Montaje de tres pioneras castellanomanchegas.

Montaje de tres pioneras castellanomanchegas. E.E.

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De la primera biógrafa real a la primera médico de Ciudad Real: tres mujeres que fueron las guionistas de su vida

Ana de Castro Egas, Victoria Losada Pérez y María Antonia Cañadas Garmendia, tres pioneras castellanomanchegas que abrieron camino.

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En la Mancha fueron muchas las mujeres que vieron cómo otros se convirtieron en los directores que dirigían los capítulos de una vida en las que ellas eran las protagonistas.

En cambio, fueron pocas las afortunadas que, ya fuese por valentía propia o por haber sido alentadas por familiares, consiguieron no sólo ser las protagonistas, sino ser las guionistas que con esmero escribieron cada renglón de su vida.

Algunas de las castellanomanchegas que escribieron su propia historia, Ana de Castro Egas, la primera mujer en convertirse en biógrafa oficial de un rey español. Victoria Losada Pérez, maestra y médico toledana, y María Antonio Cañadas Garmendia, la primera médico de la provincia de Ciudad Real.

Ana de Castro Egas

Valdepeñas puede presumir de ser la cuna de la primera mujer biógrafa oficial de un rey español. Sin exactitud en su fecha de nacimiento ni de deceso, Ana de Castro pasó a la historia como una de las grandes poetisas del Siglo de Oro español, en un tiempo donde no estaba bien visto que una mujer cogiese la pluma.

Ana de Castro Egas.

Ana de Castro Egas. RTVE.

Nacida a finales del siglo XVI, se sabe con certeza que la valdepeñera fue una de las mujeres más destacadas de su época y la primera en hacer historia dentro de la Corte. Hay constancia de que Ana se instaló en Madrid a una edad muy temprana, vinculándose y estrechando relación con el Infante Don Fernando, hijo del Rey Felipe II y Margarita de Austria.

Íntima de la Casa Real y de los ducados de Uceda y Lerma, Ana se codeó con la clase más ilustre y pudiente del momento. Una mujer cuyas proezas en la combinación de palabras le permitió hacer bailar la poesía en cada verso, se llevó la admiración de sus contemporáneos: Quevedo, Lope de Vega y Pérez de Montalbán fueron algunos de los escritores que se rindieron ante la poetisa.

'Eternidad del Rey don Felipe nuestro señor, el piadoso' publicada en 1629 es la única obra que ha llegado hasta nuestros días firmada bajo el pseudónimo de 'Anarda'. Una obra en la que resume la vida de Felipe III, su reinado, gobierno y virtudes. Un hombre al que pudo conocer de cerca pues fue la única mujer que escribió una biografía sobre él.

Victoria Losada Pérez

Nacida en un tórrido 27 de julio de 1908 en la ciudad de Toledo, Victoria Losada Pérez llegó a hacer realidad una vida que pocas intentaban imaginar. Una niña del siglo XX cuyo futuro fue escribiendo por sí misma, sin dejar que las presiones sociales le marcaran las comas ni los puntos que separasen las etapas de su vida. Así fue como se convirtió en una de las primeras médica y maestra de la provincia.

Victoria Losada Pérez.

Victoria Losada Pérez. Pioneras Castilla-La Mancha.

Sus estudios comenzaron en el colegio de las monjas Ursulinas. Un primer paso que la llevó a continuar su biografía académica en el Instituto de Educación Media de Toledo. Al finalizar esta etapa, Victoria decidió que no quería elegir entre sus dos pasiones y por ello, de manera simultánea, comenzó su formación en la escuela de Magisterio y en la carrera de Medicina.

Durante algunos años, la toledana desarrolló un fuerte activismo católico que la llevó a posicionarse como la presidenta de la Federación de Estudiantes Católicos en 1927. Su camino en la enseñanza la llevó a, en 1933, ocupar el puesto de maestra interina en la Presa de Manjirón.

La faceta de la medicina no la descuidó. Victoria se instruyó en la Facultad de San Carlos de Madrid. La capital española fue testigo de sus pequeños avances en un mundo que, socialmente, seguía considerándose de hombres.

Un año después de licenciarse en medicina, siendo ya médica y maestra, la doble titulada solicitó, en 1934, la pensión a la JAE (Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones). Fue así como la castellanomanchega consiguió cruzar los Pirineos para estudiar problemas médico-escolares en Francia y Bélgica.

Tras darse el 'Sí, quiero' con el médico Rafael Ramos Fernández, unió su vida sentimental y profesional a la de su marido. Fue así como aportó su granito de arena en la Escuela de Puericultura y ayudó al doctor Ramos en su consulta privada.

Con una plaza de pediatría en la Seguridad Social y la participación en diversos congresos de ciencia y medicina, la también catedrática por oposición de la Universidad de Salamanca y Doctora honoris causa por la Universidad de la Habana, acabó ligando su vida a la de quien se convirtió en su compañero para la eternidad.

María Antonia Cañadas Garmendia

El faro industrial de La Mancha, Puertollano, fue la cuna en 1935 de María Antonia Cañadas Garmendia, la médico que llevó su luz a cientos de pacientes. Desde niña escuchó los ecos de sus padres animándola e impulsándola para que fuese una mujer hecha así misma, independiente.

María Antonia Cañadas Garmendia.

María Antonia Cañadas Garmendia. Diccionario Biográfico de Castilla-La Mancha.

Su vocación fue la medicina. La castellanomanchega se trasladó hasta la otra Castilla, más concretamente Salamanca, para estudiar la carrera de Medicina. Tras presentarse al examen de licenciatura, hizo su maleta y se trasladó a Madrid. En la capital estudió en la Escuela de Puericultura a la par que lo compaginó con asistir a las consultas del Hospital del Niño Jesús.

La doctora Cañadas Garmendia alcanzó un hito en su provincia: se convirtió en la primera mujer médico de toda Ciudad Real. En los años 60 regresó a su ciudad natal, donde desarrolló toda su carrera profesional como pediatra.

En su casa, se ganó el cariño de niños y padres que acudían a su consulta. Se convirtió en un referente para su pueblo, donde no solo fue reconocida por como el 'ángel' que cuidó a cientos de niños, sino por haber sido la primera mujer colegiada de la provincia de Ciudad Real.