Que caiga por su propio peso, que se cueza en su salsa, que el tiempo lo ponga en su lugar, que caiga como fruta madura. O, como dijo Cristóbal Montoro de forma menos metafórica, "que caiga España, que ya la levantaremos nosotros".

El Partido Popular se ha instalado en lo mismo varios años después. Para muchos es la mejor actitud estratégica ante Sánchez y ante la imposibilidad de convencer a los todavía socios para sacar adelante una moción de censura, pero obvian el riesgo que supone.

Si están en riesgo las instituciones del Estado, si se debe frenar ya la teoría de la conspiración del PSOE sobre los jueces y el supuesto "golpe" mediático-judicial, si España no puede aguantar más sin proyecto de presupuestos o con un gobierno cercado por casos de corrupción (esto lo dicen hasta los teóricos socios), encaja mal la idea de esperar a que Sánchez caiga solo, sin usar todas las herramientas democráticas al alcance de la oposición. Poco patriota, al menos.

Aznar insiste en que "el que pueda hacer, que haga", pero Feijóo no le hace ningún caso. Tiene en su mano presentar una moción de censura, pero prefiere esperar porque pierde.

Lo justifican con que sería una victoria para Sánchez, lo que significa asumir que Pedro todavía les gana. Mal mensaje cuando tratas de hacer creer que es un proyecto derrotado.

Mientras no se haga nada, gana Sánchez. Gana quien vive instalado en el "no pasa nada", porque pase lo que pase, nada le pasa. Perdonen lo redundante, pero es así de simple.

Cierto, es un liderazgo inane, cercado, conspiranoico, coleccionista de autos, sumarios e imputaciones, pero liderazgo. Desde la Moncloa se resiste mejor casi todo y Sánchez lo sabe. Mientras, Vox sigue en su linde, uniéndose a quienes piden una "Europa blanca". La polarización que necesita Sánchez y que no sabe frenar el Partido Popular.

En este panorama político, quedarse sentado a esperar una victoria es altamente peligroso. Siempre lo ha sido, porque supone dejar la agenda mediática al rival, pero ahora todavía más. Depender de las actuaciones judiciales es basar la oposición en procesos no controlados (a pesar de lo que quieran pensar algunos) que pueden dar resultados inesperados o que no conoceremos hasta dentro de varios años.

Pretender que un caso de corrupción sea la gota que colme el vaso es no conocer que el vaso lo van haciendo más alto los socios según sea necesario. Por ahí no va a rebosar, por mucho que caiga agua.

Feijóo debería querer ser el que ponga fin a ese "nada pasa", no el que se sienta cómodo con ello. Sobre todo porque en ese escenario siempre ganará Sánchez. El PP debería querer la moción de censura, más allá del resultado. Debería querer decir que sí hay consecuencias políticas, retratar a los socios, ofrecerse a perderla. Cualquier cosa menos parecer dispuesto a dejar pasar otro caso más, otro año sin presupuestos, otro ataque a los jueces…

Pero eso, claro, supone un esfuerzo por ilusionar, supone un riesgo y supone tener una estrategia. Es mucho más cómodo aspirar a ser el voto por descarte, esperar sentado. Algunos lo consideran lo más seguro, pero que luego nadie se sorprenda del coste que esa inacción puede tener.

¿Quieren de verdad dejar a Sánchez la iniciativa de aquí a las elecciones? ¿Seguro?