Nacimiento del río Cuervo.
El paraje de Cuenca que es una mini Iguazú: una pared de roca de la que brota el agua con fácil acceso por pasarelas
Un rincón natural espectacular que durante estas fechas muestra sus mejores bazas.
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En los últimos días la lluvia no ha dado tregua en Castilla-La Mancha. Lejos de las incidencias y los desbordamientos, algunas cascadas de la región bajan rebosantes de agua dibujando estampas impresionantes.
Uno de estos parajes es el nacimiento del río Cuervo. En plena Serranía de Cuenca junto a la localidad de Vega del Codorno, se levanta esta gran pared de roca de toba de la que brotan las aguas del río en decenas de cortinas que recuerdan a las famosas cataratas de Iguazú (Argentina) pero en versión mucho más reducida.
El Cuervo nace en la Muela de San Felipe, una zona prácticamente plana constituida principalmente por rocas sedimentarias de carbonato de calcio como la caliza cubiertas de musgo donde el agua se infiltra en el subsuelo y sale al exterior por las fisuras rocosas formando cientos de mini cascadas.
Nacimiento río Cuervo.
A los pies de esa pared de roca se asientan varias pozas donde el agua remansa en pequeñas balsas de color verde cristalino. Todo ello, conforma un rincón natural espectacular que durante estas fechas muestra sus mejores bazas.
Para acceder hay que seguir la carretera CM-2106 dirección Masegosa pasando por Uña, Huélamo y Tragacete hasta llegar al aparcamiento señalizado del nacimiento del Cuervo. Desde allí, se abre un sencillo sendero de 1,5 kilómetros con pasarelas de madera que conduce primero a las cascadas y después al manantial.
Siguiendo las pasarelas, accedes a una gran pradera tras cruzar el río donde te toparás con la gruta del Cuervo. El manantial que sale de dicha gruta se considera el nacimiento del río.
Además, el entorno es todo un refugio de biodiversidad de montaña. Los pinos silvestres y las sabinas conforman bosques húmedos donde conviven truchas, ardillas, gatos monteses y aves rapaces que vigilan la zona desde el aire.
Vista aérea del nacimiento.
Durante estos días de borrasca, es imprescindible consultar el estado de las carreteras y seguir las recomendaciones oficiales antes de visitarlo. Conviene ir bien equipado para el frío, respetar la señalización y no salirse de la ruta que marca el sendero principal.
Cuando los chubascos amainen y el tiempo respete, el nacimiento del Río Cuervo es una de esas joyas naturales que son de obligada visita si atraviesas la Serranía de Cuenca.