Una de las reuniones para personas mayores organizadas por Fundación Colisée. Fundación Colisée
El proyecto que acompaña a los mayores en una de las comarcas más envejecidas de España: "Lo peor es la soledad emocional"
Impulsado por la Fundación Colisée y respaldado por la Fundación Mutua Madrileña, ha beneficiado a más de 200 personas desde su inicio.
Más información: El proyecto burgalés que ofrece una salida laboral a los jóvenes tutelados que cumplen 18: "Necesitan mucho apoyo"
El Rincón de Ademuz, con tan solo 2.218 habitantes, presenta el índice de despoblamiento más elevado de la Comunidad Valenciana y es la tercera comarca más envejecida de la región, con casi un 30% de población mayor y una edad media de 49 años.
A ello se suma una densidad de población de 7,9 habitantes por kilómetro cuadrado, una gran dispersión geográfica y comunicaciones deficientes, lo que dificulta el acceso a servicios básicos, cuenta Vicente Moros, director de la Fundación Colisée.
Por eso, la ONG ha puesto en marcha en este territorio el programa 'Red de Acción Rural'. La iniciativa pretende reducir la soledad no deseada entre las personas mayores que viven en este territorio rural y muy envejecido.
El proyecto combina acompañamiento psicoemocional individual, apoyo en la vida diaria y actividades comunitarias para reforzar los vínculos sociales y la autonomía de los mayores.
Ahora, este programa ha sido seleccionado en la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de Fundación Mutua Madrileña.
Para diseñar el programa, la Fundación Colisée realizó un estudio diagnóstico junto a la Cátedra de Envejecimiento Saludable, Activo y Participativo de la Universitat de València, que analiza la prevalencia de la soledad no deseada en la comarca.
El trabajo concluye que una de cada tres personas de entre 65 y 91 años experimenta soledad, en la mayoría de los casos moderada, aunque un 3% la sufre en grado severo, expone Moros.
Impacto de la soledad y perfil de riesgo
La investigación constata que la soledad no deseada se asocia a un aumento de síntomas de ansiedad, depresión e insomnio. También con una menor capacidad para realizar actividades básicas e instrumentales, y a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y reingresos hospitalarios.
En los casos más extremos, la situación llega a traducirse en la ausencia de ganas de vivir, según los datos del análisis. La forma más frecuente en esta comarca valenciana "es la llamada soledad emocional", de carácter subjetivo, que afecta especialmente a los hombres, señala el director de Fundación Colisée.
El perfil de mayor riesgo en el Rincón de Ademuz es el de una persona de edad muy avanzada, hombre y cuidador de una persona dependiente. Las rentas bajas, la discapacidad, la predependencia y la pérdida reciente de la pareja o de un ser querido aumentan también la vulnerabilidad frente a la soledad.
Como factor protector, cuenta Moros, el estudio identifica la existencia de hijos, "incluso cuando residen fuera de la comarca", ya que reduce esa percepción de soledad emocional.
La ONG cuenta con un doble sistema de captación de usuarios: la detección activa y la demanda espontánea.
El equipo realiza una recogida de datos proactiva entre mayores de 65 años de toda la comarca, en colaboración con la Mancomunidad de Municipios del Rincón de Ademuz y los ayuntamientos, que facilitan el contacto con personas en situación de aislamiento.
Además, se organizan meriendas y actividades de ocio abiertas que funcionan como primer punto de encuentro y de detección de posibles casos. Asimismo, los usuarios también pueden incorporarse directamente al programa a través del correo electrónico o del teléfono habilitados.
De esta forma, pueden llegar tanto a personas que piden ayuda como a aquellas que, por movilidad reducida, vergüenza o desconocimiento, no lo harían por iniciativa propia, subraya Moros.
En coordinación con los centros de salud de la zona, se ha introducido también la "prescripción social", continúa. Se trata de una receta no farmacológica en la que médicos, enfermeras y otros profesionales derivan a los pacientes a clases, paseos o actividades comunitarias organizadas por entidades locales.
Dos usuarios con dos voluntarias de Fundación Colisée en una excursión organizada por la ONG. Fundación Colisée
Para facilitarla, se ha elaborado un 'Vademécum social' con más de 40 "recetas sociales" que presentan recursos del territorio como si fueran medicamentos. Cuenta con su "principio activo social", modo de uso y contraindicaciones. Así, "puedan ser prescritos con la misma naturalidad que un fármaco", describe el director de Fundación Colisée.
Acompañamiento y actividades comunitarias
El apoyo de la Red de Acción Rural se estructura en cuatro ejes, desgrana Moros. Para empezar, un acompañamiento psicoemocional individualizado: una psicóloga de la Fundación realiza visitas domiciliarias semanales de dos horas a cada beneficiario, con escucha activa, asistencia emocional y seguimiento continuado.
En segundo lugar está la ayuda en la vida diaria, a través de la coordinación de gestiones que se ven dificultadas por la falta de transporte, la brecha digital o las limitaciones físicas, para reforzar la autonomía.
El tercer pilar es el asesoramiento integral en autocuidados, estimulación cognitiva, actividad física, gestión de la soledad y acceso a recursos del sistema de servicios sociales y de atención a mayores.
El cuarto, y último, bloque son las actividades colectivas de socialización, abiertas a la población mayor de la comarca para recuperar redes vecinales.
El director de Colisée señala que el acompañamiento individual se selecciona a 15 beneficiarios directos. Se prioriza quienes viven solos en zonas aisladas, han sufrido pérdidas recientes, son de mayor edad, tienen peor salud, menores ingresos o algún tipo de discapacidad.
Entre las actividades de ocio y culturales se encuentran almuerzos y meriendas comunitarias en distintos municipios y aldeas, paseos grupales que fomentan la actividad física y el contacto con la naturaleza, y un huerto intergeneracional en los aularios escolares de Ademuz, Casas Bajas y Torrebaja.
En esta última iniciativa, los mayores actúan como mentores de niños y niñas, transmitiendo técnicas agrícolas tradicionales. La primera edición contó con 46 alumnos y 9 mentores, destaca Moros.
El programa incluye también actividades en colegios y el 'Rincón del Ocio', un espacio periódico de encuentro con talleres de memoria, juegos de mesa, lecturas compartidas y tertulias. Según los datos del programa, más de 200 personas se han beneficiado de forma directa de estas actividades comunitarias.
El director de Colisée destaca que la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña ha permitido que este proyecto sea algo más que una intervención puntual. Gracias a la ayuda que les han otorgado han podido mantener la figura de la psicóloga coordinadora, cubrir desplazamientos por una comarca muy dispersa y sostener las actividades comunitarias en el tiempo.