Se estrena en cines ‘Proyecto Salvación’, dirigida por Phil Lord y Christopher Miller.

Se estrena en cines ‘Proyecto Salvación’, dirigida por Phil Lord y Christopher Miller. IMDb

Historias

'Proyecto Hail Mary', la ciencia ficción clásica se lanza al rescate del planeta y la comunicación entre culturas

Se estrena en cines 'Proyecto Salvación' para lanzar un mensaje de esperanza en el futuro, la Humanidad y todo lo demás.

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Un astronauta despierta en una nave espacial en el espacio profundo, muy lejos de la Tierra. No recuerda nada, ni siquiera su nombre, pero sí que es un científico y cómo utilizar sus conocimientos para averiguar dónde está y cuál es su misión. Poco a poco, los recuerdos regresan: nuestro planeta está en peligro y solo él puede salvarlo.

Este viernes 27 de marzo se ha estrenado Proyecto Salvación, película dirigida por Phil Lord y Christopher Miller y protagonizada por el actor Ryan Gosling en el papel del astronauta —no es spoiler que su nombre es Ryland Grace, pero el personaje tardará un rato en acordarse—.

Una historia de ciencia-ficción clásica, con un trasfondo nada disimulado sobre la crisis climática y la colaboración entre diferentes, que se une a la ola optimista reciente de Hollywood.

La película parte de la novela Proyect Hail Mary, publicada en 2021 y en España publicada por Nova, del escritor Andy Weir. Un 'Hail Mary' es una jugada de fútbol americano, una especie de último ataque a la desesperada que puede salvar al equipo de una derrota segura.

Como no tiene equivalente en castellano, los traductores han optado por 'Salvación', que capta la misma idea aunque pierda en ambigüedad metafórica (Hail Mary es también, literalmente, Ave María, es decir, una oración cristiana).

Como el tráiler ya lo destripa, podemos explicar que la amenaza sobre la Tierra es una suerte de "enfermedad cósmica", un parásito espacial que 'devora' el sol condenando a toda la vida sobre nuestro planeta a la extinción. El secreto para la salvación se encuentra en una estrella lejana, y la misión de Ryland Grace es averiguarlo.

A partir de ahí comienza una aventura sobre la capacidad de resistencia del ser humano, el sacrificio por un bien mayor… y el poder infinito de la ciencia para maravillarnos y hacernos conectar.

Ryland tropezará con un extraterrestre al que bautiza como Rocky con una misión idéntica. Dos planetas, dos especies inteligentes, dos modos diferentes de entender el universo… pero una única ciencia para que puedan comunicarse entre ellos.

La lectura sobre el cambio climático no está demasiado disimulada. La jefa de Ryland en la Tierra es una política alemana al mando de un equipo multinacional de expertos chinos, estadounidenses o rusos.

Fotograma de la película 'Proyecto Salvación'.

Fotograma de la película 'Proyecto Salvación'. IMDb

Los recursos de todas las potencias se ponen al servicio de un bien mayor, relajando la desconfianza —hasta cierto punto, o se acaba la película— entre unas y otras. Es la fantasía de un activista, aunque aquí se enfrenten a un problema de ciencia ficción exagerada, y no una amenaza tangible como la actual.

Andy Weir es conocido por otro best seller, El Marciano, que llevó al cine Ridley Scott con Matt Damon como protagonista. Una historia tan optimista como Proyecto Salvación en el que la humanidad entera se vuelca en salvar a uno solo de los suyos, dejado atrás por error.

En aquella el astronauta Mark Watney, en esta Ryland Grace, se convierten en los humanos más solitarios de la historia. Y aún así, consiguen sobrevivir. Más o menos.

Weir es un alumno de grandes autores del siglo pasado como Arthur C. Clarke o Isaac Asimov, escritores que también era científicos y que creían que el conocimiento sería capaz de ayudar a nuestra especie a superar sus limitaciones, no solo las físicas.

En mitad de la Guerra Fría y tras haber conocido ambos la Segunda Guerra Mundial, además de en el caso de la familia de Asimov la Revolución Rusa, soñaban con un mundo donde los avances ayudasen a unir a los diferentes, en lugar de a enfrentarlos.

El autor californiano va un paso más allá y personifica al diferente en el alien. No es un alienígena tan avanzado que no podemos comprenderlo, como en 2001: Una Odisea en el espacio, ni una máquina creada por nosotros para servirnos, como en Yo, Robot. Sino un ser vivo limitado, torpe y en peligro, como cualquier humano, que se vale de su ingenio y del ensayo y error para resolver problemas.

En mitad de la soledad absoluta, con una amenaza existencial imposible entre manos y el destino de dos especies inteligentes en juego, Grace y Rocky son capaces de aprender a comunicarse y colaborar por el bien mutuo, creando una amistad tan icónica como pueda ser la de Elliott y ET, pero en mitad del frío, la nada… y de dos adultos resabiados.

Porque hay otro dato sobre Grace, uno que cuando él recuerde le dará la motivación que necesita. Es un científico, se ha convertido en astronauta por necesidad, pero sobre todo es un profesor.

En La Tierra, mucho antes de que el sol se pusiese "enfermo" y empezase el Proyecto Salvación, daba clases de ciencia a niños de Primaria. Su trabajo no era tan diferente al de un autor de ciencia-ficción: traducir lo complejo y crear fascinación. Sembrar de esperanza el futuro.

Ni Andy Weir ni los directores Lord y Miller —conocidos por las películas animadas de Spiderman— son sutiles. Tampoco necesitan serlo. Su héroe es un buenazo, un empollón gafotas que se dedica a colgar modelos del sistema solar en su aula. También es alguien que comprende que en esa sencillez se encuentra el secreto de la existencia.

Porque otro sabio contemporáneo de sus maestros Clarke y Asimov lo explicó en una frase que no por repetida mil veces vamos a evitar. Se llamaba Carl Sagan y también escribió Contact, otra fábula esperanzada sobre el primer contacto con otra especie inteligente:

«Nosotros somos la encarnación local del Cosmos que ha crecido hasta tener consciencia de sí. [...] Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos».