El río Tajo a su paso por Toledo.

El río Tajo a su paso por Toledo. Ángela Pulido Díaz

Toledo

Bañarse en el Tajo, un sueño imposible para los toledanos: el río multiplica hasta por 40 los límites de bacterias fecales

La Cátedra del Tajo UCLM-Soliss reclama "inversiones decididas y urgentes a nivel de cuenca".

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Que los toledanos puedan volver a bañarse algún día en el Tajo es un sueño, hoy por hoy, inalcanzable. Así lo ha certificado un estudio de la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss, cuyos resultados revelan que las aguas del río a su paso por la capital regional presentan concentraciones de bacterias fecales de hasta 40 veces superiores a los límites legales para el baño.

"La distancia que separa a la ciudadanía toledana de poder bañarse en el río Tajo es, por el momento, enorme", resume la Cátedra en las conclusiones de la investigación, un trabajo de fin de grado realizado por Paula Redondo Bueno, dirigido por María de los Llanos Palop Herreros y Raúl Urquiaga Cela y presentado el pasado 4 de septiembre en la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de la UCLM.

El dato más contundente es que el Tajo no alcanzó la calidad mínima suficiente para el baño en ninguna de las tres estaciones analizadas. El invierno fue la peor época, aunque la contaminación también superó los límites legales en otoño y primavera.

Diez muestras en tres puntos

Los investigadores tomaron muestras en diez momentos entre noviembre de 2025 y mayo de 2026: tres en otoño, cuatro en invierno y tres en primavera.

Los puntos elegidos fueron Safont, junto al puente de Alcántara; la playa de la Incurnia; y el camino Albarreal del Tajo, cerca de la antigua central hidroeléctrica de Buenavista. Son lugares que fueron zonas tradicionales de baño hasta 1972, año desde el que está prohibido bañarse en el Tajo en toda la provincia de Toledo.

Además, no se encontraron diferencias significativas entre las tres localizaciones, lo que apunta a un problema generalizado de calidad del agua y no a un único foco de contaminación.

El estudio analiza dos indicadores de contaminación fecal: Escherichia coli y enterococos. La normativa establece que, para alcanzar una calidad suficiente para el baño, el percentil 90 debe ser inferior a 900 UFC/100 ml de E. coli y 330 UFC/100 ml de enterococos.

El Tajo supera ampliamente ambos límites a su paso por la capital toledana. En el caso de E. coli, los valores fueron 4,7 veces superiores en otoño, 7,3 veces en primavera y 40 veces en invierno. Para los enterococos, fueron 3,4 veces superiores en otoño, 3,1 veces en primavera y hasta 41,2 veces en invierno.

El percentil 90 de E. coli alcanzó 4.261 UFC/100 ml en otoño, 36.626 en invierno y 6.598 en primavera. Los enterococos se situaron en 1.108, 13.599 y 1.009 UFC/100 ml, respectivamente.

Problema de saneamiento

La Cátedra considera que los resultados son "concluyentes" y evidencian "un problema estructural, derivado de la insuficiencia de los sistemas de tratamiento y saneamiento de las aguas residuales".

El invierno concentra los peores registros porque durante los episodios de lluvias intensas se producen "abundantes descargas tanto desde la red de alcantarillado (...) como desde las depuradoras directamente", ante "la falta de medios para abordar la depuración de forma eficiente en momentos puntuales de gran cantidad de agua".

Pero la lluvia no explica por sí sola el problema, ya que los límites también se superaron en otoño y primavera.

Las dos bacterias estudiadas tienen "origen fecal" y pueden proceder de las aguas residuales de las poblaciones situadas aguas arriba de Toledo, entre ellas las de la cuenca del Jarama y sus afluentes, Aranjuez y La Sagra, además de los vertidos de la propia capital regional desde la depuradora del Polígono.

El estudio detectó además E. coli resistente a antibióticos en los tres puntos analizados: un 3,7 % de los aislados presentó resistencia a los cinco antibióticos ensayados.

Redes y depuradoras

Ante esta situación, la Cátedra reclama "la absoluta necesidad de mejora de la depuración de las aguas residuales" y propone separar las infraestructuras de aguas pluviales de la red de saneamiento.

También plantea instalar "tanques de tormenta capaces de acumular las escorrentías urbanas cargadas de contaminantes" y modernizar las depuradoras que no dispongan de los sistemas más avanzados.

Como ejemplos cita París, donde se actuó sobre el Sena antes de los Juegos Olímpicos de 2024, y Copenhague, que ha recuperado zonas de baño en su puerto tras mejorar progresivamente la calidad del agua.

El trabajo, que obtuvo una calificación de 9,6 sobre 10, advierte de que sus resultados son orientativos por la temporalidad del estudio, pero considera que la conclusión es clara.

"Las aguas a su paso por Toledo presentaron poblaciones de bacterias fecales hasta 40 veces superiores a los límites legales en invierno, y en ninguna de las estaciones del año analizadas alcanzaron la calidad mínima suficiente para el baño", señala la Cátedra.

Por ello, reclama "inversiones decididas y urgentes a nivel de cuenca". Sin ellas, "el sueño de recuperar el histórico baño en el Tajo a su paso por Toledo seguirá siendo una aspiración muy lejana, postergada por la contaminación y el incumplimiento normativo".