Dos ratas posadas en una alcantarilla en la vía pública.

Dos ratas posadas en una alcantarilla en la vía pública.

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Las 'superratas' resistentes al veneno preocupan a Castilla-La Mancha: "No se puede acabar con ellas, solo controlarlas"

Expertos y empresas de control de plagas advierten de su origen rural, su expansión urbana y la reducción de la eficacia de los tratamientos habituales.

Más información: Invasión de ratas mutantes inmunes al veneno en 12 autonomías: "Se alimentan del raticida y se reproducen"

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Más grandes, resistentes y cada vez más difíciles de eliminar, las denominadas 'superratas' se han convertido en una amenaza en ciudades de Castilla-La Mancha. Técnicos de control de plagas, ayuntamientos y científicos alertan de la aparición de ejemplares con resistencia genética a los rodenticidas convencionales, un fenómeno detectado desde 2023 y que preocupa por su posible intensificación en los próximos meses de verano.

Lejos de tratarse de una especie nueva o invasora, estos roedores son el resultado de un proceso de adaptación biológica progresiva. Así lo indica un análisis genético publicado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, centro adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el cual confirma que Castilla-La Mancha es una de las doce comunidades afectadas.

Ese escenario ha encendido las alertas en el Ayuntamiento de Toledo, donde el concejal de Medio Ambiente, Rubén Lozano, advirtió el pasado mes de abril públicamente de que la ciudad se enfrenta a un verano especialmente complicado en materia de control de plagas. La combinación de altas temperaturas, acumulación de residuos y actividad en la red de saneamiento puede favorecer la expansión de estos roedores en los próximos meses.

Lozano ha insistido a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en que el problema no se limita a un episodio puntual, sino que forma parte de una tendencia que ya se viene observando en campañas anteriores. Por ello, el consistorio ha reforzado las actuaciones preventivas en zonas sensibles como el casco histórico, áreas comerciales y puntos con mayor tránsito de residuos.

Población resistente

"Es fundamental anticiparse", apunta el edil, quien reconoce que la estrategia actual se basa más en la prevención y la limpieza intensiva que en la reacción una vez detectada la presencia de roedores.

Uno de los elementos que más atención está generando entre los expertos es el origen de estas poblaciones resistentes. Según explica a este medio el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro del grupo de Toxicología de Fauna Silvestre del IREC, Manuel Eloy Ortiz, el fenómeno no nace en las ciudades, sino en el medio rural.

Ortiz recuerda que el análisis de resistencia a rodenticidas realizado en estudios previos en la provincia de Toledo ya apuntaba en esa dirección. En concreto, señala que las ratas en las que se detectaron estas resistencias procedían de entornos rurales, un dato que resulta clave para entender la evolución del problema.

Esto encaja con la hipótesis que manejan los expertos: el uso continuado de rodenticidas en explotaciones agrícolas, ganaderas y almacenes rurales habría actuado durante años como un filtro de selección natural. Los individuos más sensibles desaparecen, mientras que aquellos con mutaciones que les permiten resistir sobreviven y se reproducen.

Vigilancia constante

Con el paso del tiempo, estas poblaciones pueden desplazarse hacia entornos urbanos, donde encuentran nuevas fuentes de alimento, refugio y expansión. En ese tránsito del campo a la ciudad, el problema deja de ser invisible para empezar a hacerse evidente en el día a día de los municipios.

En el caso de Toledo, las empresas especializadas en control de plagas confirman a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha que ese cambio ya se está notando en la práctica. Susana Sánchez, responsable comercial de la empresa Rapiccontrol, explica que el fenómeno no es teórico, sino operativo, y que se percibe en el comportamiento de las colonias detectadas en los últimos años.

"Hay zonas donde los tratamientos funcionan con normalidad y otras donde vemos una eficacia mucho menor de lo habitual", señala. "Eso nos obliga a estar mucho más encima, a revisar con más frecuencia y a intervenir antes de que el problema crezca".

Según detalla, el cambio más importante no es tanto la aparición de más ratas, sino la necesidad de modificar completamente la forma de trabajar. Antes, explica, los tratamientos podían espaciarse en el tiempo con resultados previsibles. Ahora, en cambio, la vigilancia constante se ha convertido en una parte esencial del control.

"Ya no basta con actuar y esperar. Hay que monitorizar continuamente, porque si te retrasas, la colonia puede evolucionar muy rápido", apunta. Este cambio de escenario ha obligado al sector a reforzar las inspecciones en puntos críticos como redes de saneamiento, zonas con acumulación de residuos o áreas con alta actividad hostelera.

Mientras tanto, desde el Ayuntamiento de Toledo se insiste en que la clave está en la prevención. El concejal de Medio Ambiente, Rubén Lozano, subraya que la ciudad ya ha intensificado las labores de limpieza y control en los últimos meses, especialmente en el casco histórico y en zonas donde se concentra mayor actividad turística.

La preocupación no es menor si se tiene en cuenta el comportamiento estacional de estos roedores. Con la llegada del calor, su actividad reproductiva se acelera y las colonias crecen con mayor rapidez. A partir de los 22 o 24 grados de temperatura, los expertos advierten de un incremento notable en la proliferación de plagas urbanas, lo que convierte el verano en el periodo más sensible del año para el control de ratas.

En Castilla-La Mancha, este factor climático se combina con otro elemento estructural: la presencia de amplias redes de alcantarillado urbano que actúan como refugio y vía de expansión para los roedores.

Limpieza urbana

Bajo las ciudades, las ratas encuentran un entorno estable, con humedad constante y acceso a restos orgánicos, lo que facilita su supervivencia y desplazamiento sin ser detectadas. Los técnicos advierten de que cualquier deterioro en estas infraestructuras o la existencia de puntos de acceso sin sellar puede convertirse en un foco de expansión.

A ello se suma un factor cada vez más relevante: la gestión de residuos en superficie. Restos de comida, bolsas fuera de los contenedores o puntos de alimentación de animales callejeros pueden actuar como focos de atracción. "Para una rata, encontrar comida fácil es suficiente para establecer una colonia estable", explican desde el sector. "Por eso la limpieza urbana es tan importante como el tratamiento técnico".

En este contexto, la aparición de "superratas" no se interpreta como un fenómeno aislado, sino como la consecuencia de varios factores acumulados: presión química durante años, selección genética en entornos rurales, movilidad hacia ciudades y condiciones urbanas favorables para su expansión.