Izqrd. Varios cadáveres junto a uno de los vehículos calcinados en el incendio de Guadalajara. Drch. Incendio en Los Gallardos.

Izqrd. Varios cadáveres junto a uno de los vehículos calcinados en el incendio de Guadalajara. Drch. Incendio en Los Gallardos. E.E. CLM

Guadalajara

La tragedia de Almería reaviva 21 años después la memoria del incendio de Guadalajara: el parecido de dos fuegos mortales

El incendio de Riba de Saelices, en julio de 2005, dejó 11 fallecidos, 13.000 hectáreas calcinadas y fue el punto de inflexión para la creación de la UME.

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El incendio en Los Gallardos, Almería, revive los fantasmas que 21 años atrás tuvieron a los castellanomanchegos en vilo por el fuego más letal del siglo XXI: el estremecedor incendio de Riba de Saelices, Guadalajara.

Más de una decena de muertos, cientos de evacuados y miles de hectáreas calcinadas, son las similitudes de dos incendios alejados por dos décadas que despiertan sentimientos que recuerdan al verano más amargo que vivió la región.

Era un 16 de julio de 2005 cuando un grupo de excursionistas madrileños llegaron a Guadalajara para visitar la Cueva de Casares, corazón del Parque Natural del Alto Tajo. Allí, se trasladaron hacia una zona de barbacoas en Riba de Saelices, con el propósito de encender una fogata -un acto en esos momentos permitido-. A las 15h una chispa dio inicio a lo que se recuerda como una pesadilla.

La chispa junto a las altas temperaturas de aquel sábado contaron con su peor enemigo: el viento. Estos tres factores se convirtieron en la tormenta perfecta, arrastraron las llamas hasta el Valle de Los Milagros, punto en el que la catástrofe se desató con fuerza y para la que no había capacidad de actuación.

A diferencia de Los Gallardos -que han contado desde el primer momento con todos los equipos disponibles trabajando en conjunto-, Guadalajara se vio envuelta en llamas mientras un protocolo insuficiente veía arder centenares de hectáreas.

Sabinas centenarias y robledos de gran valor ecológico ardieron en una bola de fuego que emitía una potencia calorífica de 166 megavatios, el equivalente a la producida por una central nuclear de primera generación. El Ministerio de Medio Ambiente mandó dos hidroaviones a sofocar las llamas, sin embargo, uno de ellos tuvo que dirigirse hacia Zaragoza para ayudar en otro incendio.

A la magnitud de las llamas se sumó unos equipos devastados y la retirada de un helicóptero Kamov por perder, hasta en dos ocasiones, su bambi bucket -la bolsa que llevan los helicópteros para cargar agua y arrojarla sobre el fuego-. 13.000 hectáreas fueron calcinadas.

Como en Los Gallardos, la tragedia humana llegó al día siguiente. 11 personas perdieron la vida en Guadalajara, que desafortunadamente se alzó con el título del incendio más letal de este siglo. Almería lamenta ya la muerte de 12 personas y se prevé que tristemente arrebate la denominación a Guadalajara.

Guadalajara seguía envuelta en llamas cuando la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Medio Ambiente crearon un mando único y movilizaron todos sus recursos. A los cinco días de esta movilización el incendio se dio por controlado y el 2 de agosto por extinguido.

A raíz del incendio de Riba de Saelices se creó la Unidad Militar de Emergencias (UME), un cuerpo liderado por el toledano Javier Marcos, Teniente General Jefe de la UME. Desde Almería cuentan con sus servicios y desde primera hora llevan combatiendo el fuego con todos sus recursos.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha mostrado su solidaridad y ha ofrecido su colaboración para las labores de extinción. Desde las principales ciudades de la región también han mostrado su apoyo con un minuto de silencio.