El restaurador Miguel Bonache muestra el contraste en la estatua de Alfonso VIII en proceso de restauración.

El restaurador Miguel Bonache muestra el contraste en la estatua de Alfonso VIII en proceso de restauración. Javier Longobardo

Toledo

Cara a cara con los seis reyes de Toledo: la ciudad prepara su futuro paseo imperial con una restauración "quirúrgica"

EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha sube al andamio con el restaurador Miguel Bonache y descubre en primicia cómo lucen las estatuas tras las primeras labores de limpieza.

Más información: Toledo mejorará el emblemático Parque de la Vega con un mirador, nuevos quioscos y zonas infantiles

Publicada

La conversión del Paseo de Merchán en la gran entrada imperial de Toledo, en palabras del alcalde, Carlos Velázquez, ya se empieza a intuir. Mientras avanzan las obras en el parque de la Vega y su entorno, la restauración de las seis esculturas de reyes que presidirán este espacio ubicado junto a la Puerta de Bisagra ha arrancado con una precisión milimétrica. Se trata de tres monarcas godos (Sisebuto, Wamba y Sisenando) y tres cristianos (Alfonso VI, VII y VIII).

EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha ha subido al andamiaje junto al restaurador toledano Miguel Bonache para comprobar, en primicia, los resultados de una intervención que devolverá el esplendor a estas piezas de piedra caliza.

Esta actuación no es solo una cuestión estética, sino de justicia histórica. El regidor toledano augura que con estos trabajos "se saldará una deuda" con unas piezas que fueron cedidas a la ciudad hace más de 200 años.

Contraste en la estatua de Alfonso VIII.

Contraste en la estatua de Alfonso VIII. Javier Longobardo

Las esculturas llegaron a Toledo procedentes de Madrid, ya que originalmente fueron creadas para formar parte de la serie decorativa del Palacio Real. Pese a su azarosa historia de traslados, Bonache asegura que son obras " de calidad".

Los trabajos han comenzado con las figuras de Alfonso VII y Alfonso VIII. Tras apenas una semana de intervención, el uso del bisturí para retirar las costras y suciedad de las esculturas ya revela un cambio relevante. "Parece que las estrenas porque, al eliminar el liquen, los volúmenes recuperan su fuerza", explica Bonache, responsable de hitos patrimoniales en la ciudad como la recuperación de las yeserías del Salón Rico.

Detalle de la intervención en una de las manos de Alfonso VIII donde se ve el uso del bisturí para la eliminación de la suciedad acumulada por el paso del tiempo.

Detalle de la intervención en una de las manos de Alfonso VIII donde se ve el uso del bisturí para la eliminación de la suciedad acumulada por el paso del tiempo. Javier Longobardo

El equipo de Miguel Bonache, sobre el andamio instalado en el interior del paseo de la Vega.

El equipo de Miguel Bonache, sobre el andamio instalado en el interior del paseo de la Vega. Javier Longobardo

Bajo la costra de suciedad acumulada, los monarcas recuperan su fisonomía original, desdibujada antes de la actuación. El contraste es notable. Allí donde la piedra aún espera su turno, impera el negro y el verde; donde el bisturí ya ha actuado, asoma una caliza limpia y blanca.

Bonache señala una de las "catas" de limpieza en el rostro de Alfonso VII para ilustrar la diferencia. “Ahora ya se le ve el rostro; se nota la diferencia de un ojo y otro tras la limpieza. Lo que perseguimos es ponerlo en valor y el proceso lo está consiguiendo. No se van a utilizar ni chorreos, ni agua o aire a presión; se está haciendo a punta de bisturí para controlar en todo momento dónde se incide”.

El contraste en la escultura de Alfonso VII.

El contraste en la escultura de Alfonso VII.

El principal enemigo de estas piezas es un organismo vivo que las "meteoriza en silencio". Desde la altura del andamio, se observa cómo las colonias biológicas de musgos y líquenes "han horadado la superficie".

“El liquen tiene un metabolismo que se alimenta de un sustrato mineral; es decir, descomponen la base donde viven. Es un problema de deterioro material porque esa presencia va desgastando la superficie. Son como rizomas, una microrraíz que va profundizando”, detalla el restaurador.

Como curiosidad, Bonache revela cómo la orientación de las estatuas ha marcado el estado de cada pieza. “El liquen solamente sale en el lado donde no le da el sol. Una roca está sometida a esto de forma natural y se va disgregando; una escultura es una roca y nosotros le tenemos que echar un cable para que mantenga su forma y su consistencia material”, subraya.

Bonache, en un momento de la minuciosa limpieza.

Bonache, en un momento de la minuciosa limpieza. Javier Longobardo

Secretos de construcción y próximos pasos

La cercanía a las esculturas permite descubrir detalles invisibles desde el suelo, como el hecho de que no son de una sola pieza. “Todas tienen una partición a la altura del bajo vientre. Son dos bloques de piedra, seguramente para facilitar su traslado original. No es lo mismo mover mil kilos que quinientos. Por detrás llevan un cajeado donde originalmente iban unas 'lañas' o grapas gigantes de hierro y plomo para unir las dos piezas”, revela Bonache.

Tras los Alfonsos, el equipo se centrará en Wamba, que presenta el peor estado de conservación al haber estado cubierto por la vegetación de un árbol. Después será el turno de Sisebuto, a la entrada del parque; de Alfonso VI, el mejor conservado gracias a la protección de la muralla entre las puertas de Bisagra y de Alfonso VI; y también de Sisenando.

Wamba se encuentra en el interior del parque y es la que peor se conserva; la escultura es prácticamente invisible bajo una densa capa de líquen verde.

Wamba se encuentra en el interior del parque y es la que peor se conserva; la escultura es prácticamente invisible bajo una densa capa de líquen verde. Javier Longobardo

Alfonso VI se encuentra junto a la muralla, entre las puertas de Bisagra y Alfonso VI. Es la que se encuentra en mejor estado de conservación y requerirá una menor intervención.

Alfonso VI se encuentra junto a la muralla, entre las puertas de Bisagra y Alfonso VI. Es la que se encuentra en mejor estado de conservación y requerirá una menor intervención. Javier Longobardo

Consolidar sin inventar

Una vez finalizada la limpieza mecánica, se aplicará un refuerzo químico para evitar la "arenización" de la piedra y que se acabe deshaciendo con el paso del tiempo. “Son productos que refuerzan los enlaces químicos para que no se deshagan, procurando no cambiar la apariencia ni la porosidad; no vale dar un barniz, no es eso”, aclara el experto.

La escultura de Sisebuto se encuentra en la actualidad en la entrada del parque del mismo nombre. Le falta una mano al brazo pero no se incorporarán ni inventarán las partes que faltan.

La escultura de Sisebuto se encuentra en la actualidad en la entrada del parque del mismo nombre. Le falta una mano al brazo pero no se incorporarán ni inventarán las partes que faltan. Javier Longobardo

Respecto a las partes faltantes, como el brazo de Sisebuto o la nariz de Alfonso VIII, el criterio es la mínima intervención atendiendo a los actuales criterios restaurativos. “No nos vamos a inventar un brazo o una mano. La parte artística de reponer algo que falta no se hace. Es detener lo que hay y jugar con ello para ponerlo en valor”, recalca.

Bajo el bisturí de Miguel Bonache, la piedra vuelve a lucir. Pronto, estos seis reyes formarán la doble hilera monumental que recibirá al visitante en la nueva entrada imperial de Toledo, dispuestos en un diseño en zigzag alterno conocido como técnica "tresbolillo", donde se intercalarán con la plantación de árboles. La nueva Vega de Toledo está cada vez más cerca.