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Región 8M

"Llegué a sentir que una mierda a mi lado tenía más valor que yo": la segunda vida de Victoria tras la esclavitud sexual

Esta mujer dominicana, captada por una red de trata, expone a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha su historia de supervivencia. Hoy trabaja en el rescate de otras mujeres traficadas.

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Este 8 de marzo, las calles se llenarán de proclamas por la igualdad, pero la realidad de la explotación sexual sigue siendo uno de los dramas más profundos de nuestra sociedad.

EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha se acerca a la historia de Victoria (nombre ficticio), una mujer que pone voz a la realidad de muchas otras en la región y en el país. Ella no solo sobrevivió a la trata, sino que hoy trabaja en el rescate de otras mujeres traficadas.

Victoria aterrizó en España en 2021 desde República Dominicana. Tras perder su empleo en una gasolinera durante la pandemia, la precariedad económica la hizo vulnerable y urgió su necesidad de buscarse la vida.

Una conocida le pintó "un mundo de oportunidades en España, papeles en tres meses y un trabajo digno". Pero al aterrizar, se percató de "la gran mentira". "Vi que nada de lo que me habían ofrecido era cierto, que fue una mentira y que fui engañada", relata.

Sin conocer sus derechos y en un país extraño, cayó en las garras de una red de trata. "Conocí una parte muy oscura de España que en mi cabeza no sabía que podía existir. Me maltrataron tanto que yo llegué a sentir que una mierda a mi lado tenía más valor que yo", confiesa.

En aquel momento, se sentía sola y desorientada. "Estaba en un nivel de vulnerabilidad total, porque, aparte de que estaba en un país que no era el mío, no conocía mis derechos. No tenía el conocimiento que debía tener. Y de eso se aprovecharon", cuenta.

"Curarte de dentro hacia afuera"

Detrás de la recuperación de Victoria está APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida), una entidad que lleva 40 años ofreciendo atención integral a mujeres, niñas y adolescentes en situación de prostitución y trata.

Cuando "toqué fondo", explica Victoria, fue rescatada por ellas. El contacto previo con el equipo de mediadoras, que le habían transmitido "empatía y seguridad", fue la llave para salir. Una vez a salvo, comenzó un itinerario que abarca desde la intervención social hasta la formación.

Victoria pasó por un taller de autoestima con una psicóloga con la que inició su reconstrucción. "Nos enseñaban a curarnos desde dentro hacia afuera. Todo eso suma en la situación en la que te encuentras vulnerable. Suma, te va haciendo sentir parte de algo del sistema, te hace sentir alguien".

Las mafias captan en las redes sociales

APRAMP advierte de un cambio de paradigma hacia un modelo mucho más oculto y de difícil acceso. Las víctimas han sido trasladadas de lugares "abiertos", como calles o clubes, a pisos y espacios "privados". Asimismo, las redes sociales son ahora el espacio donde "las mafias captan y explotan a las mujeres".

En 2025, la asociación informó y asesoró a 7.037 mujeres, actuó en 1.129 espacios, descubriendo 251 nuevos centros de explotación, formó a 895 mujeres en acciones prelaborales y acompañó a 270 hasta lograr un contrato de trabajo.

Un punto de inflexión para Victoria fue la escuela de moda de la entidad. "Ahí descubrí habilidades que yo no sabía que tenía. Estaba en un punto donde me hacían sentir que yo no valía nada, no servía para nada". Recuerda con especial emoción su primera prenda. "Fue una chaqueta para mi hija. Eso fue para mí lo más curativo", explica.

Identificar potenciales víctimas desde una furgoneta

Hoy, Victoria ha hecho de esa superación su profesión como agente social de la Unidad de Rescate de la entidad. Realiza una identificación de potenciales víctimas, buscando indicios de trata en horarios de mañana, tarde y noche subida en una furgoneta que recorre polígonos y otros espacios.

El valor de estas agentes es que ellas mismas han superado la explotación y eligen ayudar a otras. "Mi trabajo consiste en ayudar a otras mujeres que estaban en la situación en la que yo estaba. Ser un referente para ellas, para que vean que sí se puede", señala.

Para Victoria el valor de su nueva vida se basa en lo cotidiano del día a día. "Trato de hacerles entender el placer que da andar con libertad por la calle y tomar decisiones tan simples como la de tomarte un refresco, que te la estás tomando porque la decidiste tú".

Esta mujer no quiere cerrar su testimonio sin dirigirse a quienes todavía sufren violencia. "Vales más de lo que te han hecho sentir y de lo que te han hecho creer. No eres eso. Eres mucho, pero mucho, mucho más. Y hay un mundo esperándote".

Entiende a aquellas que tienen miedo pero las invita a pedir ayuda y tiende su mano. "Hay que mirar de frente esta realidad que quieren invisibilizar, una realidad que es un grave delito de la vulneración de los derechos y de la dignidad de las personas".