Lo de Ceuta ya no es una crisis migratoria. Es una crisis de Gobierno. Pedro Sánchez ha intentado vendernos que detrás de la llegada masiva había "mafias". Después dijo que eran "cosas que pasaban" y mientras tanto, decenas de miles de personas se desplazaban por Marruecos hacia territorio español.

Pero hay una pregunta que resulta imposible esquivar: ¿de verdad alguien cree que el CNI no sabía nada? Porque ahora tenemos a los propios ministros discutiendo entre ellos sobre si los servicios de inteligencia avisaron o no al Gobierno. Interior dice una cosa. Defensa otra. La Moncloa intenta apagar el incendio y el CNI queda en medio del fuego cruzado.

¿De verdad nadie vio durante días el movimiento de decenas de miles de personas hacia Ceuta? ¿Nadie detectó desplazamientos, concentraciones, mensajes, transportes? ¿Nadie informó al Gobierno?

Si el CNI lo sabía, Sánchez y sus ministros tienen que explicar por qué no actuaron y si no lo sabía, entonces tenemos un problema todavía peor: ¿para qué sirve nuestra inteligencia?

Mientras tanto, Sánchez está de vacaciones. Ceuta sigue intentando recuperar la normalidad, miles de inmigrantes continúan allí y el Gobierno de la ciudad habla de una situación insostenible y ahora, para completar el esperpento, Italia pone controles a los españoles y España responde con controles a los italianos. Hemos conseguido convertir una crisis migratoria en una crisis diplomática dentro de Europa.

Insisto, y Sánchez, de vacaciones. Quizá porque no quiere dar la cara. Quizá porque sabe que salir a la calle significa escuchar lo que muchos españoles piensan de su gestión.

Pero un presidente del Gobierno no está para gobernar solamente cuando las cosas salen bien. Está para estar al frente cuando España tiene problemas y ahora España tiene uno enorme.

Si realmente nadie vio lo que pasó, la pregunta es todavía más grave: ¿quién estaba vigilando nuestras fronteras? Lo que sí tengo muy claro es que ahora que toca gobernar, no está Pedro Sánchez donde tiene que estar.

Por eso esta crisis tiene nombre propio. "Pedrada Sánchez". Porque al final siempre aparece la misma estrategia: negar primero, minimizar después y buscar un culpable fuera. Las mafias, Marruecos, Italia, Europa, las redes sociales... cualquier explicación parece servir antes que una sola palabra que este Gobierno parece haber olvidado: responsabilidad.

Señor Sánchez, esta vez no le ha golpeado una crisis política, le ha golpeado la realidad y la realidad no se puede maquillar con propaganda.

España no merece un presidente que, cuando llegan las crisis, busca explicaciones; merece un presidente que las evita, las afronta y da la cara. Lo de Ceuta no es un accidente, ni una anécdota, ni una "cosa que pasa".

Es el retrato de un Gobierno desbordado, dividido y ausente. Si después de todo esto Pedro Sánchez sigue pensando que el problema es cómo contarlo y no cómo resolverlo, entonces quizá la verdadera crisis de España no esté en la frontera de Ceuta, sino en La Moncloa.