Asociación de Personas con Discapacidad de La Ribera (AMIMET).

Asociación de Personas con Discapacidad de La Ribera (AMIMET). Cedida

Historias

El campo como oportunidad: así es el proyecto que crea empleo para personas con discapacidad en la Ribera de Navarra

Con el apoyo de Fundación Mutua Madrileña, el programa ya ha trabajado con 50 personas y ha facilitado la incorporación laboral de 15 participantes.

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Mariana Goya
Publicada

La Ribera de Navarra es tierra de cultivos, pero también de oportunidades que no siempre llegan a todo el mundo. Para muchas personas con discapacidad o con trastorno mental grave, acceder a un empleo sigue siendo un camino lleno de obstáculos, especialmente en el entorno rural.

Frente a esa realidad, la Asociación de Personas con Discapacidad de La Ribera (AMIMET) ha decidido mirar al campo como motor económico, pero también como una herramienta de inclusión.

Con el apoyo de la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña, la entidad ha puesto en marcha Qampo de Capacidade.

Hablamos de un proyecto piloto que combina empleo, innovación social y agricultura sostenible para generar nuevas oportunidades laborales para personas con discapacidad y trastorno mental grave a través de un Centro Especial de Empleo de Iniciativa Social dedicado a los cultivos hidropónicos en invernadero.

La iniciativa nace de una necesidad detectada durante años de trabajo con personas con discapacidad en la Ribera navarra.

Y es que, desde AMIMET, observaron que muchas personas, especialmente aquellas con enfermedad mental grave, seguían encontrando enormes dificultades para incorporarse al mercado laboral y que los modelos tradicionales de inserción no siempre respondían a sus necesidades.

"Llevábamos tiempo detectando que hacía falta generar nuevas oportunidades", explican desde la entidad. De hecho, la experiencia les permitió comprobar además que no todos los entornos laborales ofrecen las mismas posibilidades de desarrollo.

Mientras algunos espacios industriales resultaban poco adecuados para determinados perfiles, los entornos naturales generaban una respuesta muy distinta, marcada por una mayor estabilidad, motivación y bienestar.

La ubicación del proyecto tampoco es casual. La Ribera es una comarca profundamente ligada a la agricultura y desde AMIMET entendieron que la respuesta podía encontrarse precisamente en ese sector.

AMIMET nació en 1979 cuando un grupo de personas con discapacidad física de la Ribera de Navarra decidió salir del aislamiento.

AMIMET nació en 1979 cuando un grupo de personas con discapacidad física de la Ribera de Navarra decidió salir del aislamiento. Cedida

La apuesta pasa por combinar el potencial del territorio con nuevas tecnologías capaces de crear espacios de trabajo más accesibles y adaptados.

El resultado es un modelo que busca que sea el empleo el que se adapte a las personas y no al contrario. Qampo de Capacidades une entorno rural, tecnología y acompañamiento individualizado, un enfoque poco habitual en los programas de inserción laboral tradicionales.

La iniciativa va además un pasito más allá de la formación. El objetivo es generar empleo real vinculado a una actividad productiva con recorrido y posibilidades de crecimiento dentro del propio territorio rural, donde las oportunidades laborales suelen ser más limitadas.

Para ello, el proyecto se desarrolla a través de un Centro Especial de Empleo de Iniciativa Social centrado en la agricultura intensiva mediante cultivos hidropónicos. Esta mecánica permite cultivar sin suelo y en un entorno mucho más controlado, ordenado y fácilmente adaptable a diferentes capacidades y necesidades.

La hidroponía incorpora además procesos tecnológicos que facilitan determinadas tareas y amplían el abanico de perfiles profesionales que pueden participar en el proyecto. Al mismo tiempo, responde a una apuesta por modelos agrícolas más sostenibles y vinculados a la economía circular.

Actualmente, el equipo trabaja en una fase de experimentación y aprendizaje para identificar los cultivos que mejor encajan tanto desde el punto de vista técnico como comercial. Entre ellos se encuentran la lechuga, la piparra o los frutos rojos, antes de dar el salto definitivo a la comercialización.

La formación de los participantes se basa en una metodología eminentemente práctica. "Aprender haciendo" es la filosofía que guía el proyecto. Las sesiones se desarrollan en grupos reducidos, con un elevado nivel de acompañamiento y adaptando los itinerarios a las capacidades, ritmos y circunstancias personales de cada participante.

Además de las competencias técnicas, el trabajo se centra en aspectos como la confianza, la responsabilidad, la adquisición de hábitos o el trabajo en equipo. Porque el objetivo no es únicamente preparar un puesto de trabajo, más bien consiste en acompañar procesos personales y reforzar la autonomía de cada persona.

El entorno agrícola aporta también beneficios que van más allá del ámbito laboral. La rutina, la estructura y el contacto con un espacio natural favorecen el bienestar emocional y la estabilidad de los participantes.

Ver crecer los cultivos y participar en todo el proceso productivo contribuye a reforzar la autoestima y la sensación de utilidad y pertenencia.

En Amimet acompañan a personas con discapacidad y a sus familias en la salud, el trabajo, el ocio y la vida cotidiana.

En Amimet acompañan a personas con discapacidad y a sus familias en la salud, el trabajo, el ocio y la vida cotidiana. Cedida

La puesta en marcha de una iniciativa de estas características ha requerido la colaboración de múltiples actores.

El proyecto cuenta con el impulso del Ministerio de Trabajo y Economía Social a través del PERTE de Economía Social, el apoyo del Gobierno de Navarra, la cesión del espacio por parte del Ayuntamiento de Tudela y la colaboración del Consorcio EDER en el transporte de los participantes.

Dentro de esa red de apoyos, desde AMIMET destaca especialmente la colaboración de la Fundación Mutua Madrileña, tanto por el respaldo económico como por el reconocimiento que supone para una entidad social del ámbito local. "Es una forma de decir que esto que estamos haciendo importa", señala.

Aunque todavía se encuentra en fase de consolidación, el proyecto ya ofrece resultados esperanzadores. Hasta el momento han participado 50 personas y 15 de ellas han accedido a un empleo, una cifra que para la entidad representa mucho más que un dato estadístico.

El principal logro, explican, ha sido demostrar que existen otras formas de generar oportunidades laborales y que cuando los proyectos se diseñan desde la escucha y las necesidades reales de las personas, surgen soluciones capaces de transformar territorios y vidas al mismo tiempo.

El siguiente desafío será consolidar la comercialización de los productos, fortalecer las alianzas empresariales y continuar incorporando nuevas herramientas tecnológicas que permitan ampliar el número de beneficiarios sin perder la esencia del proyecto: crear empleo inclusivo, sostenible y arraigado al territorio.