Carlos Pina en su tienda de ropa en Almansa (Albacete).

Carlos Pina en su tienda de ropa en Almansa (Albacete). Cedida

Albacete

Carlos, el albaceteño que ha salvado su tienda con vídeos de humor: "Posiblemente hubiera cerrado"

Publicada

"Vendes lo mismo que hace 25 años, pero todo cuesta el doble". Esta es la realidad de las tiendas de barrio como la de Carlos Pina en Almansa (Albacete), quien lleva 43 años levantando la persiana y que hoy ha encontrado en las redes sociales su única vía de supervivencia.

Los vídeos de humor y sátira para promocionar su género han convertido a @carlospinashop en todo un fenómeno en Instagram. Lo que empezó como un intento desesperado por captar clientes es hoy una comunidad de 11.000 seguidores y millones de reproducciones.

El escenario asusta, pese a que los últimos datos del INE de febrero de 2026 hablan de un crecimiento de las ventas en el comercio minorista, la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) alertó recientemente que en España cierran una media de 32 pequeños comercios al día.

Desde 1983 este albaceteño y su familia ofrecen prendas de moda masculina y femenina para adultos fabricadas en la Península Ibérica y a precios moderados. Enredado en la trastienda de su negocio, como buen autónomo, Carlos atiende por teléfono a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

"La única manera de competir es visualizar tus productos a través de redes, al final va a ser el arma que vamos a tener los pequeños comercios para sobrevivir", confiesa Carlos.

Este humilde emprendedor sabe lo que es ganarse la vida vendiendo ropa desde bien pequeño. Su padre le propuso unirse a él para montar su propia tienda con apenas 17 años. "Decidí no irme a estudiar fuera y mira, al final me dediqué al comercio y, bueno, encantado", explica.

Carlos en el exterior de su tienda.

Carlos en el exterior de su tienda. Cedida

Sin embargo, ese ecosistema industrial nacional se fue desmoronando con la llegada de las sucesivas crisis y, sobre todo, con la apertura del mercado global. La entrada masiva de productos asiáticos marcó un antes y un después en las tiendas de barrio.

"Es imposible competir con China, es la fábrica del mundo en prácticamente todos los productos", lamenta Carlos. Esta competencia voraz obligó a los fabricantes españoles a trasladar su producción fuera o, en muchos casos, a bajar la persiana definitivamente.

La situación llegó al punto de que la única forma de cuadrar las cuentas era aumentar el volumen de ventas, y fue entonces cuando su hija le animó a coger el móvil y filmarse. "Si no hubiera sido por las redes sociales posiblemente hubiera cerrado", confiesa.

Mostrar que un producto distinto junto a un trato cercano con el cliente es para él "la única salvación". Escuchando de fondo a su mujer durante la entrevista, queda clara la resiliencia que se respira en Carlos Pina Shop: "Se ha reinventado 20.000 veces", subraya la cónyuge del protagonista.

Uno de esos últimos inventos es el "Club de las cajas", una serie de vídeos humorísticos donde lanza paquetes a su yerno y muestra los entresijos de su negocio con una naturalidad que ha conquistado a los algoritmos.

Carlos sabe que la digitalización es el medio, pero el fin sigue siendo el producto y el trato humano. Con esa percha ha empezado a vender online a toda España bajo pedido en Whatsapp.

Mira al futuro con la esperanza de quien ha encontrado un nuevo propósito. El diagnóstico para sus compañeros de sector es claro: "Lo tenemos difícil, te tienes que diferenciar de alguna manera para seguir adelante", sentencia.