Complejo Lagunar de Villafranca de los Caballeros.
El pueblo de interior con una playa de 2,5 kilómetros: refugio personal de Félix Bolaños y Reserva de la Biosfera
Un ambiente costero en mitad de La Mancha que cuenta con zonas de aparcamiento, duchas, juegos infantiles y hasta espacios para la barbacoa.
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España es un país de contrastes, y a menudo no hace falta viajar a la costa para encontrar un refugio donde refrescarse y disfrutar del sol. Villafranca de los Caballeros no es solo el "pueblo más bonito de Castilla-La Mancha" (edición 2018) y parte de la infancia del ministro Félix Bolaños sino que cuenta con más de dos kilómetros de playa alrededor de su complejo lagunar.
Al sureste de la provincia de Toledo, esta localidad de 4.800 habitantes nació a comienzos del siglo XIV bajo el empuje repoblador tras la batalla de las Navas de Tolosa. Integrada en el Gran Priorato de San Juan, la villa se fundó con "nuevos pobladores" atraídos por una ventaja fiscal: fue declarada libre de impuestos durante sus primeros seis años para fomentar la colonización.
Desde entonces, Villafranca ha ido creciendo entre los ríos Amarguillo y Gigüela sin perder la autonomía de villazgo que le fue otorgada en 1557, bajo el reinado de Felipe II. Hoy, es un destino referencia del turismo de interior gracias a sus lagunas declaradas Reserva de la Biosfera.
Cruzando los campos de cereal por la carretera CM-3130, el visitante se topará con la Laguna Grande y su "playa" de 2,5 kilómetros que cuenta con zonas de aparcamiento, duchas, juegos infantiles y hasta espacios para la barbacoa.
Un ambiente costero en mitad de La Mancha que se completa con alquiler de piraguas, barcas y una variada propuesta hostelera. Lejos del turismo, la Laguna Chica es un santuario de silencio y biodiversidad donde acuden expertos de todo el mundo para avistar todo tipo de aves.
Complejo lagunar de Villafranca de los Caballeros.
Villafranca no solo atrae turistas, este pueblo es el refugio personal de Félix Bolaños. No solo su esposa Fátima Rodríguez es de allí, sus padres hicieron vida en sus calles antes de emigrar a Madrid en busca de oportunidades. La familia Bolaños mantiene su casa que utiliza como retiro, a menudo, el ministro de Justicia.
El encanto de este municipio no termina en sus aguas. Pasear por sus calles es sumergirse en la historia de un lugar que se desarrolló gracias al trigo, el azafrán y sus famosas tejeras. De hecho, sus tejas y alcahúces se distribuían en toda la comarca.
Plaza de España de Villafranca.
En la calle Cervantes, el viajero puede admirar casas solariegas con escudos familiares como la famosa Casa Galitos. Su notable patrimonio lo completan la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la ermita del Santo Cristo de Santa Ana y los antiguos silos y restos de los molinos harineros.
Esto no es todo, a las afueras emerge el espectacular yacimiento arqueológico Palomar de Pintado, una de las necrópolis de la Segunda Edad del Hierro. Ya sea por su "playa" o por su encanto natural y patrimonial, Villafranca de los Caballeros es una escapada perfecta todos los meses del año.