Comisión Científica dirigida por Luis de Hoyos para la observación del eclipse lunar del 22 de mayo de 1900 en la raña de Hontanar, en plenos Montes de Toledo.

Comisión Científica dirigida por Luis de Hoyos para la observación del eclipse lunar del 22 de mayo de 1900 en la raña de Hontanar, en plenos Montes de Toledo. Pedro Lucas Fraile Eduardo Sánchez Butragueño

Región ECLIPSE SOLAR

La historia de 1905 que se repite en 2026: la Tierra de Gigantes vuelve a levantar la mirada al cielo por el eclipse

Más de un siglo después, Castilla-La Mancha repite como espacio privilegiado para la observación del fenómeno astronómico.

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Después de 121 años, la Tierra de Gigantes volverá a levantar la mirada hacia la cúpula celeste para ser testigo de un evento astronómico único. Castilla-La Mancha, la región de la llanura infinita, contemplará, un siglo después, cómo su horizonte inmenso dejará de iluminarse para dar paso a la negrura y a la más absoluta fascinación.

El 24 de agosto de 1905 se publicó en Toledo el número 84 del semanario católico El Castellano, un diario que dedicó dos columnas al "fenómeno sideral" que iba a acontecer seis días después, el 30 de agosto.

"Iníciase el eclipse por una ligera mordedura del disco de la luna sobre el brillante disco solar", comenzaba el tabloide la descripción del evento astronómico, el mismo acontecimiento que tuvo a sus contemporáneos pendientes de la seguridad ocular y de cuáles serían los mejores enclaves para verlo.

Observación del eclipse lunar de 1900 en los Montes de Toledo dirigida por el catedrático de instituto Luis de Hoyos junto a otros colegas militares y fotógrafos.

Observación del eclipse lunar de 1900 en los Montes de Toledo dirigida por el catedrático de instituto Luis de Hoyos junto a otros colegas militares y fotógrafos. Pedro Lucas Fraile Eduardo Sánchez Butragueño

La historia tiene esa peculiar manía de volver a repetir acontecimientos con decenas de años de diferencia, quizá para recordar que quien la olvida está condenado a repetirla. Y es que cien años después, este fenómeno vuelve a ser el protagonista que acapara titulares, portadas y la atención de todo un país.

Una centuria, mismo evento, mismo mes y una provincia castellanomanchega que vuelve a convertirse en el escenario ideal para disfrutar el eclipse. La Guadalajara de 1905 se coronó como el mejor encuadre de la región para ver la lobreguez que produjo el "más sublime y majestuoso fenómeno natural".

Una docena de decenios más tarde, la provincia vuelve a ostentar el título de reina de los eclipses. Desde su orografía se verá, como dijeron los coetáneos más cien años atrás, cómo "cambia el color del cielo, de la tierra y de las nubes, bajo la acción de la penumbra lunar".

A diferencia de 1905, cuando el eclipse solo se pudo ver en su totalidad en la provincia de Guadalajara, el conjunto del territorio de Castilla-La Mancha podrá presumir este 2026 de ser uno de los enclaves nacionales en los que mejor se disfrutará del fenómeno.

En esta provincia, la localidad de Sigüenza fue, en 1905, el cuadro sobre el que se vio cómo la luna pintó al sol de negro y tan solo una pincelada en forma de aureola luminiscente dejó ver tan asombroso acontecimiento. Hasta el lugar se desplazaron alrededor de 2.200 forasteros y nacionales que escogieron aquel escenario para, entre lavanda, disfrutar de aquella cita astronómica.

Mapa que ilustra cómo fue el paso del eclipse de 1905 por la península.

Mapa que ilustra cómo fue el paso del eclipse de 1905 por la península. Biblioteca Nacional.

Un siglo después, la localidad que domina el valle arriacense —junto a la Comarca del Señorío de Molina-Alto Tajo— vuelve a situarse como un museo al aire libre en el que fijar la mirada al cielo, como si se tratase de un lienzo fugaz.

El eclipse atravesó España de noroeste a sureste y aquel penúltimo día de agosto del primer lustro del siglo XX pudo ser testigo, a las 13:00 horas de "la contemplación de la corona solar" que duró 3 minutos y 48 segundos.

Los cronistas de la época ya alertaron de la importancia de "procurarse un cristal ahumado con todos los requisitos que aseguren la perfecta visión" al levantar la mirada hacia "el espectro relámpago". Al igual que en esta ocasión, aunque con matices diferenciales por las circunstancias de antaño, se explicaron los "medios sencillos" para adquirir unas lentes.