Solución ofrecida por una casera después de que se desprendiesen varios azulejos del baños.

Solución ofrecida por una casera después de que se desprendiesen varios azulejos del baños. Cedida

Toledo

"Comíamos en una tabla de planchar": el calvario de los universitarios de Toledo para alquilar un piso en condiciones

Los estudiantes, a pocos días del arranque del curso, denuncian escasez de oferta, elevados precios y malas condiciones.

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"Es un calentamiento de cabeza". Esta fue la respuesta de Gabriel Aero (Jaén), estudiante de la UCLM en Toledo, al ser preguntado por su experiencia buscando piso en la capital regional de cara al nuevo curso académico 2026/2027: "Es un problema bien gordo. Ya no sólo por la poca oferta que hay, sino por lo destrozada que está la poca oferta".

En Castilla-La Mancha, el precio del alquiler en el pasado mes de julio registró una subida interanual del 11,7 % hasta situarse en 9,14 euros por metro cuadrado, provocando que el precio medio de alquiler en la región se haya prácticamente duplicado en menos de una década. En 2017 el coste estimado para una vivienda estándar se situaba en los 386 euros, por los 731 actuales.

Un incremento que se ha notado especialmente en la ciudad de Toledo y que inevitablemente ha afectado a uno de los sectores de mayor vulnerabilidad económica, los estudiantes: "Por estos precios ya no sé si sale rentable irte a estudiar y abarcar con los gastos. A lo mejor es mejor ponerte a trabajar en lugar de estudiar", dice Mario Vieco (Ocaña), estudiante de la UCLM.

A la escasez de oferta y a la "complicación" de encontrar un hogar temporal, Mario le suma la discriminación con la que se han topado él y sus compañeros de piso durante su búsqueda: "Hay gente que no quiere meter chicos en el piso".

Liam Gallego (Almería) comenzó a estudiar en la UCLM hace siete años. Para este curso decidió mudarse a un nueva vivienda y comprobó el descenso de la oferta habitacional y el incremento de los precios: "Cuando nos pusimos a buscar nos dimos cuenta de que estaban los precios por las nubes", asegura este joven, quien en este camino se encontró con pisos viejos, en malas condiciones y con un trato desagradable por parte de algún "agente inmobiliario".

En su desesperada y complicada búsqueda en la que a la "poca oferta" se le sumaba el rechazo "a los estudiantes", Juan Echave (Escalona, Toledo) dio con pisos "sin amueblar, muy lejos de la universidad o muy caro".

Tras tres años viviendo en un piso "con condiciones bastante deplorables" y con un trato nocivo por parte de su casero: "Se nos cayó la pared del baño y nos dijo que, como necesitábamos vivir en el piso, no lo arreglaba. Estuvimos seis meses viviendo con esa pared caída", cuenta Martina Torres (Torrijos, Toledo), quien decidió que este nuevo curso 2026/2027 era el momento de cambiar de domicilio: "Nos ha costado bastante encontrar".

Durante su búsqueda, Martina fue consciente de que no había "nada de oferta" y lo que había "era bastante caro". "Estuvimos muy estresadas con el tema piso porque no encontrábamos nada", asegura. En su primer año como estudiante, pagó alrededor de 150 euros por su habitación, ahora pagará 280: "Ha subido considerablemente en seis años", además, asegura que los pisos no lo valen "pero como es lo que hay, no queda otra que cogerlo".

"Un piso que pueda estar algo decente está de 300 euros por persona para arriba" afirma Mario Vieco, quien asegura que si a ese precio se le suman los gastos, la comida y algún imprevisto, le saldría mejor invertir su tiempo en ir y venir desde su pueblo a estudiar a la universidad: "Para ser Toledo y los pisos que son, lo veo bastante carillo. La gente está empezando a pedir más de 400 euros por una habitación. Es una barbaridad".

Gabriel Aero ha sido testigo del alza de los precios a lo largo de los años que lleva estudiando en Toledo: "Antes de entrar en uno de los pisos en los que he vivido, mis compañeros pagaban 210 euros por la habitación. El año que entré a vivir con ellos lo subieron a 270 euros, y este año a 320 euros", cuenta asegurando que la vivienda no valía lo que pedían: "El piso era del año de la polca, la vajilla la tuvimos que poner nosotros y no había plancha, tostador, tendedero ni nada. Le han subido el precio a un piso que está destrozado".

En este sentido, este joven cuenta que la experiencia que ha tenido con los caseros a lo largo de los tres años que lleva en Toledo no ha sido buena: "Teníamos que comer en una tabla de planchar porque en el salón no podíamos hacerlo por las humedades que había. Recuerdo que una vez mientras comíamos a mi compañero se le cayó un trozo de yeso en el plato. Teníamos que comer así porque al casero no le dio la gana arreglarlo".

"Si yo fuese una familia y tuviera tres hijos, no me gustaría vivir con ellos en este piso. Me gustaría que fuese un sitio con mejores condiciones o, si no, que fuese más barato". Estas son las palabras de Jorge López (Ciudad Real), estudiante de la UCLM que tras dos años viviendo en una residencia de estudiantes, el curso pasado decidió cambiar al piso en el que este septiembre cumplirá su segundo año viviendo allí junto a dos compañeros.

"Buscábamos y no encontrábamos nada", afirma este ciudadrealeño, quien vivió en sus propias carnes el "agobio" cuando llegaron las primeras semanas del julio pasado y aún no tenían dónde ir.

Encontrar piso en Toledo se ha convertido en una carrera a contrarreloj para los estudiantes a pocos días del arranque del nuevo curso. Poca oferta, precios al alza y viviendas que no están a la altura son la tónica general que marca la búsqueda de un nuevo hogar de cara al nuevo curso.