Cada vez que enviamos un mensaje por WhatsApp, realizamos una transferencia bancaria o hacemos una consulta a la inteligencia artificial, raramente pensamos en la infraestructura física que hace posible esa acción.
Hablamos de los centros de datos, que se encargan de procesar y almacenar información de manera continua para hacer posible cada interacción digital.
Estas instalaciones se han convertido en la columna vertebral de la economía digital. Con el auge del cloud, el streaming o las aplicaciones basadas en inteligencia artificial, su papel es cada vez más relevante en nuestra sociedad.
Sin embargo, su crecimiento también ha abierto un debate necesario sobre su impacto ambiental, especialmente en lo relativo al consumo de energía y agua.
Este domingo fue el Día Mundial del Agua y conviene detenerse en un aspecto que suele pasar desapercibido: la relación entre los centros de datos y el uso de recursos hídricos, ocasionada por los desafíos térmicos de estos centros, cuyos servidores funcionan de manera permanente y generan grandes cantidades de calor.
Si la temperatura aumenta demasiado, el rendimiento disminuye, el hardware puede dañarse y aumenta el riesgo de fallos o interrupciones del servicio. Por ello, la climatización es uno de los elementos fundamentales en el diseño de estas infraestructuras.
Tradicionalmente, muchos centros de datos han utilizado torres de refrigeración y sistemas evaporativos en los que el agua desempeña un papel clave para disipar el calor generado por los equipos.
En instalaciones de gran escala, este proceso puede suponer un consumo considerable de agua, lo que ha llevado a ubicar muchos centros de datos cerca de zonas con abundantes recursos hídricos o climas más fríos.
Hoy, sin embargo, el sector está evolucionando hacia soluciones más eficientes. La innovación tecnológica permite trabajar con circuitos cerrados y así reducir de forma significativa el consumo de agua sin comprometer la capacidad de refrigeración que requieren estas infraestructuras críticas.
En este contexto, la climatización desempeña un papel decisivo, tecnologías como el free cooling optimizado o los sistemas híbridos permiten aprovechar las condiciones ambientales exteriores para reducir la necesidad de procesos evaporativos intensivos en agua.
Al mismo tiempo, una gestión térmica más precisa mejora la eficiencia energética y reduce el uso de recursos.
Desde Daikin observamos cómo el crecimiento del mercado de centros de datos, especialmente de los hiperescalares, está impulsando el desarrollo de soluciones específicas para este tipo de instalaciones.
Equipos diseñados para responder a las exigencias térmicas de estos entornos incorporan tecnologías como free cooling integrado, sistemas de reinicio rápido o filtros de armónicos, que contribuyen a mejorar la eficiencia operativa y la sostenibilidad.
Este debate cobra especial relevancia en España, que en los últimos años se ha consolidado como uno de los mercados emergentes de centros de datos en Europa.
La posición geográfica de la península ibérica como puente entre Europa, América y África, la llegada de cables submarinos internacionales y el enorme potencial de generación de energía renovable han favorecido la llegada de nuevas inversiones. A ello se suma una sólida infraestructura de telecomunicaciones y una extensa red de fibra óptica.
La digitalización seguirá acelerándose en los próximos años impulsada por la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la computación en la nube. Ante este escenario, el reto no es frenar el avance tecnológico, sino hacerlo más eficiente y sostenible.
La innovación en climatización, junto con el uso de energías renovables y un diseño inteligente de las infraestructuras, será clave para reducir la huella ambiental de los centros de datos. Porque, aunque muchas veces no lo veamos, en la economía digital también hay un recurso invisible que debemos proteger: el agua.
*** Francesco Labanti es especialista en climatización para Data Centers en Daikin España.