Javier, el nuevo dueño del bar Yogui´s de Toledo que ha reabierto como Restaurante Santa Cruz.
El empresario que ha salvado el bar Yogui's de Toledo: "El miedo está ahí, pero vamos a mantener los precios"
Este emblemático local de la ciudad ha reabierto bajo una nueva imagen y un nuevo nombre: Restaurante Santa Cruz.
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Si hablas de tortilla en Toledo, surge el nombre de Yogui's. Este pintoresco bar del Casco Histórico, cuya receta fue calificada por la Guía Repsol como la "mejor tortilla de patatas de Castilla-La Mancha", ha estado a punto de desaparecer.
Gracias a Javier Esquinas, empresario y hostelero local que cuenta con otros dos establecimientos en la capital regional, este icono de la ciudad continuará alimentando a vecinos y turistas, aunque lo hará bajo una nueva imagen y un nuevo nombre: Restaurante Santa Cruz, denominación original del sitio.
José Moreno —propietario del Yogui's desde 1995— tomó la decisión de jubilarse y sus hijos no querían continuar con el negocio. Esa falta de relevo generacional le llevó a cerrar la persiana "definitivamente" el pasado 31 de diciembre de 2025.
Javier en la entrada principal del restaurante Santa Cruz.
Para fortuna de los locales, el destino quiso que Javier se topara con este proyecto y el 2 de enero de 2026 Yogui's volvió a abrir. "Esto es muy curioso, ni siquiera lo tenía en mente. Me enteré de que José se iba a jubilar y me pareció interesante", confiesa con una sonrisa a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.
Con una sonrisa y la ilusión de un niño nos abre las puertas de un Yogui's, ahora Santa Cruz, totalmente renovado y que respira modernidad y nostalgia a partes iguales. "Este restaurante necesitaba seguir y que Toledo no pierda otro sitio tradicional donde venir a comer", relata.
El jamón y los embutidos toman protagonismo el barra del nuevo Yogui´s, ahora Santa Cruz.
Ahora, la gran pregunta que todo el mundo se hace es la misma: ¿Sigue siendo la misma tortilla? Javier responde con firmeza y total transparencia. "Los anteriores dueños nos han dejado todo, incluidas las recetas, por tanto no es idéntica pero se parece mucho", explica.
Antes del traspaso, Javi y su nuevo equipo pasaron semanas de "prácticas" con los antiguos propietarios para mantener la esencia. "No queríamos que el cliente habitual notara el cambio", subraya.
Tortilla del Santa Cruz.
Una reforma con ADN familiar
Aunque el sabor de cocina casera se mantiene, el envoltorio es otro muy distinto. Con la ayuda de una decoradora, el local ha pasado de ser un bar funcional a una "casa de comidas" acogedora con aires retro y un techo burdeos que llama la atención.
"Algunas de las sillas y mesas son de casa de mi abuela o de mi tía...hay un poquito de familia aquí", apunta Javi mientras muestra dos cuadros de sus bisabuelos que presiden una de las paredes del comedor.
Javier junto a un retrato de su bisabuela que preside una de las paredes del bar.
El nombre de Santa Cruz también fue un pequeño homenaje. "Hablando con José me contó que antes de ser el Yogui's, el bar se llamaba Santa Cruz. Me enseñó los menús antiguos, en pesetas, del año 86...me pareció mágico y supe que ese debía ser el nombre", relata.
Javier considera la calidad como la mejor arma para luchar en este complejo sector: "Si ofreces un producto bueno y cuidas al cliente, el negocio funciona. Yo no compito en precios, compito en dar un buen servicio".
En este sentido, la nueva carta del Santa Cruz ha mantenido las tarifas: desde el café a 1,50 euros hasta el pincho de tortilla a 3 euros. "Me comprometí a seguir el mismo menú y vamos a mantener los precios", incide.
La renovada barra del restaurante Santa Cruz de Toledo.
Su objetivo es que el cliente habitual del lugar siga disfrutando de sus lentejas de lunes o de su cocido de jueves sin sentir que su bar se ha vuelto prohibitivo por la inflación. "El problema viene cuando estás dando una cosa de baja calidad y es cara", aclara.
La falta de mano de obra es una de las barreras con la que se ha topado Javier en esta nueva aventura hostelera. "Tuve muchos problemas para encontrar camareros y cocineros", afirma. Por ello, sus empleados son su prioridad: "Yo los llamo el cliente interno y también hay que mantenerlos contentos".
Javier en uno de los rincones del comedor del restaurante Santa Cruz.
Cambiar el nombre a un local con tres décadas de fama es, en palabras de Javi, "un salto al vacío". Pese al riesgo comercial, tiene claro que su lógica de mantener calidad, producto y precio es esperanzadora.
Tras un inicio marcado por las lluvias, pero lleno de ilusión, el Santa Cruz aspira a seguir extendiendo el legado de este bar en el Casco Histórico de Toledo durante. "El miedo está ahí, pero creo que el cliente va a seguir viniendo si le gusta, da igual que se llame Santa Cruz o Yogui's", concluye.