Hospital Universitario de Toledo.

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Sanidad

CSIF alerta de la situación "crítica" en las Urgencias del Hospital de Toledo con 70 pacientes pendientes de ingreso

Los facultativos denuncian que diez pacientes llevan más de 48 horas esperando una cama hospitalaria y reclaman una intervención urgente del Sescam.

Más información: CSIF denuncia que hay 60 pacientes en las Urgencias del Hospital de Toledo a la espera de cama e insiste en su ampliación

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Los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Toledo (HUT) han denunciado la situación "crítica" que atraviesa actualmente el servicio después de que durante la mañana de este miércoles permanecieran 70 pacientes pendientes de ingreso hospitalario en Urgencias.

De ellos, diez acumulaban más de 48 horas de espera para acceder a una cama, incluyendo el caso de un paciente que llevaba tres días en el servicio. Los facultativos consideran que esta situación compromete la calidad asistencial y la seguridad tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios.

Según explican en un comunicado remitido a los medios de comunicación, este escenario es consecuencia de un incremento progresivo y constante de la presión asistencial durante los últimos años, acompañado de una falta de recursos humanos suficiente para absorber el aumento de la demanda. A su juicio, la capacidad estructural y organizativa de las Urgencias se encuentra ampliamente superada.

Los profesionales describen una realidad marcada por espacios insuficientes, pacientes atendidos en condiciones de escasa intimidad, tiempos de espera cada vez mayores y una sobrecarga continuada de los trabajadores sanitarios.

Plantilla insuficiente

Los médicos denuncian además que la plantilla actual resulta insuficiente para atender las necesidades asistenciales del área sanitaria. Según sus cálculos, el servicio presenta un déficit de entre siete y diez facultativos respecto a las necesidades reales, una situación agravada por las bajas laborales derivadas de la sobrecarga de trabajo y la salida de al menos cinco médicos adjuntos hacia otros hospitales en los últimos años.

A ello se suma, según indican, un aumento de las situaciones de tensión y agresividad hacia los profesionales sanitarios, favorecidas por la saturación permanente del servicio y las largas esperas que sufren los pacientes.

Los facultativos también muestran su preocupación por la situación de los médicos residentes. Aseguran que la reciente acreditación docente del servicio se está desarrollando en un contexto de elevada presión asistencial, dificultades organizativas y creciente malestar entre los profesionales en formación.

En este sentido, señalan que durante el último año se han registrado quejas, bajas laborales relacionadas con cuadros de ansiedad y una pérdida progresiva del atractivo de las guardias de Urgencias para numerosos residentes.

Falta de especialistas

Los médicos advierten igualmente de las dificultades para cubrir vacantes con especialistas en Medicina de Urgencias y otras disciplinas afines. Según explican, se ha llegado a plantear la contratación de médicos sin especialidad para paliar la falta de personal.

Aunque reconocen que esta medida podría servir de forma puntual para mantener la actividad asistencial, consideran preocupante que se utilice para cubrir necesidades estructurales de un servicio de alta complejidad, al entender que no puede sustituir la experiencia y formación específica de los especialistas.

Críticas a la gestión

En su comunicado, los facultativos sostienen que la etapa de coordinación liderada por Enrique Noé Navarro ha coincidido con uno de los periodos de mayor deterioro organizativo, asistencial y humano que ha vivido el Servicio de Urgencias.

Entre las consecuencias citan una pérdida progresiva de cohesión interna, el aumento del malestar profesional, la presentación de múltiples reclamaciones dirigidas a la Dirección, la marcha de profesionales experimentados y las dificultades para captar y fidelizar nuevos especialistas.

No obstante, consideran que las responsabilidades son compartidas entre los distintos niveles de gestión implicados en el funcionamiento del servicio. Según señalan, tanto la Dirección Médica como la Subgerencia y la Gerencia conocían desde hace años buena parte de los problemas denunciados a través de escritos, reuniones y reclamaciones internas.

Intervención urgente

Ante este escenario, los facultativos reclaman una actuación urgente por parte de la Gerencia y de las autoridades sanitarias regionales para impulsar un modelo organizativo "moderno, transparente y participativo" que permita recuperar la confianza de los profesionales, garantizar la estabilidad de la plantilla y mejorar la asistencia prestada a los ciudadanos.

"Nuestro único objetivo es defender la sanidad pública, proteger a nuestros pacientes y garantizar unas condiciones de trabajo que permitan desarrollar una asistencia segura, humana y excelente", concluye el comunicado.

Plan de contingencia

Por su parte, el Complejo Hospitalario Universitario de Toledo mantiene activo su plan de contingencia ante el aumento sostenido de la demanda asistencial y la reducción de las altas hospitalarias en los últimos días, según ha detallado en nota de prensa.

En las dos últimas semanas, el Servicio de Urgencias ha atendido más de 8.500 pacientes, con una media superior a 560 atenciones diarias y picos que han llegado a 700, registrándose incluso 650 asistencias en una sola jornada reciente.

Aproximadamente el 13 % de los pacientes atendidos ha requerido ingreso hospitalario, lo que supone más de un millar de ingresos potenciales en apenas quince días. Esta intensa actividad se ve agravada por un descenso cercano al 20 % en las altas y pruebas diagnósticas, asociado a la incidencia de la huelga médica, lo que está limitando la disponibilidad de camas y generando momentos de especial tensión asistencial.

Además, se ha observado un aumento de pacientes crónicos de edad avanzada con patologías respiratorias y cardíacas, perfiles que con frecuencia requieren ingreso.

Ante esta situación, la Gerencia del centro mantiene activadas medidas organizativas y reuniones diarias de seguimiento para ajustar la capacidad asistencial a la evolución de la ocupación hospitalaria. Parte de los pacientes deben ser ingresados en dispositivos externos como el Hospital del Valle, lo que añade complejidad a la gestión de camas y a la coordinación de los circuitos asistenciales.

A pesar de la presión asistencial, la atención se sigue priorizando según criterios de gravedad clínica, garantizando la asistencia urgente y emergente en todo momento. La Dirección del complejo ha querido reconocer el esfuerzo, la profesionalidad y el compromiso de los equipos sanitarios implicados, subrayando que se continúa trabajando para optimizar los recursos disponibles.