Gregorio Marañón y Bertrán de Lis.
Gregorio Marañón: "Por interés nacional debemos recuperar, más tarde o más temprano, el consenso perdido"
Charla con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha días antes de recibir el premio 'Gigante' a la promoción y legado cultural el próximo martes en el Teatro de Rojas de Toledo.
Más información: Gregorio Marañón, Eugenia Silva, Canogar y Ana Céspedes, Gigantes de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha
Conversar con Gregorio Marañón y Bertrán de Lis (Madrid, 1942) es hacerlo con una de las voces más influyentes de la vida cultural y civil española de las últimas décadas. Nieto del célebre médico y humanista Gregorio Marañón y actual presidente del Teatro Real, su trayectoria está marcada por el impulso al pensamiento humanista, la promoción cultural y la defensa del patrimonio histórico.
El próximo martes 12 de mayo recibirá en el toledano Teatro de Rojas uno de los premios 'Gigantes' de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, un reconocimiento a toda una vida dedicada a estas causas y a su compromiso con la sociedad civil.
Su relación con Toledo, donde impulsó el exitoso Año Greco 2014, trasciende lo institucional y se adentra en lo personal. El Cigarral de Menores, al que llegó apenas unos días después de nacer, ha sido escenario de algunos de los "mejores momentos" de su infancia y continúa siendo hoy un referente cultural y patrimonial. La declaración como Bien de Interés Cultural garantiza, a su juicio, la preservación de un enclave clave en la memoria de la ciudad.
En esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, Marañón reflexiona sobre el deterioro del consenso político y se muestra convencido de que España recuperará "más tarde o más temprano" la capacidad de diálogo. También aborda cuestiones como la transformación del periodismo, la irrupción de la inteligencia artificial y la responsabilidad de la sociedad civil en el ámbito cultural.
Asimismo, reivindica el potencial de Toledo de cara al horizonte cultural de 2031 pese a no haber conseguido la capitalidad europea y defiende la necesidad de impulsar definitivamente las excavaciones del yacimiento de la Vega Baja —"no entiendo a qué se espera", afirma—, al tiempo que deja clara la huella que le gustaría dejar: la de un ciudadano comprometido con la defensa y proyección de una ciudad que considera esencial en el patrimonio cultural español.
Marañón en su domicilio de Madrid.
P. Permítame una confidencia personal: yo estudié en un colegio público que lleva el nombre de su abuelo. Eso me otorga hoy una responsabilidad especial. Para usted, ¿llevar el nombre de una figura tan colosal ha sido siempre un motor de compromiso o ha sentido, en ocasiones, que es una deuda que nunca termina de pagarse?
R. Me encanta saber que usted estudió en el Gregorio Marañón, que yo visité hace años.
Mi abuelo tenía una forma de ser tan entrañable que nunca sentí el peso público de su figura hasta su muerte. Estando yo en primero de Derecho, cuando tenía 17 años, fue un acontecimiento inolvidable. Ciertamente, desde entonces, constituye una de mis principales referencias.
P. En una saga familiar tan vinculada a la excelencia intelectual y al humanismo, ¿existe alguna frontera ética o profesional que usted se haya impuesto no cruzar jamás para no traicionar ese legado?
R. Siempre he tenido muy presente el cumplimiento de un código ético al que me he sujetado con absoluta naturalidad. Trasciende del cumplimiento de unos principios para constituir una auténtica forma de ser.
P. Usted es, por naturaleza, un hombre de consenso. Al observar el debate político actual, reducido a menudo a la caricatura y el insulto, ¿teme que el entendimiento esté definitivamente perdido o cree que aún existen elementos para recuperar la cordura institucional?
R. Estoy convencido de que superaremos estos momentos. Por nuestro propio interés nacional tenemos que recuperar, más tarde o más temprano, el consenso perdido.
"Recuperaremos la capacidad de diálogo y la tolerancia perdida, aunque no veamos a nadie reconstruyendo los puentes rotos"
P. Con la perspectiva que le da su trayectoria, ¿cree que en el ecosistema social y mediático de hoy habría sido posible un proceso de acuerdo y generosidad como el que supuso la Transición?
R. Es obvio que los 50 años que pronto cumplirá nuestra democracia constituyen un extraordinario hito histórico, y no tenemos precedentes. Por ello, estoy convencido de que, en algún momento no muy lejano, recuperaremos la capacidad de diálogo y la tolerancia perdida, aunque, ciertamente, hoy no veamos a nadie reconstruyendo los puentes rotos.
P. ¿Le inquieta que la sociedad española esté hoy más fracturada emocionalmente que, en los años 80, a pesar de que los indicadores económicos y los niveles de formación sean muy superiores a los de entonces?
R. El bienestar alcanzado, afortunadamente, constituye un tesoro colectivo que debemos preservar entre todos. Con un cierto optimismo, creo que más tarde o más temprano, nos esforzaremos en preservar este logro histórico desde las dos orillas de nuestra política.
P. EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha le ha otorgado el premio 'Gigante', que recogerá el próximo martes en Toledo, por su labor en la promoción y el legado cultural. ¿Qué significa para usted este reconocimiento en una tierra a la que lleva toda la vida vinculado?
R. Mis padres me trajeron a un cigarral toledano pocos días después de haber nacido. En él transcurrieron los mejores momentos de mi niñez y, siendo ya adulto, en ese cigarral decidí vincularme de por vida a esta ciudad. Como es natural, algunos de los reconocimientos que más valoro son, también toledanos, y muy particularmente este de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.
P. ¿Cómo valora usted el hecho de que se premie precisamente la gestión del legado en un mundo que parece vivir confinado en el presente más inmediato?
R. Me parece un gesto, para mí muy valioso, de modernidad por el que me siento muy agradecido y muy obligado. En efecto, aunque aparentemente se premie una trayectoria ya vivida, lo que yo he logrado tiene la vocación de perdurable. Son pasados y presentes que se justifican por su vocación de futuro.
"El mecenazgo, como fenómeno, es propio de una sociedad avanzada"
P. España adolece de un mecenazgo privado potente en comparación con otros países. ¿Es una cuestión de presión fiscal, de una inercia a delegar todo en el Estado o de una falta de compromiso civil?
R. Nuestra democracia, que nació hace 50 años, promovió el desarrollo de una sociedad civil que se precisaba para su consolidación. Y, a su vez, la sociedad civil tiene la condición de interclasista, y por eso mismo el mecenazgo tiene que ser socialmente transversal. Añado que el mecenazgo, como fenómeno, es propio de una sociedad avanzada.
P. El Gobierno otorga 400 euros a cada joven de 18 años para consumo cultural, independientemente de su renta. ¿Considera este "bono cultural" un acierto estratégico para crear nuevos públicos o lo ve más como un placebo?
R. Ciertamente, nuestra sociedad civil era muy débil cuando se instauró la democracia, pero los pocos demócratas de aquel momento fundacional estaban convencidos de la necesidad de contar con una sociedad civil fuerte para consolidar nuestra democracia. Así ha sido.
Esta iniciativa es, por tanto, un acierto, siempre que esté enmarcada en un proyecto políticamente amplio, que considere necesaria la implicación de la sociedad civil en el ámbito de la Cultura.
P. La inteligencia artificial se presenta como la gran revolución de nuestra era. ¿Ve en esta tecnología un riesgo de estandarización que acabe anulando la originalidad artística?
R. La inteligencia artificial, con sus enormes beneficios y también con sus relevantes riesgos, es ya una realidad que forma parte indiscutible de nuestro paisaje cultural. Bien utilizada constituye un gran acierto, aunque el riesgo de una utilización errónea sea también indiscutible.
"El periodismo, en principio, no está en una crisis, sino en un proceso de transformación"
P. Como consejero de EL ESPAÑOL, ¿cómo evalúa el estado actual del periodismo en España?
R. El periodismo constituye uno de los mejores espejos de nuestra realidad social. Y, ciertamente, el carácter cambiante de la realidad social conlleva también cambios relevantes en el ámbito periodístico.
No se trata, en principio, de una crisis, sino de un proceso de transformación. Personalmente, formo parte del Consejo de Administración del periódico digital de mayor difusión en España, y desde esta experiencia confirmo plenamente lo anterior.
P. Como conocedor profundo de la ciudad e impulsor del exitoso Año Greco 2014, ¿qué diagnóstico hace de lo ocurrido con la candidatura de Toledo para ser Capital Europea de la Cultura en 2031? ¿Qué falló en el camino?
R. Personalmente, a mí no me ha sorprendido esta importante contrariedad. Tampoco me preocupa demasiado. La clave radica en que Toledo tiene, por su propia entidad y su propia historia, además de por su proximidad a Madrid y a sus siete millones de habitantes, la mejor posición para celebrar con éxito ese Año de la Cultura que tenemos en el horizonte.
Para ello, la ciudad tiene que preparar esa conmemoración desde el Ayuntamiento, contando con las otras administraciones públicas y con la sociedad civil, al margen de las denominaciones oficiales.
No puedo olvidar lo que se logró en el Año del Greco. ¡Repitamos nosotros lo mejor de aquella conmemoración!
P. Como gran defensor de la Vega Baja, ¿qué valoración le merece que este yacimiento visigodo siga oculto y estancado tras casi dos décadas de parálisis?
R. El yacimiento arqueológico de la Vega Baja, que podría ser uno de los más relevantes de Europa, no es que esté paralizado, es que aún no se ha iniciado su excavación. Y tiene todas las posibilidades de ser un elemento importantísimo del patrimonio de Toledo. ¡No entiendo a qué se espera!
"Con la declaración de BIC, la preservación del Cigarral de Menores está garantizada"
P. El Cigarral de Menores es su refugio y un centro de gravedad cultural indiscutible. ¿Cómo le gustaría que se preservara en el futuro y qué destino desearía para este espacio tan emblemático?
R. Afortunadamente, con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de monumento, la preservación del Cigarral está garantizada.
A ello se añade el compromiso que nos mueve a mi mujer, Pilar Solís, y a mí, a todos nuestros hijos, y a los restantes Patronos de la Fundación que es desde 2017 titular del Cigarral de Menores por donación nuestra.
Vistas a Toledo desde el Cigarral de Menores.
P. Si dentro de unas décadas alguien paseara por los muros del Cigarral y pensara en su vida y en su gestión, ¿qué le gustaría que se dijera de usted?
R. Que fui un ciudadano enamorado de Toledo y coherentemente comprometido con la defensa de todo lo que esta gran ciudad significa, incluyendo, naturalmente, su patrimonio histórico-artístico.
En cuanto a la huella que, día a día, continuamos dejando responsablemente, creo que son los demás quienes deben opinar.