Miles de toledanos y visitantes se congregan en la romería más multitudinaria de la capital de Castilla-La Mancha.
Guía para vivir el Valle como un toledano TTV: tocar la campana, los tostones, las quínolas y la paella de los partidos políticos
Toledo celebra los 400 años de la Cofradía del Valle reviviendo tradiciones este 1 de mayo: el cruce del Tajo en la barca, el mus de los políticos tras el almuerzo y un mirador despejado al reubicar los chiringuitos.
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Toledo no se entiende sin su panorámica, y ese perfil tan simbólico tiene su corazón en la ermita del Valle. Este año, la cita del 1 de mayo en honor a su virgen —la romería más emblemática y multitudinaria de la ciudad— mantiene su identidad pero estrena matices: la hermandad celebra su cuarto centenario, cuatro siglos de una tradición heredada de padres a hijos.
Desde la junta directiva de la cofradía ya está todo listo para que la romería luzca mejor que nunca. Los preparativos arrancan esta misma tarde con el montaje de los 46 puestos de venta y las tres casetas de los partidos políticos que, este año, se trasladan a la zona del merendero para reducir las aglomeraciones.
Para los hermanos de la Virgen, el día empieza cuando la ciudad todavía duerme. «La jornada arranca muy temprano; la primera misa es a las siete de la mañana», explica Jacinto García, miembro de la organización.


A esa hora, los mayordomos ya aguardan en la ermita para recibir a los primeros fieles. Es el momento de las promesas más íntimas, donde no es raro ver a devotos "bajando de rodillas las escalinatas de piedra" de la capilla.
Mientras tanto, en la casa de la santera, el equipo recupera fuerzas con chocolate, churros y la rosca típica antes de que llegue la multitud.
Tradiciones obligatorias: la campana, los tostones y la barca
Para cumplir con el rito, hay paradas obligatorias para quien desee vivir la cita como un "TTV" (toledano de toda la vida). Una de ellas es cruzar el río en la Barca de Pasaje, que este año vuelve a estar operativa para unir ambas orillas del Tajo.
Una vez arriba, resulta ineludible tocar la campana de la ermita para buscar suerte o pareja; un gesto replicado también por los forasteros. «La cabeza se alborota un poco con tanto ruido», confiesa García, quien reconoce que ese sonido es la esencia de la fiesta.


La hospitalidad de la hermandad se despliega en el patio cercano a la casa de la santera. Allí se preparan más de 50 litros de limonada —la mezcla local de vino, azúcar y limón— y se reparten los clásicos tostones y más de 200 bocadillos de queso, además de beber de la bota de vino. «Se invita a todo el que quiera; es una tradición muy antigua», señalan desde la cofradía.
Además, por el centenario, se ha instalado una exposición con fotos antiguas que rescatan momentos curiosos, "como cuando los jóvenes cruzaban el Tajo a nado para llegar a la ermita".



El ambiente social: políticos, paella y mus
La misa de las 11:00 es el momento de los fieles, pero también de las autoridades. Han confirmado su asistencia la ministra de Educación, Milagros Tolón; el presidente regional, Emiliano García-Page; y el alcalde, Carlos Velázquez, entre otros representantes políticos.
Al ser la capilla pequeña, la organización es milimétrica. Tras el oficio, las autoridades bajan a la terraza de la santera para las fotos oficiales con Toledo al fondo, atender a los medios y lanzar los tradicionales cohetes, una de las imágenes más distendidas del día.



La gran novedad logística es el traslado de los chiringuitos de los partidos al merendero, habilitando un paso de 80 metros para facilitar la circulación peatonal. Es una decisión estratégica para evitar los "tapones" de años anteriores, especialmente peligrosos durante la víspera de esta noche, que se ha consolidado como una de las fiestas nocturnas más masivas de la capital.
El día 1, tras la misa, estas carpas (PSOE, PP y Vox) se llenan de toledanos para probar paella y migas bajo el ritmo de los DJ. Pero hay un detalle más privado: tras la comida de hermandad, en la sala de juntas, se organiza la tradicional partida de mus. «Es una manera de matar el tiempo hasta la procesión», revelan desde la hermandad sobre esos lances de cartas donde Page o Tolón suelen participar en un ambiente relajado.


La jornada culmina a las 19:30 horas con la procesión de la imagen a hombros de los fieles por el paraje natural. Gracias a la nueva ubicación de los puestos —trasladados del muro del mirador al talud de enfrente—, los romeros disfrutarán de la procesión con una vista despejada,sin carpas que estorben la panorámica.

Es el broche de oro a 400 años de historia: disfrutar de la estampa de Toledo, un espectáculo que siempre se agradece, en una jornada que los toledanos disfrutan y los forasteros, también.