Ana Elisa De la Flor y Elisa Fernández, dos de las educadoras infantiles que secundarán este 7 de mayo el paro.

Ana Elisa De la Flor y Elisa Fernández, dos de las educadoras infantiles que secundarán este 7 de mayo el paro.

Región EDUCACIÓN INFANTIL DE 0 A 3 AÑOS

Unas 3.000 trabajadoras de las 600 escuelas infantiles de Castilla-La Mancha, a la huelga: "Luchamos por los niños"

Este jueves se ha convocado un paro general del sector de 0 a 3 años en toda España que espera un seguimiento masivo. La bajada de ratios y la pareja educativa en el aula son sus principales reivindicaciones.

Más información: Convocan una huelga en las escuelas infantiles de Castilla-La Mancha para reclamar "condiciones dignas"

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El sector de la educación infantil de 0 a 3 años en Castilla-La Mancha ha dicho basta. Al igual que en el resto de España, este jueves cerca de 3.000 trabajadoras de las 600 escuelas infantiles de la región están llamadas a una huelga general que promete paralizar el servicio.

No es solo una cuestión de nóminas; es una batalla por la "dignidad" de una etapa educativa que consideran sistemáticamente ninguneada por las administraciones. Los sindicatos CCOO y UGT lideran una movilización que pone el foco en un colectivo extremadamente feminizado que sobrevive en la precariedad mientras sostiene la base del sistema educativo.

En Castilla-La Mancha el mapa es diverso. Conviven 38 centros de gestión autonómica, 360 municipales y 219 de titularidad privada o gestión indirecta. Esta fragmentación genera una "desigualdad elevada" en las condiciones laborales, recalcan los sindicatos. Según la titularidad, las profesionales perciben salarios muy distintos. Las trabajadoras de centros privados o externalizados se llevan la peor parte, con sueldos que a menudo apenas rozan el mínimo legal.

Las protestas de este 7 de mayo se visibilizarán a las 12:00 horas frente a las subdelegaciones del Gobierno de las cinco provincias castellano-manchegas y a las 18:00 en las plazas principales, como antesala a la manifestación estatal del 23 de mayo en Madrid.

Ana Elisa de la Flor, directora de una escuela infantil en Miguelturra (Ciudad Real), y la educadora Elisa Fernández, conocen bien la realidad de las aulas y ponen cara a esta realidad que ahora se moviliza. Su día a día es un equilibrio imposible entre el cuidado físico y la exigencia pedagógica. La carga administrativa es tal que, a menudo, se traslada a la vida privada de estas profesionales.

"El estrés es de nueve sobre diez"

"No es mi caso en estos momentos, pero en muchos centros tienes que sacar todo el papeleo más atender horas en el aula; no puedes hacer nada porque tienes atención directa desde que entras hasta que sales", explica Ana Elisa. El estrés no es una sensación, es una cuestión física.

"Cuando estaba de educadora llegué a tener hasta gastritis; empecé con úlceras del propio estrés. El estrés es de nueve para arriba porque es un estar pendiente constante", comenta.

Esta presión nace de unas ratios que las profesionales califican de "inasumibles": ocho bebés de apenas cuatro meses por cada educadora; 13 niños en el grupo de uno a dos años; y hasta 20 en el de dos a tres años. Es un contexto donde "el proyecto educativo que nos piden" sucumbe ante la "urgencia de cambiar un pañal" o recoger a un menor tras un traspiés.

Educadoras infantiles calientan motores con sus camisetas amarillas reivindicativas en la plaza Mayor de Ciudad Real.

Educadoras infantiles calientan motores con sus camisetas amarillas reivindicativas en la plaza Mayor de Ciudad Real.

"Rezamos para que no pase nada"

La gestión en el aula roza a menudo lo milagroso cuando se trata de atender a menores tan dependientes. ¿Cómo se cambia un pañal mientras se vigila a otros 12 niños que ya caminan y exploran? Las educadoras explican que no hay trucos de magia, solo un trabajo que sortea el riesgo cada minuto.

"Lo haces dejando a los chicos en la sala con los juguetes y rezando para que no pase nada. Los accidentes ocurren, pero son más excepcionales con menos niños a tu cargo", confiesa Ana Elisa.

El principal mensaje de la jornada es contundente: dignidad para el ciclo de 0 a 3 años.

El principal mensaje de la jornada es contundente: dignidad para el ciclo de 0 a 3 años.

"No pasan más cosas porque no tienen que pasar. Si con dos niños en tu casa las ves y las deseas, imagínate una persona con la ratio que se tiene. Es suerte la mitad de las veces", refleja.

La reivindicación central: ratios y dos educadoras por aula

Para los sindicatos y las trabajadoras, la solución principal tiene como nombre propio la bajada de ratios y la implantación de la figura de la pareja educativa. Exigen dos profesionales por aula para garantizar que ningún niño quede desatendido mientras el otro es cambiado o alimentado.

Se trata de una demanda de seguridad y de calidad que se incrementa cuando se trata de alumnos con necesidades especiales que, a menudo, no cuentan con los apoyos necesarios. "En bebés, tres o cuatro niños sería una ratio difícil de conseguir, pero realmente segura", apunta Ana Elisa.

Respecto a los sueldos, son cifras "bajas" que dependen directamente del modelo de gestión. El salario medio puede empezar en los 1.200 euros, pero esta cifra fluctúa a la baja en los centros de gestión privada y al alza en lo público.

Además, denuncian que muchos ayuntamientos utilizan el Plan Corresponsables o ludotecas para ofrecer servicios de escuela infantil sin cumplir los requisitos educativos, contratando a mujeres bajo nomenclaturas como "asistente sociocultural" con el único fin de pagar menos y evitar la inspección educativa.

Rueda de prensa de presentación de la huelga, en la sede de CCOO en Ciudad Real.

Rueda de prensa de presentación de la huelga, en la sede de CCOO en Ciudad Real.

"Yo he nacido para esto, pero no voy a poder"

El desgaste físico y la falta de reconocimiento están dinamitando la vocación de un sector donde el 98% son mujeres. La ausencia de "pluses de peligrosidad" por contacto con virus o "la falta de reubicación profesional por edad" complican el futuro de las plantillas.

El horizonte laboral, a partir de cierta edad, es "muy complicado". "Tengo 47 años y miro de aquí a diez años y digo: no voy a poder. Es inviable cuidar de ocho bebés con 60 años", relata Elisa, lamentando que no exista posibilidad de jubilación anticipada en una profesión que exige una actividad física constante.

"Se nos parte el alma. Estás cambiando a un niño que tiene caca hasta arriba mientras otro llora porque se ha caído y le tienes que decir 'ya voy, cariño'. Te vas a casa pensando que no has llegado donde querías, pero es que no puedes", explica Ana Elisa.

La huelga de este jueves es el estallido de un colectivo que se siente el "último mono" del sistema educativo. "Nuestra lucha es por nuestros niños, para que tengan la atención individualizada que merecen", sentencian las educadoras.

El seguimiento previsto del 90 % en algunas localidades supone "un grito unido y fuerte, aunque no es nuevo", recalcan, de las mujeres que cuidan y educan a lo más vulnerable de nuestra sociedad.