Un trabajador carga una alfombra en Toledo.

Un trabajador carga una alfombra en Toledo. Ángela Pulido Díaz

Empresas INCAPACIDAD TEMPORAL

Las bajas médicas se disparan un 43 % en Castilla-La Mancha: más de 38.000 personas faltan cada día a su trabajo

Un estudio de Umivale Activa y el Ivie estima un impacto económico de 3.073 M anuales, el equivalente al 5,5 % del PIB regional.

Más información: El absentismo cuesta a Castilla-La Mancha 2.000 millones al año: "El fraude en las bajas hay que equipararlo al de Hacienda"

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En Castilla-La Mancha, una media de 38.280 trabajadores no acude cada día a su puesto de trabajo por encontrarse de baja médica. La cifra refleja el fuerte crecimiento de las incapacidades laborales durante los últimos años, un fenómeno que ya tiene un impacto económico estimado de 3.073 millones de euros anuales, el equivalente al 5,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) regional.

Estos datos aparecen recogidos en una ficha elaborada por Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), basada en la totalidad de los procesos de incapacidad temporal registrados por la Seguridad Social durante 2024.

El informe concluye que cada trabajador castellanomanchego protegido por la incapacidad temporal perdió de media 21 jornadas laborales por baja médica a lo largo del año, frente a las 15 jornadas registradas en 2018. En apenas seis años, las ausencias han aumentado un 42,8 %.

Por debajo de la media

Pese al incremento, Castilla-La Mancha continúa situándose ligeramente por debajo de la media española. En 2024 se perdió el 5,69 % de las jornadas potenciales de trabajo por incapacidad temporal, frente al 5,94 % registrado en el conjunto del país.

Las diferencias entre provincias son reducidas, aunque Toledo presenta el mayor nivel de absentismo por bajas médicas, con un 6,04 % de las jornadas laborales perdidas. Le siguen Ciudad Real (5,93 %), Cuenca (5,62 %) y Guadalajara (5,33 %). Albacete registra el porcentaje más bajo de la comunidad, con un 5,09 %.

Larga duración

El estudio también constata un fuerte aumento tanto del número de procesos como de las bajas que permanecen abiertas.

Durante 2024 se iniciaron 426 procesos de incapacidad temporal por cada 1.000 trabajadores, un 50 % más que en 2018. Al finalizar el año seguían activas 55,6 bajas por cada 1.000 trabajadores, lo que supone un incremento del 37,3 %.

Especial preocupación generan las bajas de larga duración. Aunque los procesos que superan el año representan únicamente el 5 % del total, concentran casi tres de cada diez jornadas perdidas (29,5 %) y explican cerca del 40 % del aumento registrado desde 2018.

Además, el 17,1 % de todas las bajas activas ya supera los 12 meses de duración. De ellas, el 26,6 % termina derivando en una incapacidad permanente, un porcentaje inferior al de hace seis años, cuando esta situación era todavía más frecuente.

Salud mental

Las patologías musculoesqueléticas continúan siendo la principal causa de incapacidad temporal. Las algias, los problemas de traumatología y los trastornos de salud mental explican conjuntamente casi la mitad de todas las jornadas perdidas en Castilla-La Mancha.

No obstante, es precisamente la salud mental la que más crece respecto a 2018. Su peso en el conjunto de las bajas aumenta un 19 %, consolidando una tendencia que también se observa en el resto del país.

Bajas repetidas

El informe pone de relieve otro dato significativo: una parte relativamente pequeña de los trabajadores concentra buena parte del absentismo.

El 14,6 % de los empleados encadenó dos o más procesos de incapacidad temporal durante un mismo año. Sin embargo, este grupo acumuló el 65,7 % de todas las bajas y el 57,6 % de las jornadas laborales perdidas.

Por provincias, Guadalajara es la que presenta un mayor peso de estas bajas repetidas, que concentran el 68,5 % de las jornadas perdidas. Le siguen Toledo (63,7 %), mientras que Ciudad Real registra el menor porcentaje (48,8 %), por delante de Albacete y Cuenca, ambas con un 52,3 %.

Sectores más afectados

Por ramas de actividad, las actividades administrativas y servicios auxiliares presentan el mayor nivel de incapacidad temporal en la comunidad autónoma, con un 8,41 % de las jornadas laborales perdidas.

Tras ellas aparecen el transporte y almacenamiento (7,03 %) y el suministro de agua y saneamiento (6,99 %).

El informe también detecta que Castilla-La Mancha presenta una incidencia superior a la media nacional en sectores como la agricultura, la Administración Pública y Defensa y las actividades inmobiliarias.

Agrio debate

La publicación de este estudio llega en un momento en el que el absentismo laboral protagoniza un agrio debate económico, sindical y político tanto en Castilla-La Mancha como en el resto de España.

Según el último informe de Randstad Research, elaborado con datos de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales del INE, Castilla-La Mancha cerró el cuarto trimestre de 2025 con una tasa de absentismo del 6,8 %, tres décimas más que un año antes, aunque todavía por debajo de la media nacional, situada en el 7,1 %. La comunidad continúa figurando entre las autonomías con menores tasas de absentismo.

Sin embargo, las organizaciones empresariales sostienen que la realidad es más preocupante de lo que reflejan las estadísticas oficiales.

La pasada semana, el secretario general de la Federación Empresarial Toledana (Fedeto), Manuel Madruga, aseguró que el absentismo real en Castilla-La Mancha ronda el 12 %, llegando incluso al 14 % los lunes y alcanzando el 20 % en algunos casos, según un estudio elaborado por las organizaciones empresariales con la participación de más de 700 empresas de la región.

Madruga calificó el absentismo como "el principal problema" al que se enfrentan actualmente muchas empresas y reclamó una actuación más decidida tanto del Gobierno de España como de la Inspección Sanitaria para abordar un fenómeno que, a su juicio, tiene una dimensión muy superior a la que muestran los registros oficiales.

Por su parte, los sindicatos de Castilla-La Mancha acusan a la patronal de mezclar el absentismo con bajas médicas, permisos y otros derechos laborales, y que eso "demoniza" a los trabajadores.

También sostienen que el problema real no son las ausencias justificadas, sino las injustificadas, que son minoritarias.