No sé por qué la gente se extraña de que Pedro Sánchez haya recomendado una playlist en plena invasión de Ceuta. Tiene un hermano músico con siete idiomas que le puede hacer el trabajo por un módico precio o sin cobrarle apenas nada, pues ya sabemos cómo son las cosas de familia. A mí me parece bien que el presidente del Gobierno haga de Dj, aunque la integridad y la soberanía territorial se ponga en juego por un quítame allá unos migrantes.
En realidad, Sánchez debería haber recomendado el Pedro Navaja a los comerciantes que tuvieron que cerrar por los asaltos… Qué mejor cantinela que "el diente de oro iba alumbrando toa la avenida", con las joyas de Zapatero aún calientes. Puede ser un poco frívolo, sí. Pero me gusta más así. Prefiero Bajarse al moro, de Colomo, que ver la realidad. Sánchez debe hacerse crítico musical. Y poner las chirimoyas de su hermano a danzar sobre el espigón. Así no hay migrante que pase.
Pedro se ha quedado solo en el tablero y se pregunta por qué. Para quien no lo haya visto, por favor, es de obligada lectura el artículo de este domingo de Pedro Jota. Desde Rembrandt, no había visto una clase de anatomía, una vivisección del moribundo tan tenebrosa como la que ha realizado el director de este periódico. Pareciese ahí que la playlist es el Réquiem de Mozart, con las lánguidas lamentaciones de los violines amortajando al cadáver.
Como si Caravaggio y Goya se hubieran unido de golpe para certificar el fin de una época. Marruecos huele la debilidad y tiene a Estados Unidos de su parte. Sólo China podría socorrernos en caso de invasión verdadera. Y el chino, lo que más, abriría una tienda en la esquina para vender la playlist de Sánchez. Bueno, seamos justos. La Nicaragua de Ortega, el Irán de los ayatolás y los cuatro bolivarianos que quedan también se unirían a la causa. ¡Benditos!
La playlist de Sánchez es la banda sonora de Solo en casa y no ningún tema de Quevedo, el bueno o el de ahora. Yo creo que el presidente, de tanto asesor y sirviente, se pasa de frenada. El Rey ya le echó la bronca el otro día al decirle que el Estado debe garantizar la integridad territorial. Otra que le va a apuntar en su playlist de agravios.
Pero Sánchez ya no tiene quien le ladre ni donde ir. Convoca a los europeos para llamarlos insolidarios, ellos que le han dado los next generation. Le han cogido todos la matrícula. Pareciera que los únicos despistados somos los españoles, que nos mola eso de que un presidente del Gobierno se ponga la playlist, se quite la corbata y haga un baile sobre el andamio.
Yo creo que el máster de geopolítica estratégica o lo que fuese de Begoña aquí vendría muy bien. O mandar un Plus Ultra para repatriar a todos los migrantes de Ceuta. Y, cómo no, asir de la mano a Koldo, Cerdán y Ábalos para hacer trabajos sociales en la frontera y construir un parador en Ceuta. Esta es la verdadera playlist de Sánchez.
Y Trump, descojonado de la risa, mientras aprende definitivamente dónde está España y la coloca al sur del sur, a donde no hará falta siquiera aranceles, porque ya se habrán ido todos los inversores yankis, como también dijo este periódico.
La playlist de Sánchez son las sevillanas del adiós, pero para decirle de verdad "no te vayas todavía, no te vayas por favor". El esperpento es tan sideral que no cabría ni en los espejos cóncavos del callejón del Gato ni entre las mismas barbas de Valle Inclán. Los españoles somos unos cachondos votando.