Juan Maeso durante el juicio celebrado en Valencia en 2007.
El rastro de Juan Maeso en Toledo: el anestesista del contagio masivo de hepatitis ejerció hasta 1970 en su ciudad
Nacido en 1942, tuvo su primer destino profesional en la capital regional, aunque no consta ningún caso vinculado a este puesto.
Más información: Muere el anestesista Juan Maeso, condenado a 1.933 años de cárcel por el contagio masivo de hepatitis C a 275 pacientes
El anestesista toledano Juan Maeso, condenado a casi 2.000 años de prisión por el contagio masivo de hepatitis C a 275 pacientes entre 1988 y 1998, ha fallecido este lunes.
La causa judicial abierta contra el sanitario demostró el empleo habitual con sus pacientes de la misma aguja que utilizaba para él. Un análisis filogenético, la prueba pericial decisiva de aquel proceso, confirmó que los 275 enfermos compartían un mismo foco, el del propio anestesista, portador del virus.
Maeso nació en 1942 en Toledo. En esta ciudad vivió sus primeros años y cursó la enseñanza escolar en el colegio Maristas. Posteriormente, se desplazó a Madrid para estudiar Medicina.
Finalizada la carrera, regresó a su ciudad natal, convertida en su primer destino profesional. También entonces desarrolló su labor asistencial en Talavera de la Reina, la otra gran localidad de la provincia.
Según informó la edición regional de ABC en septiembre de 2005, y siempre según el supuesto testimonio de Maeso, el sanitario se infectó de hepatitis A en Toledo con 24 años; esto es, en torno a 1966.
Otra información de El País en aquellas fechas —al tiempo que se iniciaba el juicio por los contagios en la capital del Turia— se hacía eco del hipotético desconocimiento del acusado sobre su condición de portador de la hepatitis C: el "introvertido" Maeso, como lo definía el periódico del grupo Prisa, no lo supo hasta 1998.
En todo caso, tal argumento se antoja favorable para la defensa del inculpado dado que el periodo por el que se le investigaba concluía, precisamente, en ese año.
Hepatitis C
En cualquier caso, la presencia de hepatitis A no provoca la aparición de hepatitis C. Se tratan de virus distintos con diferentes formas de contagio y evolución. La hepatitis A es una infección aguda que desaparece, tiene buen pronóstico y se transmite a través de alimentos o agua contaminados. La de tipo C se transmite por contacto directo con sangre infectada a través de agujas o transfusiones: suele tornarse crónica y provoca, en muchos casos, enfermedad hepática grave.
Durante su primera comparecencia ante el tribunal que juzgó el caso, Maeso relacionó un eventual contagio, que insistía en no admitir, con la posibilidad de que "alguno de los enfermos (...) me ha contagiado a mí, por haber entrado en contacto con su sangre: eso pasa todos los días".
Maeso se marchó a Valencia en 1970 para trabajar en el hospital de La Fe. También se enroló en el hospital militar de Quart de Poblet y en otras clínicas privadas. Con su traslado al Levante se pierde el rastro toledano. No consta ningún caso de contagio en la provincia relacionado con el comportamiento que, años después, lo llevó a prisión.
En mayo de 2007, Maeso fue condenado por la Audiencia de Valencia a 1.933 años de reclusión y un mes más tarde ingresó en la prisión madrileña de Aranjuez. El Tribunal Supremo ratificó la condena dos años después. En 2023, le fue concedida la libertad condicional. En la primavera de 2020, en plena pandemia, le fue denegada la solicitud de excarcelación por miedo al contagio de coronavirus.
Durante su estancia en la cárcel, Maeso obtuvo las licenciaturas de Derecho y Geografía e Historia con excelentes calificaciones, según informó Las Provincias.
Casado hasta la década de los noventa, cuando se separó, padre de tres hijos y abuelo de varios nietos, Maeso es hoy un desconocido en la ciudad que lo vio nacer, aunque parte de su familia ha mantenido su residencia en la capital de Castilla-La Mancha. Durante más de medio siglo, el vínculo del recién fallecido con su localidad de origen ha sido débil o inexistente.