Terremoto en Colombia del 10 de agosto.

Terremoto en Colombia del 10 de agosto. Ayuda en Acción

Noticias Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

252 millones de personas necesitan ayuda humanitaria mientras la financiación apenas cubre una cuarta parte

Los conflictos, los desastres naturales y los fenómenos climáticos extremos prolongan las crisis y obligan a mantener la asistencia en el tiempo.

Más información: Las crisis humanitarias y el gasto en defensa, en máximos históricos en 2025: más de 87.000M de personas en riesgo

Mariana Goya
Publicada

Más de 252 millones de personas necesitan actualmente asistencia humanitaria urgente en el mundo, 13 millones más que a comienzos de 2026. Al mismo tiempo, los fondos disponibles para atender estas necesidades siguen muy por debajo de lo requerido.

La revisión de mitad de año del Global Humanitarian Overview de Naciones Unidas sitúa en el 24% la financiación recibida para los planes humanitarios de 2026, frente a los 33.000 millones de dólares necesarios.

La combinación de más necesidades y menos recursos obliga a las organizaciones humanitarias a tomar decisiones sobre dónde concentrar sus intervenciones. Las situaciones más extremas adquieren prioridad mientras otras comunidades quedan a la espera de financiación suficiente para mantener o ampliar la respuesta.

El escenario también ha cambiado en su naturaleza. A los conflictos y los desplazamientos se suman fenómenos climáticos extremos, inseguridad alimentaria y desastres naturales que pueden afectar a comunidades que ya se encontraban en una situación de vulnerabilidad.

En muchos casos, las emergencias dejan de ser episodios breves y requieren intervenciones que se prolongan durante meses o que pasan de la atención inmediata a procesos de recuperación.

Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, que se celebra este 19 de agosto, Ayuda en Acción pone el foco en la necesidad de mantener la respuesta más allá de las primeras semanas de una crisis.

Para las organizaciones, el reto consiste en atender las necesidades inmediatas y, al mismo tiempo, adaptar la intervención conforme cambian las circunstancias de las poblaciones afectadas.

Momentos de una misma respuesta

Los terremotos registrados recientemente en Venezuela y Colombia permiten observar dos fases diferentes de una emergencia. En apenas 45 días, ambos países han tenido que activar respuestas humanitarias mientras otras crisis continúan requiriendo asistencia en distintas partes del mundo.

En Venezuela, casi dos meses después del terremoto del 24 de junio, Ayuda en Acción mantiene su intervención en las comunidades afectadas.

Hasta ahora, la organización ha atendido a unas 3.000 personas mediante la distribución de kits de alimentación e higiene y el acompañamiento psicosocial. La respuesta se desarrolla junto a Alliance2015 y organizaciones locales como Fundación Tierra Viva y Fundación Proyecto Tadeo.

La intervención entra ahora en una nueva fase. La entidad ha comenzado a planificar actuaciones relacionadas con agua, saneamiento e higiene y plantea alcanzar a unas 50.000 personas durante las siguientes etapas, siempre en función de la financiación disponible.

Talleres de infancia y juventud en Colombia tras el terremoto del 10 de agosto.

Talleres de infancia y juventud en Colombia tras el terremoto del 10 de agosto. Ayuda en Acción

La situación es diferente en Colombia, donde el terremoto del 10 de agosto ha dado lugar a una intervención de emergencia todavía centrada en las necesidades inmediatas. Allí la organización colabora con el municipio de Cali en la atención de las personas alojadas en albergues, con apoyo psicosocial y la instalación de baños portátiles, carpas y duchas.

Junto con los socios de Alliance2015 —CESVI, Welthungerhilfe y People in Need—, Ayuda en Acción prepara además una respuesta destinada a unos 500 hogares, alrededor de 1.500 personas, en Valle del Cauca, Buenaventura y Chocó.

El plan contempla ayudas monetarias, kits de higiene y alimentación y apoyo a las necesidades logísticas de las comunidades. La prioridad serán las familias más vulnerables y aquellas cuyos hogares hayan quedado destruidos o sean inseguros.

De la emergencia a la recuperación

Las intervenciones en ambos países muestran que una misma crisis puede requerir respuestas diferentes según el momento en el que se encuentre.

En Colombia, la prioridad pasa actualmente por cubrir las necesidades básicas tras el terremoto. En Venezuela, casi dos meses después del seísmo, la respuesta comienza a incorporar actuaciones relacionadas con la recuperación temprana y el acceso a servicios esenciales.

Esta transición obliga a modificar las intervenciones a medida que evoluciona una emergencia.

La distribución de alimentos, agua, productos de higiene o ayuda económica puede resultar fundamental en los primeros días, pero las necesidades posteriores pueden estar relacionadas con la recuperación de los medios de vida, el restablecimiento de servicios básicos o el fortalecimiento de la capacidad de las comunidades para afrontar nuevas situaciones de crisis.

Los menores en uno de los talleres de la entidad tras el terremoto de Colombia del 10 de agosto.

Los menores en uno de los talleres de la entidad tras el terremoto de Colombia del 10 de agosto. Ayuda en Acción

"El escenario humanitario está cambiando. No solo tenemos que responder a más emergencias, sino a crisis que se prolongan, se superponen y generan necesidades diferentes con el paso del tiempo", señalan desde Ayuda en Acción.

La organización destaca también que Venezuela y Colombia muestran "cómo una emergencia requiere acompañamiento más allá de la primera respuesta" y la importancia de disponer de recursos suficientes para mantener ese apoyo.

La financiación condiciona así tanto la dimensión de una intervención como su duración. El déficit actual obliga a priorizar las necesidades más urgentes en un contexto en el que el número de personas que requieren asistencia continúa aumentando.

Crisis que se superponen

Los terremotos constituyen una parte de un escenario humanitario en el que distintas causas de vulnerabilidad pueden coincidir en un mismo territorio. Los fenómenos climáticos extremos afectan a la producción agrícola y al acceso a alimentos, mientras los conflictos y los desplazamientos añaden nuevas necesidades.

En el Corredor Seco de Centroamérica, la sequía y otros fenómenos climáticos están afectando a la producción agrícola y a la seguridad alimentaria de millones de personas. En el Cuerno de África, las crisis alimentarias conviven con conflictos, desplazamientos y episodios climáticos extremos.

Estas situaciones pueden prolongar la dependencia de la asistencia y dificultar la recuperación de las comunidades afectadas.

La ayuda humanitaria ejercida por la organización.

La ayuda humanitaria ejercida por la organización. Ayuda en Acción

El resultado es un escenario en el que la respuesta humanitaria debe adaptarse a crisis de distinta naturaleza y duración. La intervención inmediata continúa siendo necesaria, pero debe complementarse con medidas que permitan sostener a las poblaciones afectadas cuando la emergencia inicial deja paso a otras necesidades.

La falta de financiación se convierte en uno de los principales obstáculos. Con solo el 24% de los fondos requeridos para los planes humanitarios de 2026 cubiertos a mitad de año, las organizaciones afrontan la segunda parte del ejercicio con una brecha que limita su capacidad de respuesta.

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria recuerda cada 19 de agosto el trabajo de las personas que prestan ayuda a poblaciones afectadas por conflictos, desastres y otras crisis, así como la necesidad de garantizar que puedan desarrollar su labor en condiciones seguras.