Beatriz y Ángel en la gasolinera de Villanueva de Alcorón, que están tratando de reabrir.

Beatriz y Ángel en la gasolinera de Villanueva de Alcorón, que están tratando de reabrir. Cedida

Guadalajara

Mientras España se queja de los precios, Bea y Ángel tratan de reabrir una gasolinera en un pueblo: "Se quedan tirados aquí"

En Villanueva de Alcorón la burocracia está retrasando la reapertura de la estación de servicio, que cerró hace 20 años, y la más cercana está a 38 kilómetros.

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Antes de la guerra de Irán, el combustible ya era un bien muy preciado y escaso en Villanueva de Alcorón (Guadalajara). Los 140 vecinos de este pequeño pueblo no tienen gasolinera donde repostar y la estación de servicio más cercana está en Beteta (Cuenca), a 38 kilómetros.

Desde hace 20 años, cada vez que quieren llenar el depósito se ven obligados a realizar un trayecto de 40 minutos en coche por carreteras secundarias. "Siempre hay algún turista o algún motero que se queda tirado aquí", lamenta Ángel Faustino Martínez, alcalde de la localidad que atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha al otro lado del teléfono.

En Villanueva de Alarcón, la aguja que marca lo que queda de depósito marca la agenda diaria de sus vecinos. "Cada uno se ha ido buscando sus propias mañas para poder tener combustible en el día a día", explica el regidor.

Antigua gasolinera de Villanueva de Alcorón.

Antigua gasolinera de Villanueva de Alcorón. Cedida

Algunos agricultores locales han optado, incluso, por "montar depósitos homologados en sus casas o naves" para no quedar desabastecidos.

El problema se originó tras el cierre de la antigua estación de servicio de Villanueva, hace ya dos décadas. Desde entonces, han tenido que sobrevivir sin surtidor en el pueblo. La estrategia no es otra que una previsión casi obsesiva.

"Cuando sales a la ciudad o a algún pueblo cercano que tenga gasolinera intentas traerte el depósito lleno y te traes un par de garrafas de gasolina extra. Es la única manera", confiesa Ángel Faustino.

Incluso las infraestructuras públicas funcionan bajo mínimos. "Todas las calderas del ayuntamiento se surten con una cisterna que viene desde Sacedón", subraya. El alcalde resume el sentimiento general con una reflexión: "Estamos en la España vaciada, pero yo la llamo la abandonada y vacilada".

Situado en la comarca del Señorío de Molina-Alto Tajo y a más de 1.200 metros de altitud, Villanueva de Alcorón se asienta en una orografía kárstica marcada por las muelas y simas donde no solo el combustible es escaso, también la cobertura telefónica.

Su principal acceso es la carretera CM-2101, una vía de curvas pronunciadas que serpentea entre pinares. En cuanto a reclamo turístico, Villanueva es la puerta de entrada a maravillas naturales como la Sima de Alcorón: un imponente pozo natural de 60 metros de profundidad.

Villanueva de Alcorón (Guadalajara).

Villanueva de Alcorón (Guadalajara). Turismo Castilla-La Mancha

La vida medida en garrafas

Paula, vecina de Villanueva, pone voz a este aislamiento que genera la falta de acceso a combustible. "Te condiciona todo. Haces vida dependiendo de lo que te quede en el depósito", reseña.

"Yo bajo mucho a Cuenca y siempre vengo con el gasoil a tope porque son 40 minutos de viaje mínimo para encontrar una manguera", añade. Un grito de auxilio que sale de un lugar donde el transporte público es casi inexistente y donde el coche es necesario para ir al hospital, a la farmacia o al supermercado.

"Aquí el coche es fundamental para todo. Tenemos la suerte de tener, pero en los ocho pueblos a la redonda no hay ni un sitio para tomarse un café. Si no tienes gasolina, no puedes socializar", lamenta Paula.

Green Oil: su salvación

En este escenario surge la figura de Beatriz Anta, una joven madrileña que junto a su pareja Ángel Ortiz (natural de Villanueva) decidió cambiar la capital de España por la España rural y ahora busca reabrir la antigua estación de servicio que lleva 20 años acumulando óxido bajo el nombre Green Oil.

"Jamás he tenido pueblo, pero cuando llegué aquí empecé a ver las carencias y pensé: ¿cómo es posible que en la época en la que estamos la gente se quede tirada? Estamos a menos de una hora de Guadalajara y a menos de dos de un aeropuerto internacional", cuenta Beatriz a este diario.

Gasolinera Green Oil que Beatriz y Ángel quieren reabrir en Villanueva.

Gasolinera Green Oil que Beatriz y Ángel quieren reabrir en Villanueva. Cedida

Esta pareja de 42 y 43 años no ha dejado sus empleos en Madrid y teletrabajan desde Villanueva para poder financiar su proyecto de rehabilitación de la gasolinera que está siendo toda una lucha titánica. "Llevamos dos años con esto. El primero nos fuimos a contar coches en una estación cercana para ver si era viable".

Pese a que la apertura de este negocio supondría un punto de inflexión en la localidad y la comarca, Beatriz y Ángel se han topado con el muro de la burocracia. "La gasolinera lleva montada ya varios meses, pero el papeleo nos está retrasando muchísimo", lamenta la impulsora.

Al hilo, argumenta que han instalado cargadores para coches eléctricos y hasta un surtidor apto para personas con movilidad reducida. Todo ello, sin contar con ninguna subvención "Ha sido una inversión muy grande, hemos tenido que pedir una moratoria y un crédito extra", lamenta.

Beatriz no entiende todos estos retrasos cuando su estación cuenta con elementos que carecen muchas otras ya operativas. "Es desesperante; ya no sabemos qué va a ser lo siguiente que nos van a pedir", critica.

Esperan abrir en verano

Tras miles de euros destinados, esperan abrir este verano. Están a falta del visado técnico y la inspección obligatoria de seguridad (OCA) para entregar el expediente final a la administración. "No podemos tardar más de dos meses en abrir, porque al final nos arruinamos", subraya.

Aunque su surtidor será automatizado y estará abierto las 24 horas, planean generar empleo: "Habrá una persona que enseñe a los mayores a manejarse con el sistema digital".

El caso de Villanueva recuerda al de otras localidades de Guadalajara como Torre del Burgo, donde la gasolinera hace a la vez de bar, de tienda de ultramarinos y de hasta sucursal bancaria donde los vecinos pueden sacar dinero en efectivo.

Como agua en el desierto

La reapertura de Green Oil no solo evitaría esos 80 kilómetros de ida y vuelta para repostar, sino que cambiaría la rutina de toda la comarca del Alto Tajo. "Estamos deseando que abra. Va a ser como un puesto de agua en el desierto para nosotros y los pueblos de alrededor", dice Paula.

Por su parte, el alcalde Ángel Faustino cruza los dedos para que Beatriz y Ángel levanten la persiana porque su negocio "es una necesidad básica como el hospital o el supermercado".

Mientras la sociedad pone el foco en el precio de la gasolina y la rebaja del IVA a los carburantes, los vecinos de Villanueva de Alcorón seguirán mirando de reojo el indicador de combustible cada vez que arranca el coche y su libertad dependerá de una garrafa de plástico.