Una de las moto-ambulancias de la Fundación Recover en Camerún.

Una de las moto-ambulancias de la Fundación Recover en Camerún. Cedida

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Moto-ambulancias que conectan 14 ambulatorios con su hospital en Camerún: "Ahora los pacientes llegan seguros"

Estos vehículos medicalizados están equipados con un botiquín de urgencia y un set para las infusiones intravenosas.

La Fundación Mutua Madrileña apoya este proyecto con una de sus XIII Ayudas a Proyectos de Acción Social.

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El acceso a una atención sanitaria de calidad es algo que puede darse por hecho, pero que está muy lejos de ser real en muchos países. Ocurre en Camerún, donde hay zonas remotas en las que ni siquiera puede acceder una ambulancia.

Para abordarlo, la Fundación Recover ha puesto en marcha un proyecto en la Región Oeste de la nación con cinco moto-ambulancias que conectan el Hospital Protestante de Njissé con sus pacientes de las zonas más rurales, cuenta Marta Marañón, directora general de Fundación Recover, Hospitales para África.

El Departamento de Noun está a seis horas en coche de la capital de Camerún, Yaundé, y hay territorios con gran dificultad de acceso por carretera. Muchas veces los coches no pueden llegar, especialmente en periodos lluviosos, señala.

Estas moto-ambulancias son vehículos de tres ruedas que pueden circular por estas zonas en las que los transportes más grandes no lo hacen. El proyecto ha sido posible gracias a la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de Fundación Mutua Madrileña.

"Ahora los pacientes pueden ser derivados desde 14 dispensarios de salud al centro hospitalario de manera segura", subraya Marañón. Algunos de estos ambulatorios, como el de Ngambe Tikar, se encuentran a más de 100 kilómetros del hospital.

En la Región Oeste de Camerún no existían moto-ambulancias medicalizadas y equipadas como éstas. La directora general de la fundación cuenta que pensaron en este hospital por su sistema de centros de salud dependientes de él. También por su "extensa área rural, donde viven muchas personas muy pobres de manera aislada".

Los llaman clínicas móviles porque estos vehículos están medicalizados. Van equipados con un botiquín de urgencia, una camilla con ruedas, un set para las infusiones intravenosas, una alarma exterior, sillas para los acompañantes y una banqueta para el profesional sanitario.

Botiquín de urgencia de una de las moto-ambulancias.

Botiquín de urgencia de una de las moto-ambulancias. Cedida

Marañón defiende que proyectos como este son necesarios para que "las personas más vulnerables y desfavorecidas social y económicamente", sobre todo habitantes de comunidades rurales, puedan recibir atención médica de forma segura.

Lo normal es que estos pacientes ni siquiera puedan financiar los costes de transporte que implica desplazarse hasta su dispensario de salud o, en los casos más graves, al hospital al que pertenecen.

Un ejemplo son etnias como los Bororo, que son nómadas y viven en un entorno socioeconómico muy precario y marginal sin el derecho a la salud garantizado, destaca la directora general de la entidad.

Los usos de las moto-ambulancias

Marañón desarrolla que estas clínicas móviles se están empleando mayoritariamente para llevar mujeres con dificultades en el embarazo o que necesitan cesáreas. También para asegurar que se realiza un parto seguro en el hospital.

A veces, las moto-ambulancias también se utilizan para desplazar al hospital a pacientes que han tenido accidentes y a los que necesitan una intervención quirúrgica.

Además, sirven para que los dispensarios de salud realicen actividades de sensibilización para prevenir enfermedades y revisiones pediátricas en las comunidades rurales de los territorios más remotos.

Normalmente, cuando encuentran en estas revisiones a niños con desnutrición aguda, los derivan directamente al hospital. En la mayoría de estos casos, los familiares no han ido previamente al centro sanitario por falta de medios, explica la directora general de Fundación Recover.

Eso sí, "las moto-ambulancias están pensadas, sobre todo, para realizar desplazamientos seguros, pero no permiten hacer cirugías", advierte.

Es difícil calcular de manera exacta a cuántas personas puede ayudar este servicio, que está en marcha desde el pasado diciembre de 2025, dice Marañón.

De manera directa, el Hospital Protestante de Njissé atiende a unos 8.400 pacientes al año. Sin embargo, en el distrito de salud al que pertenecen este centro sanitario y los dispensarios viven 24.250 personas. Ahora todas ellas "pueden acceder al hospital de forma segura".

Fundación Recover no cuenta solo con este proyecto en Camerún. Este año, por ejemplo, esperan en el mismo hospital a un equipo de pediatras que va a apoyar con las revisiones pediátricas en las zonas más rurales, informa Marañón.

Asimismo, cuentan con una plataforma de telemedicina. A través de ella, el personal sanitario voluntario (español e internacional) apoya a los médicos cameruneses con diagnósticos de casos en remoto.

Un trabajo que refuerza las capacidades de los facultativos locales mediante un intercambio directo, subrayan desde la entidad. En esta plataforma, además, se crean comunidades de aprendizaje y dispone de una mediateca con artículos, referencias bibliográficas, cursos y píldoras formativas.