La Fundación Vicente Ferrer rendirá homenaje este 18 de junio a sus más de 55 años de historia transformando vidas en India.

La Fundación Vicente Ferrer rendirá homenaje este 18 de junio a sus más de 55 años de historia transformando vidas en India. Cedida.

Historias

La infancia de la India avanza hacia la igualdad de género: "El progreso no se trata solo de accesos; es continuidad"

Visha Ferrer, directora del Programa de Igualdad de Género de la Fundación Vicente Ferrer, analiza tres décadas de transformación en la India rural.

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En la India rural, nacer niña sigue implicando recorrer un camino más estrecho. Bien es cierto que las últimas décadas han traído avances indiscutibles, tales como un mayor acceso a la educación, una mayor conciencia sobre los derechos y estructuras comunitarias más sólidas.

Sin embargo, en este tiempo, la desigualdad no ha desaparecido; simplemente se ha transformado.

Hoy es menos visible, pero igual de determinante. Las niñas están en las aulas, sí, pero muchas abandonan antes de terminar la secundaria, presionadas por normas sociales que siguen definiendo qué es "apropiado" para ellas.

"Las chicas en la India rural se encuentran en una posición más sólida que hace una generación", afirma Visha Ferrer, directora del Programa de Igualdad de Género de la Fundación Vicente Ferrer. Pero advierte: "El reto es garantizar que ese progreso no se desmantele a medida que crecen".

De ahí que la fotografía actual sea la de un avance real, aunque frágil, sostenido sobre tensiones estructurales que aún no se han resuelto.

En este contexto, la evolución de la Fundación Vicente Ferrer en sus más de 55 años de trabajo en India —y 30 en España— no puede medirse solo en cifras. Para su directora del Programa de Igualdad de Género, el cambio más profundo es otro.

"Lo que ha cambiado profundamente no es tanto lo que se hace, sino quién lo lidera", explica. Pues, las comunidades que hace décadas dependían de la ayuda externa son hoy las que gestionan recursos, toman decisiones y acompañan a otras.

Y este, dice Ferrer, es un giro estructural que redefine el concepto mismo de desarrollo.

Las mismas comunidades que antes necesitaban ese apoyo son ahora las que gestionan los recursos, toman decisiones y acompañan a otras, Visha Ferrer.

"Las mismas comunidades que antes necesitaban ese apoyo son ahora las que gestionan los recursos, toman decisiones y acompañan a otras", Visha Ferrer. Cedida

Un ejemplo tangible es la red de más de 8.738 sanghams, colectivos de mujeres que funcionan como espacios de apoyo mutuo y toma de decisiones. Estas estructuras han fortalecido la posición de las mujeres, pero, además, han generado un tejido social capaz de sostener cambios a largo plazo.

En paralelo, el acceso a la salud ha evolucionado hacia sistemas integrales, especialmente en áreas clave como la ginecología y la obstetricia, acompañando a las mujeres a lo largo de toda su vida.

El punto de inflexión

El enfoque de la fundación parte de una premisa clara, y es que no se puede transformar la vida de un niño de forma aislada. De ahí que defiendan que la pobreza como un fenómeno estructural, no como algo individual.

"El bienestar de una niña o un niño solo puede transformarse de forma duradera si se interviene en todo el entorno que lo rodea", señala Ferrer.

Este modelo holístico —que actúa simultáneamente sobre educación, salud, vivienda y comunidad— ha permitido generar impactos sostenibles que trascienden al individuo.

Los datos respaldan esta estrategia. Pues, a lo largo de los años, el programa educativo de la organización ha apoyado a más de 980.000 estudiantes.

Sin embargo, la clave de este proceso es la continuidad, dado que, en este contexto, estar matriculado no garantiza completar la educación ni lograr independencia económica.

Visha Ferrer, directora del Programa de Igualdad de Género de la Fundación Vicente Ferrer en India.

Visha Ferrer, directora del Programa de Igualdad de Género de la Fundación Vicente Ferrer en India. Cedida

"Para las niñas especialmente, la pregunta no es solo si la puerta está abierta. Es si el mundo al otro lado está preparado para que ellas lo crucen", advierte.

Las barreras invisibles

Si hace décadas los obstáculos eran explícitos hoy operan de forma más sutil. La sociedad sigue condicionando decisiones clave como cuándo abandonar la escuela, qué estudiar o si trabajar fuera del hogar.

"Las normas y expectativas sociales siguen moldeando las decisiones, de forma silenciosa y persistente", explica Ferrer.

Aun así, hay un cambio significativo en este sentido, y es que las propias mujeres están empezando a cuestionar todo lo que se daba por establecido. "No están esperando a que llegue el cambio. Se están convirtiendo en la fuerza que lo impulsa".

El pogreso no se trata solo de acceso. Se trara de profundidad y continuidad, Visha Ferrer.

El pogreso no se trata solo de acceso. Se trara de profundidad y continuidad", Visha Ferrer. Cedida

En este escenario, la infancia se convierte en el punto crítico donde se consolidan —o se rompen— las desigualdades. De ahí que la fundación celebre este año la primera edición de la Gala Esentia, un evento solidario dedicado a defender los derechos de la infancia.

"Un chico que crece con confianza, educación y estabilidad no solo vive una vida mejor. Educa a la siguiente generación de forma diferente", afirma Ferrer, motivo por el que asegura que el impacto no es inmediato ni lineal, sino generacional.

La historia de Sudharani, explica la directora del Programa de Igualdad de Género, lo ejemplifica con claridad. Nacida en una región marcada por la sequía —Anantapur ha sufrido hasta 18 en 20 años—, estuvo a punto de abandonar la escuela para ayudar a su familia.

Una beca cambió su trayectoria. Se lanzó a estudiar Ingeniería Informática y hoy es profesora universitaria, con planes de doctorado. Así, su caso ilustra cómo una intervención puntual puede desencadenar una cadena de transformación.

"La contribución que permitió que siguiera en la escuela no solo cambió su vida. Creó a alguien que ahora moldea el futuro de otras personas", subraya Ferrer.

Volver a la esencia

La expansión internacional de la fundación —presente ya en países como Nepal, Mozambique o Filipinas— ha reforzado la idea base de que no existen soluciones universales.

"Cuando entramos en un nuevo contexto, empezamos escuchando", explica. Y es que el modelo de actuación ha de adaptarse a cada comunidad, respetando sus ritmos y prioridades, pero, a su vez, manteniendo valores constantes como la dignidad, la autonomía o la apropiación comunitaria.

Por ese motivo, en un mundo atravesado por crisis múltiples, tales como la climática, la social o la económica, el concepto que da nombre a la gala, 'Esentia', apunta a lo fundamental.

Las mujeres no están esperando a que llegue el cambio. Se están convirtiendo en la fuerza que lo impulsa, Visha Ferrer.

"Las mujeres no están esperando a que llegue el cambio. Se están convirtiendo en la fuerza que lo impulsa", Visha Ferrer. Cedida

"La esencia es aquello que permanece firme cuando todo es incierto", reflexiona Ferrer. Y, en su experiencia, ese núcleo está formado por la dignidad, el cuidado y la resiliencia colectiva. Una capacidad humana que ha observado incluso en comunidades que, pese a la falta de recursos, logran reconstruirse.

Por eso, el objetivo primero de la entidad, dice, se centra en garantizar que cada niño y niña crezca con seguridad, oportunidades y acompañamiento. Porque, como concluye, "cada infancia que apoyamos pone en movimiento el futuro".