Chequilla (Cuenca).
El pueblo de Guadalajara de solo 13 vecinos con Ciudad Encantada propia y una plaza de toros única en España
Sus monolitos de arenisca, conocidos como 'Las Quebradas', fueron moldeados hace más de 200 millones de años y recuerdan a los de Cuenca.
Más información: Parece la Capadocia turca pero está en Guadalajara, la aldea excavada en una roca que asombró a Camilo José Cela
Mientras la Ciudad Encantada de Cuenca se lleva todas las miradas, un pequeño pueblo de 13 habitantes al noreste de Guadalajara alberga su propio laberinto de piedra rojiza que rodea las casas encaladas del lugar, su iglesia del siglo XVIII y su plaza de toros.
Se trata de Chequilla, un municipio que es en realidad un museo geológico al aire libre que se mimetiza con el ecosistema del Parque Natural del Alto Tajo.
Sus monolitos de arenisca, conocidos como 'Las Quebradas', fueron moldeados hace más de 200 millones de años y recuerdan a los de la Ciudad Encantada de Cuenca. Los expertos explican que su color rojizo proviene del alto contenido en hierro y que su aspecto es el resultado de la erosión del viento, el agua y los ríos.
Chequilla (Cuenca).
El sendero local SL-GU 06 "Chequilla-Las Quebradas" es una de las mejores formas de conocer esta formación geológica. En apenas tres kilómetros, este recorrido circular de baja dificultad permite adentrarse entre sus pasadizos que esconden pequeñas cuevas e imaginar figuras o animales en base a sus contornos.
La "georuta 8" que discurre por Checa y Chequilla es otra excelente forma de profundizar en la fauna y el origen de este tesoro geológico a través de paneles informativos y visuales.
Ciudad Encantada de Chequilla.
El pueblo en sí parece nacido de la piedra. Muchas viviendas tienen habitaciones y despensas excavadas directamente en la arenisca, aprovechando la temperatura constante del subsuelo.
Las fachadas blancas de las casas contrastan con el rojo intenso del paisaje y evocan cierta estética andaluza. Según la tradición local, fueron los pastores trashumantes que viajaban a Sierra Morena quienes trajeron esta costumbre del encalado de las paredes para protegerse frente al sol.
Iglesia de Chequilla.
En el epicentro de Chequilla se encuentra uno de sus mayores tesoros monumentales, la Iglesia parroquial de San Juan Bautista que data del siglo XVIII. Pero si hay un elemento que diferencia a esta localidad es su plaza de toros esculpida íntegramente en la roca, única en España.
Plaza de Toros de Chequilla.
Su ubicación junto al río Cabrilla, coloca a esta pintoresca aldea en el corazón del Parque Natural del Alto Tajo, uno de los ecosistemas más espectaculares de Castilla-La Mancha donde confluyen cañones profundos y bosques inmensos. Los apenas 13 vecinos que conviven entre piedras rojizas y densos pinares a más de 1.300 metros de altitud basan su actividad en la ganadería y la agricultura.
Esto no es todo, Chequilla hoy forma parte del Camino del Cid como localidad de paso dentro de la ruta histórico‑literaria que resucita los pasos del caballero medieval por el interior de la Península Ibérica. Es final de etapa en el recorrido Tierzo-Chequilla y punto de partida de la siguiente etapa, siendo un punto de acogida oficial para caminantes y cicloturistas.
Todos estos factores convierten a este municipio al noreste de Guadalajara en un descubrimiento, ya no solo por su "ciudad encantada", sino por su riqueza patrimonial, histórica y ambiental.