El enfoque de derechos humanos constituye un marco conceptual para el desarrollo humano, en el que se establecen las condiciones de vida sin las cuales ninguna persona puede desplegar su condición como tal.

La creciente regulación y la presión social han convertido la sostenibilidad, la igualdad y la responsabilidad empresarial en un imperativo estratégico.

Ya no basta con cumplir la ley: integrar estos valores en la cultura corporativa es clave para generar confianza, competitividad y futuro.

En 2025 celebramos diez años de la Agenda 2030, la hoja de ruta que, por primera vez, movilizó conjuntamente a gobiernos, empresas y organizaciones hacia un propósito común: el de transformar el mundo.

Sus 17 ODS y 169 metas nos desafían a actuar por las personas, el planeta, la prosperidad y la paz.

La integración de los ODS en la estrategia empresarial ha transformado el modelo de negocio.

Impulsando la equidad como vía hacia la igualdad y la sostenibilidad como equilibrio entre necesidades presentes y legado futuro.

Un enfoque que redefine propósito y competitividad en favor de un impacto duradero.

Desde los 2000, los criterios ESG en inglés (o ASG: ambientales, sociales y de gobernanza) marcaron el camino hacia la inversión sostenible. Hoy, lo social ocupa el centro.

Es nuestra oportunidad para liderar el cambio: disponer y convertir métricas en acciones reales.

Además, demostrar que las empresas pueden ser un motor de impacto positivo, generando valor para la sociedad y de transformación.

Centrarse en la 'S' de Social significa hablar de personas. Las organizaciones deben incorporar este enfoque.

Deben identificar los grupos que dan sentido a su propósito y a su misión, asegurando la viabilidad y sostenibilidad, además de la económica, social y ambiental.

La Directiva de Debida Diligencia y la futura taxonomía social de la Unión Europea (UE) exigen considerar a las personas en tres grupos clave.

Estos grupos son: las personas trabajadoras en la cadena de valor, las usuarias de productos y servicios y las comunidades vulnerables.

Integrar su protección es esencial para la sostenibilidad, derechos humanos e inversión responsable.

Los objetivos para cada grupo son claros.

Se busca garantizar trabajo decente con igualdad, diversidad y seguridad.

Ofrecer bienestar e información veraz a personas usuarias; e impulsar la inclusión de comunidades vulnerables en los circuitos empresariales.

Contribuyendo así a sociedades más justas, sostenibles y económicamente viables.

En el entorno tan cambiante e incierto en el que vivimos, la geopolítica actual es clave para poder comprender, interpretar y predecir comportamientos.

Plantea un cambio de paradigma, un volver al orden "natural" de las cosas, de modo que posiciona el valor de la igualdad en "igual da".

Comprometiendo los logros y las conquistas sociales, que son las que permiten contribuir al desarrollo y progreso de las sociedades democráticas, sociedades del siglo XXI.

Los retos son múltiples: atraer y fidelizar talento, cubrir nuevos perfiles y aplicar IA en la gestión del ciclo de vida del talento.

Todo ello respaldado siempre por criterios éticos, porque sin ellos, por ejemplo, los algoritmos están llamados a perpetuar sesgos.

Además, la convivencia intergeneracional desafía los modelos tradicionales de gestión del capital humano.

A ello se suman la exigencia de información transparente, la accesibilidad, según el Acta Europea, y la diversidad de proveedores.

Dar oportunidades a empresas lideradas por mujeres y colectivos minoritarios impulsa la innovación y la competitividad.

Esto contribuye a construir organizaciones más inclusivas y sostenibles en un mercado en constante evolución.

De modo que integrar el enfoque social en la estrategia empresarial es una prioridad estratégica, clave para generar impacto positivo y mejorar la competitividad.

En este sentido, la propuesta de valor en sostenibilidad social de AENOR ofrece un marco sólido.

Impulsa este compromiso, posicionando a las organizaciones como agentes de cambio y líderes en responsabilidad social.

Una realidad necesaria para estar a la altura de las exigencias del siglo XXI.

*** Susana Estudillos Esteban es mánager de sostenibilidad social en AENOR.