Un turista se resguarda del calor en Toledo.
El calor provocó tres muertes diarias en Castilla-La Mancha en julio: los dos primeros días de agosto dejan ocho víctimas
Las sucesivas olas de calor han elevado la mortalidad en el séptimo mes del año, el más letal de los últimos cuatro años en la región.
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La mortalidad atribuible a las altas temperaturas ha causado 84 fallecimientos durante julio en Castilla-La Mancha, según los datos que recoge el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo).
El balance del séptimo mes del año arroja una media de tres muertes diarias atribuibles al calor. El recién finalizado julio ha mostrado la mayor mortalidad asociada a los rigores del estío de los últimos cuatro años.
Los decesos relacionados con los mercurios disparados han repuntado en 2026. Respecto a los datos de 2023 y 2025, este año se han producido cinco pérdidas más; si se compara la cifra de 2024 con la última conocida, la diferencia se estira hasta los 18 óbitos.
No obstante, el volumen de fallecidos durante el pasado mes continúa lejos del máximo histórico registrado en 2022: aquel julio perecieron por este extremo meteorológico 186 personas en la región, más del doble que en 2026.
También se acumularon importantes excesos en el séptimo mes de 2019 y 2017, con 127 y 111 fallecimientos relacionados con este fenómeno, respectivamente.
El único verano fresco próximo en el tiempo se corresponde con 2018: aquel julio solo se contabilizaron dos decesos por temperaturas elevadas. Se trata de un dato anómalo y alejado del resto de valores bajos constatados por el Ministerio de Sanidad en la comunidad autónoma en ejercicios recientes.
Más allá de los picos y los valles que dibuja la estadística, la evolución de este indicador revela un patrón de notable estabilidad en los últimos años. Durante la primera mitad del verano, la mortalidad en Castilla-La Mancha se ha mantenido desde 2017 en niveles similares a los registrados este año.
Durante el último decenio se han contabilizado 880 defunciones por temperatura en los meses de julio. La muestra recoge un total de 310 jornadas y sitúa en 2,84 la media diaria. Con todo, los decesos acumulados no se distribuyen de manera uniforme y tienden a elevarse durante las olas de calor o en los episodios más tórridos.
Un mal inicio de agosto
Desde el inicio del verano, una fecha que el MoMo sitúa en el 15 de mayo, se han producido 122 muertes atribuibles a las altas temperaturas en la región. Es también el dato más alto desde 2022 y el cuarto mayor registro de los últimos diez años.
Junio acumuló 30 óbitos por esta causa, julio sumó otros 84 y los dos primeros días de agosto han dejado ocho finados más: el inicio del octavo mes ha coincidido con el final de la cuarta ola de calor del verano.
La mayor parte de los fallecidos —un total de 102, el 83,6 % del total— tenían más de 75 años. Además, las mujeres han concentrado datos peores, con 79 desaparecidas, lo que supone el 64,8 % de todas las víctimas de la comunidad autónoma.
Recomendaciones
Para mitigar los efectos de este fenómeno, se insiste en la importancia de la hidratación y la estancia en espacios frescos o refrigerados. Además, se pide a los ciudadanos la ingesta regular de agua y se les desaconseja el consumo de bebidas con cafeína, alcohol o alto contenido de azúcar por su potencial deshidratante.
En paralelo, se plantea una especial protección para los colectivos vulnerables, especialmente las personas mayores, las embarazadas, las que tienen una movilidad reducida, las que padecen una adicción a las drogas y otras sustancias, y en las que concurren condiciones clínicas adversas.