Jesús Romero.

Jesús Romero.

La tribuna

Hace casi una década materialicé una bonita aventura

17 marzo, 2022 06:46

Que en varias ocasiones he afirmado que cambió mi vida, escribí. "Mi paseo por la Belle Epoque y las Vanguardias". Un texto muy particular (mi paseo) nada académico, lejos de un manual de Arte al uso, donde exponía mi visión sobre el origen de las Vanguardias (un Segundo Renacimiento, según lo creo), cobrando un gran protagonismo en mi trabajo aquellos individuos brillantes y únicos que lo hicieron posible. 

Grandes genios se dieron lugar en determinados puntos de nuestra vieja Europa (París como epicentro, Viena, Venecia, Barcelona, Madrid con sus cafés y la Residencia de Estudiantes) en diferentes disciplinas (literatura, pintura, arquitectura, música, decoración, ciencia con la teoría de la Relatividad, psiquiatría y el psicoanálisis de Freud, filosofía...) y entre ellos crearon unos lazos e interacciones muy productivas que iluminaron grandísimos avances y revoluciones.

El texto estaba dirigido a un público que ama el arte y la cultura desde el respeto, y deseaba despertar en las generaciones más jóvenes la admiración por ideales de libertad, belleza, igualdad desde la autenticidad de estos personajes casi siempre incomprendidos. 

En las últimas páginas del libro me permití ciertas licencias filosóficas y sobre pensamientos que comparto con algunos de ellos como con la Escuela de Ortega y Gasset, defensora de esta 3ª España, la España de la reconciliación frente a esa tendencia tan española de la “bipolarización”, que con tanto acierto te describen desde su atalaya (pero pisando bien la tierra) artistas e intelectuales contemporáneos como MARTÍN CHIRINO (D.E.P), RAFAEL CANOGAR, PABLO SANGUINO, o CRUZ MARCOS (todos amigos y presentes en el libro).

HANNA ARENDT, filósofa y compañera de Heidegger, a la que me he referido hace unos días en relación a la invasión de Ucrania por Putin recordando un concepto "LA BANALIDAD DEL MAL”, que considero que hoy también debe ser al menos revisado. Arendt cada día recordada por muchos, culpa en parte a la industria del entretenimiento del deterioro de la Cultura y más recientemente a lo que se ha dado en llamar el capitalismo artístico; es decir, el arte y la cultura en general ha dejado de depender en el plano creador de los ancestrales poderes religiosos y aristocráticos, para pasar a depender de las leyes del mercado. Un arte comercial basado en los mismos principios: beneficios, ventas y consumo inmediato.

Hace aproximadamente unos 10 años le escuché decir al escritor FÉLIX DE AZÚA: “Hoy todo es cultura, y cuando esto sucede nada es cultura”. Y en los últimos párrafos recordaba que el pasado siglo, el siglo XX  llamado “el siglo de los intelectuales”, se anunciaba la muerte de los intelectuales –a partir de la muerte de Sartre-.

En nuestros días el intelectual, entendido como aquel individuo conformador de la opinión pública que habla y sabe de casi todo, dicen algunos que ha desaparecido (LÓPEZ VEGA), hacia otros intelectuales menos universales, más especializados. Personalmente creo que es compatible que coexistan ambas figuras, necesitamos a esos intelectuales universales. Individuos leales a la idea de libertad auténtica, no sobornables; sujetos no sometidos a las directrices que marcan los grupos, partidos políticos o religiones y estoy pensando por ejemplo en el precio tan caro que tuvieron que pagar Unamuno o A. Camus. 

En este siglo de los intelectuales la CULTURA perdió la batalla por varios motivos que no son ahora el caso, pero hay algo bastante evidente: el intelectual independiente rechaza la política por considerarla algo vulgar y no auténtico; a su vez al político le resultan incómodos estos intelectuales cuyas ideas pueden contribuir a conformar la opinión pública, y así influir en la sociedad.

Desgraciadamente se incrementa más esta brecha entre la SOCIEDAD- POLITICA-INTELECTUALIDAD. El mejor aliado de la Cultura debe ser la sociedad.

Como los políticos necesitan a la sociedad a quien dicen que sirven, si esta sociedad es aliada de la Cultura –un pueblo culto-, los políticos tendrán que entenderse con los intelectuales, visionarios y personas más preparadas. 

Precisamente quería llegar aquí para lanzar ese MENSAJE A LOS MÁS JÓVENES, y que lo mismo que hace casi un siglo (década de los 30) intelectuales y artistas visionarios (VANGUARDISTAS) nos estaban avisando de lo que estaba por suceder, la 2ª GM, y me refería al resucitado George Orwell ("1984" o Rebelión en la granja"), o a los perseguidos por judíos como Stefan Zweig ("El mundo de ayer", "Momentos estelares de la Humanidad") y Roth (y su fantástica relación epistolar); o a los artistas Picasso, Chagal, y Blume, gracias al realismo ideológico de sus lienzos de gran formato (El Guernica, La Crucifixión Blanca y The Eternal City), donde nos alertaban sobre inminentes atrocidades (2ª G.M): los bombardeos de los nazis, la persecución de los judíos, el auge del fascismo italiano… 

Y EL TEXTO (Mi paseo por la BE y las Vanguardias) CONCLUÍA CON LA SIGUIENTE REFLEXIÓN:

“Deseo entonces terminar con esta pregunta-reflexión: ¿no aprenderemos nunca del riesgo que corre la Humanidad si se deja llevar por la sin-razón (sinrazón), el fanatismo y las desigualdades?” 

Hoy, un siglo después, nos encontramos en las mismas, volvemos a los mismos autores, visionarios entonces y faros de la sociedad ayer y siempre (término orteguiano). El homo sapiens no aprende, no aprendemos, somos los seres vivos más destructivos de la creación. En nuestro afán de imponernos a otros similares (por no decir idénticos a nosotros) no cesamos, y si hay que aniquilar, no lo dudamos.

No, no estoy exagerando, es así, nada parecido sucede en el Reino Animal donde sólo por necesidad y supervivencia los animales reaccionan con agresividad y con la muerte de sus víctimas.

Es posible que al final tengamos que aceptar sin resistencia "la teoría del mono asesino" formulada por RAIMON DART (descubridor del australopitecus) y popularizada por Stanley Kubrick con su obra maestra "2001. Odisea en el espacio". El autor defendía que lo que nos hizo humanos fue precisamente la violencia. Es decir, los homínidos que sobrevivieron y de los cuales descendemos fueron los que fueron capaces de matar tanto a sus presas para alimentarse como a los que consideraban sus enemigos competidores similares. En nuestra evolución, seis millones de años después el H. sapiens lo hizo con nuestro hermano el neandertal (antes llamado el hombre de las cavernas), y aún en nuestros días continuamos aniquilándonos sin piedad.

Vuelvo al principio, lo que quiero que al menos comprendan nuestros jóvenes: escuchemos a los visionarios, a los vanguardistas, a los que piensan diferente (Guillermo Pescador). 

Lo siento por esta reflexión tan dura. 

Jesús Romero

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