Imagen de recurso de un quirófano de cirugía cardiaca pediátrica.
La lista de espera para operarse en Castilla-La Mancha mengua desde la pandemia: similar tamaño, pero menos demoras
El volumen de pacientes que aguarda una cirugía sube un 2,4 % respecto a 2019; el tiempo en vilo se reduce en las principales especialidades.
Más información: La espera para operarse en Castilla-La Mancha se sitúa en 92 días, 29 menos que la media nacional
Las listas de espera quirúrgicas en Castilla-La Mancha reflejan una cierta estabilidad temporal. El número de pacientes que aguardan cita con el quirófano es prácticamente idéntico al de diciembre de 2019, antesala de la pandemia. Entonces, 35.669 esperaban una operación; seis años después, son 36.620 las personas pendientes del bisturí.
Las intervenciones por realizar —y el tiempo que se necesita para ejecutarlas— suponen dos de los indicadores más influyentes para la valoración ciudadana del servicio sanitario. En los últimos años, el volumen de personas que tienen que operarse apenas ha cambiado en la región. El gran avance se ha producido en los menores tiempos de espera.
El leve repunte constatado, hay apenas un 2,4 % más de casos, es inferior al aumento demográfico de la comunidad autónoma en este tiempo. El hecho de que la lista de espera sea más larga se sobrepone al progresivo envejecimiento de la población —una circunstancia que anticipa más problemas de salud—. Tampoco se advierte la presión de la pandemia sobre el sistema sanitario.
La especialidad que acumula más usuarios en busca de quirófano en la región es oftalmología. A fecha de 31 de diciembre de 2025, había 9.094 vecinos que deseaban resolver sus problemas de vista en una sala de operaciones.
En esta categoría se observa un repunte respecto al dato anterior al estallido de la crisis del coronavirus. A finales de 2019, eran 7.373 los pacientes que esperaban fecha para llegar al hospital. El incremento, expresado en términos relativos, alcanza el 23,3 %.
No obstante, el peor comportamiento se relaciona con el área de otorrinolaringología. En el último informe publicado por el Ministerio de Sanidad, había 4.227 personas que aguardaban a ser operadas, frente a las 2.728 que estaban a la expectativa hace seis años. El repunte se dispara hasta el 54,9 %, el mayor de todas las especialidades.
Especialidades con menos cirugías
Las dolencias tradicionales que requieren cirugía han mejorado sus cifras pretéritas. En 2019, traumatología acumulaba la lista de espera más voluminosa, con 11.180 castellanomanchegos a punto de pasar por quirófano. Al final del pasado año, eran 8.801 los nombres apuntados por el Sescam para este tratamiento, un 21,3 % menos.
También se ha reducido el volumen de pacientes en vilo por una operación de cirugía general o del aparato digestivo en la región. La caída alcanza el 4,9 %, desde los 6.661 enfermos de hace seis años a los 6.333 de la actualización más reciente.
En el ámbito de la neurocirugía se atisba una tímida subida del 1,9 %: hay 1.251 ciudadanos pendientes de intervención, unos 300 más que en la víspera de la pandemia: entonces, eran 1.228 los vecinos que pretendían operarse de alguna enfermedad relacionada con el sistema nervioso.
La cirugía cardiaca protagoniza otra buena noticia: si en 2019 había 92 vecinos a los que se tenía que intervenir de corazón, 2025 cerró con apenas 69. En el lado contrario, se apunta un incremento de la presión en la cirugía vascular, desde los 609 casos pretéritos a los 883 de la última revisión.
Se acortan los tiempos de espera
Las demoras son menores en las principales especialidades. A finales de 2019, un paciente de neurocirugía permanecía 273 días en lista; ahora, lo hace durante 159 jornadas.
Quien tuviera que operarse de alguna dolencia relacionada con el oído, la nariz o la garganta esperaba 205 días, por los 130 actuales. Una caída similar se ha producido en traumatología, desde los 189 días pretéritos a los 104 del informe recién publicado.
La reducción de la espera en el caso de la cirugía cardiaca reduce en más de la mitad el tiempo de retardo anterior, de 161 a 78 días.
Asimismo, disminuye el intervalo hasta llegar al quirófano en las especialidades de digestivo, de 129 a 80 días, y en la muy concurrida oftalmología, de 108 a 48 días.