Los hermanos Givica junto al cantante Manuel Carrasco (centro).

Los hermanos Givica junto al cantante Manuel Carrasco (centro). Cedida

Toledo

Marco e Ismael, los hermanos que logran que los mejores artistas actúen en Toledo: "Queremos a Alejandro Sanz"

Los Givica, al frente de SYS Producciones, empezaron organizando pequeños eventos y ahora están detrás de los multitudinarios conciertos que se celebran en la capital de Castilla-La Mancha.

Más información: Ana Torroja, Vanesa Martín o Celtas Cortos: la plaza de toros de Toledo es el gran recinto de los conciertos del verano

Julia Toledano
Publicada

Dos hermanos de Sonseca (Toledo) han convertido una pequeña aventura familiar en una de las promotoras de espectáculos que más están agitando el mapa del ocio cultural en Castilla-La Mancha.

Marco e Ismael Givica, al frente de SYS Producciones, empezaron organizando eventos para apenas un centenar de personas y hoy están detrás de algunas de las grandes citas musicales de la capital regional.

"Ser promotor es un deporte de alto riesgo", reconoce Marco, que en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha admite que cada concierto exige asumir mucha inversión, mucha responsabilidad y la incertidumbre de depender siempre de la respuesta del público.

Ya el año pasado, los hermanos Givica organizaron las actuaciones de artistas tan reconocidos como Ana Belén, Pecos, Los Secretos o Morad en la capital regional. En este 2026, su gran reto ha sido transformar la plaza de toros de Toledo en el gran recinto de los conciertos del verano, con un único montaje que se mantiene de junio a septiembre para acoger 18 espectáculos del ciclo Toledo en Concierto.

Por el escenario del coso toledano ya han pasado Viva Suecia o Rosario Flores, y en próximas fechas lo harán otros como Álex Ubago, Ana Torroja, El Arrebato, Niña Pastori, Sergio Dalma, Vanesa Martín, Celtas Cortos o JC Reyes, entre otros.

Marco e Ismael Givica y la cantante Marta Santos.

Marco e Ismael Givica y la cantante Marta Santos. Cedida

P. SYS Producciones hoy es sinónimo de grandes festivales, pero ¿cómo empieza esta historia familiar en salas para apenas cien personas?

R. La historia empieza conmigo, en la parte artística. Yo entré muy joven en esta industria, primero como DJ, y eso me permitió conocer desde dentro cómo funcionaba el sector. Me recorrí muchísimos sitios: salas, discotecas, festivales… y ahí fui entendiendo poco a poco cómo se mueve este mundo.

Han pasado ocho o diez años desde aquel primer evento y, cuando miro atrás, impresiona ver dónde estamos ahora. Venimos de organizar eventos en salas para cien personas. Empezamos aprendiendo a base de golpes, porque en este sector no hay un manual: aprendes haciendo, equivocándote y levantándote.

P. En vuestra empresa trabajan padres, hijos y hermanos. ¿Se puede explicar vuestro éxito sin el pilar de la familia Givica?

R. No se explica. Cuando yo tenía 17 años, era mi padre quien me llevaba a las discotecas. Mi hermano Ismael, al que le llevo diez años, ha visto toda esta evolución desde casa y lo he ido formando. Hace unos años lo incorporé como socio y mi padre también sigue muy presente, ayudando en lo que haga falta.

Es una empresa familiar en todos los sentidos; saber que están ahí te da una base muy importante.

P. Trabajar codo con codo entre hermanos puede ser un reto diario. ¿Cómo os repartís los papeles Marco e Ismael?

R. Nos complementamos muy bien. Ismael se ocupa de la producción, los proveedores y las finanzas, mientras que yo estoy más centrado en la parte artística, la contratación y la programación.

También nos dividimos ciudades y proyectos porque es imposible estar en todo a la vez. Cada uno tiene su parcela y eso nos permite avanzar más rápido.

P. En los negocios familiares, ¿las discusiones profesionales se quedan en la oficina o se cuelan en la comida del domingo?

R. Se quedan en el evento o en la oficina. Hay tensiones, nervios y momentos complicados porque siempre surgen imprevistos, pero intentamos que no contaminen la parte familiar.

En una empresa como la nuestra es vital saber separar, aunque no siempre resulte fácil.

P. El público ve las luces y al artista, pero ¿qué hay realmente detrás de un concierto de dos horas?

R. Un concierto de dos horas puede llevar un año entero de preparación invisible: negociaciones, financiación, permisos, montaje, comunicación y venta de entradas.

Pueden pasar mil cosas antes de abrir puertas. Puedes tener al artista cerrado y pagado, y que luego haya problemas con un permiso. Puede surgir una cancelación, un cambio de agenda, una dificultad técnica o cualquier imprevisto. Desde fuera se ve el escenario encendido, pero detrás hay una cantidad enorme de trabajo invisible.

P. ¿Ser promotor de espectáculos es un deporte de alto riesgo?

R. Ser promotor es un deporte de alto riesgo. Todo depende de ti. Si sale bien, perfecto, pero si sale mal también eres tú quien asume las consecuencias. Antes no me daba tanto miedo, pero con el tiempo aprendes a medir más.

Hoy hay muchísimos conciertos y muchísima oferta. Los promotores que hacemos este tipo de eventos nos jugamos muchísimo dinero y asumimos mucha responsabilidad.

A veces llegan exigencias muy altas y da rabia, porque parece que nunca es suficiente. Este no es un sector en el que uno se haga rico fácilmente. Es un negocio con márgenes pequeños y mucho riesgo encima de la mesa.

Por eso a veces echamos en falta más empatía cuando algo falla. Entre promotor, artista, comunicación y equipo técnico hay ocasiones en las que nos entendemos muy bien, y otras en las que cuesta más. La parte del promotor es probablemente la más difícil: cuando se vende todo y es un éxito, perfecto; pero cuando no, el riesgo sigue estando ahí.

P. ¿Se duerme bien cuando te juegas tanto dinero dependiendo de la venta de entradas?

R. He aprendido a dormir, pero he pasado muchas noches en vela. En nuestro sector todo depende de la respuesta del público. Puedes diseñar una gran producción, contratar a un gran artista y contar con el mejor equipo, pero si las entradas no se venden, el riesgo económico lo asumes tú en solitario.

El cantaor Miguel Poveda abraza a los hermanos Givica.

El cantaor Miguel Poveda abraza a los hermanos Givica. Cedida.

P. Habéis vivido baches importantes, como el cierre de la discoteca Área 42. ¿Cómo se gestiona el miedo cuando el negocio que se tambalea es también tu propia casa?

R. Se vive muy mal. Cualquier traspié económico afecta directamente al ánimo de la familia y al día a día. La etapa de Área 42 en nuestros inicios fue muy dura por los problemas con las licencias.

Es un asunto que ha seguido su curso judicial y esperamos resolverlo favorablemente para reabrir el espacio. Cuando te caes, lo pasas mal, lo digieres y te levantas.

R. A pesar de los golpes y las noches en las que parecía que todo se torcía, siempre salís adelante. ¿Qué os levanta cada vez?

P. Una mezcla de todo: trabajo, necesidad y mucha cabezonería. Somos extremadamente perseverantes. Cuando crees en un proyecto y llevas tantos años peleando por él, cuesta mucho rendirse. Al final, mirar atrás y ver todo lo que has superado te demuestra la capacidad que tienes para seguir avanzando.

Los hermanos Givica acompañando a DJ Nano.

Los hermanos Givica acompañando a DJ Nano. Cedida

P. En el 'backstage' pasa de todo. Sin dar nombres, ¿cuál ha sido vuestra peor y vuestra mejor experiencia con los artistas?

R. Nos ha pasado que un artista internacional cobre su caché íntegro y cancele el concierto sin motivo claro ni devolver nada, algo que para el promotor es durísimo.

Pero también quiero decir que la mayoría de artistas entienden lo difícil que es organizar un concierto y suelen ser profesionales y empáticos. No sería justo quedarnos solo con las malas experiencias.

Con DJ Nano, por ejemplo, trabajamos en muchísimas ediciones. Es un artista con el que tenemos una relación muy especial. Se implica al cien por cien con el promotor, da facilidades y entiende muy bien lo que hay detrás de cada evento.

Cuando encuentras artistas así, que además de talento tienen implicación y respeto por el trabajo de todos, es una maravilla.

P. Este verano convertís la Plaza de Toros de Toledo en un gran recinto musical con 'Toledo en Concierto'. ¿Qué complejidad técnica esconde un montaje así?

R. Es un recinto emblemático, pero con accesos muy complicados. Exige una producción dura y costes elevados para meter estructuras, maquinaria y escenarios. Este año no solo traemos un buen cartel con 18 fechas, sino que transformamos la plaza en un auténtico recinto estable para todo el verano.

Además, sumamos citas importantes en el Palacio de Congresos con artistas como Julio Iglesias Jr., Rafa Sánchez de La Unión o Melody.

Toledo cuenta este año con una programación musical brutal. Estamos dando a la ciudad una vida musical muy importante y eso requiere una producción estable, una planificación enorme y mucho trabajo previo.

Los hermanos Givica en la plaza de toros de Toledo.

Los hermanos Givica en la plaza de toros de Toledo. Cedida

P. ¿Es Toledo una plaza difícil para la música en directo o tiene el potencial que se merece?

R. Toledo es una plaza preciosa y con potencial, pero complicada. Su público es exigente y la infraestructura de la ciudad necesita mejorar.

Personalmente, echo de menos que Toledo cuente con un recinto de conciertos completamente acondicionado para 5.000 o 10.000 personas; la ciudad lo necesita.

Aun así, creemos en ella y por eso seguimos trayendo programaciones que antes solo se veían en grandes capitales.

P. Después de tanto esfuerzo, ¿qué os gustaría que significara el nombre de SYS Producciones para el público y cuál es vuestro gran sueño pendiente?

R. Nos gustaría que hubiera valoración y respeto. Somos una empresa local que pide créditos, busca financiación y se la juega cada día para dar una vida musical brutal a Castilla-La Mancha. Queremos que la gente entienda el esfuerzo que hay detrás de cada cartel.

¿Y el sueño pendiente? Mi artista favorito es Alejandro Sanz. Espero traerlo a Toledo algún día, y ojalá sea más pronto que tarde.