Un trabajador en un almacén logístico.

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Economía SALARIOS

Subir salarios o contener costes: patronal y sindicatos chocan por el alza de los precios en Castilla-La Mancha

CCOO pide que los sueldos suban al menos un 4 % y nunca por debajo de la inflación; Fedeto propone una bajada extra del impuesto de hidrocarburos.

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La mejora salarial en Castilla-La Mancha rebrota como una demanda de los trabajadores ante el repunte del coste de la vida que ha desencadenado la guerra en Irán. Antes del estallido bélico los sindicatos habían planteado la actualización de los sueldos, una propuesta que la patronal trata de enmarcar en un debate más amplio que incluya los costes empresariales o el absentismo.

Comisiones Obreras pide "incrementos por encima de la media del país", un planteamiento que desempolva la brecha entre este territorio y la mayor parte de las comunidades autónomas. "Estamos a la cola, somos la tercera región con peores salarios", recuerda Ángel León, secretario de Acción Sindical de CCOO Castilla-La Mancha.

La propuesta de la organización incluye una revalorización mínima del 4 % en aquellos convenios colectivos que se renueven a lo largo de 2026. Además, exigen "unas garantías de revisión" en el caso de que "se desfase mucho" la inflación.

"Trabajamos más y cobramos menos en Castilla-La Mancha: esa era la realidad antes del conflicto bélico", apunta León. El estallido militar —y su traslación a la cesta de la compra— supone "más razón todavía para seguir reivindicando en los convenios colectivos la cláusula de garantía salarial".

León insiste en la incorporación de una salvaguarda que cubra cualquier eventual aumento del IPC. El pasado mes de marzo, los precios se dispararon un 3,7 % en la región.

El conflicto en Oriente Próximo "es un tema que va a traer cola: evidentemente, seguimos manteniendo, y todavía con más énfasis, que los salarios deben garantizar el poder adquisitivo".

Más allá del imprevisto que ha traído la guerra, desde CCOO lamentan un "escenario de parálisis" en la negociación colectiva. Las incertidumbres que ha destapado el conflicto favorecen el estancamiento. Entretanto, los 26 convenios que se tienen que renovar este año en las cinco provincias aguardan respuesta.

"Se han abierto las mesas: el problema es que las negociaciones van muy lentas y las patronales no están entendiendo la importancia de cerrar unos acuerdos que, al menos, garanticen el poder adquisitivo de la gente", protesta León.

Los convenios con mayor volumen de trabajadores pendientes de actualización son el del metal en la provincia de Albacete, logística en Guadalajara, comercio en Ciudad Real, hostelería en Toledo e industrias agroalimentarias en Cuenca.

Para CCOO los "beneficios empresariales están en máximos históricos", una tendencia que achacan a la creciente diferencia entre los gastos que tienen las empresas —de forma significativa, los salarios— y sus ingresos. La brecha "está subiendo exponencialmente", comenta León. Según su valoración, "las empresas no tienen un problema de márgenes" que les impida aplicar los aumentos planteados.

La organización sindical advierte de los riesgos que entraña la guerra para el mercado laboral de la región. "O hacemos incrementos salariales por encima de la media del país o vamos a seguir estando igual". Según datos de CCOO relativos a 2025, la mejora de los sueldos alcanzó un 3,5 % en el conjunto de España, frente al 3,1 % de Castilla-La Mancha.

Una "crisis coyuntural" y de costes

La patronal de la provincia de Toledo discrepa de la radiografía que presentan los sindicatos. Manuel Madruga, secretario general de Fedeto, subraya la bonanza comparativa de la nómina media de Castilla-La Mancha respecto a regiones como Extremadura, Andalucía o Canarias.

En la misma línea, pide "entender la situación" que castiga a las pequeñas y medianas empresas, una realidad que considera muy parecida a la que sufren los trabajadores.

El tejido mercantil de la región está integrado por un porcentaje abrumador de pymes y autónomos, propietarios sin mucho músculo que "están sufriendo la repercusión de la inflación exactamente en la misma medida".

Madruga se refiere a la zozobra que ha causado el último gran conflicto internacional como "una crisis coyuntural" que no surge del desacople entre la oferta y demanda, sino de unas restricciones que se concretan, de forma muy significativa, en los hidrocarburos. Los empresarios ponen el foco en el alza de los costes empresariales.

Además, la posición de la patronal abunda en la defensa del empleador. "No hay que dejar a los trabajadores colgando de la brocha, pero tampoco se puede demonizar a un empresario".

En Fedeto arremeten contra la actitud del Gobierno de España, un comportamiento que personifican en la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. "Señalan al empresario como culpable del aumento de los precios para justificar, aunque no sea cierto, que se está beneficiando en márgenes. De esta forma, apelan a que se suban los salarios".

Sin embargo, Madruga rechaza un aumento de las nóminas vinculado a un episodio todavía puntual. "Se deberán subir en función de la situación económica que se tiene", establece como máxima.

El empresariado reconoce la pérdida de poder adquisitivo, aunque la relaciona con los carburantes. "Son esa clase de producto que luego provoca una escalada de precios en el resto de la cadena de valor, ya sea industrial, agrícola, ganadera o comercial".

Las medidas aplicadas por el Gobierno son bien valoradas, aunque "no están pudiendo con la inflación". Madruga recuerda que los impuestos gravan la mitad del precio que se abona por litro de gasolina o diésel, una cantidad a la que se añade el IVA. "Siempre me ha parecido una doble imposición totalmente injusta".

Al respecto, esbozan una bajada de impuestos para este producto —más profunda que la ya aplicada—, una suerte de prórroga en un contexto de cuentas públicas prorrogadas. "Dado que no tienen Presupuestos, que recauden por estos capítulos la misma cantidad que el año anterior".

La crisis que desató la guerra de Ucrania disparó en unos 30.000 millones, según la cifra que aporta Fedeto, la recaudación por el impuesto de hidrocarburos y el IVA. Una hipotética rebaja podría aliviar "esta situación angustiosa de elevación de los precios".

Sin "líneas rojas"

En la negociación colectiva "estamos dispuestos a hablar de absolutamente todo", comenta Madruga. Los salarios o la reducción de la jornada forman parte de la agenda, "pero también hay que abordar el absentismo laboral", un tema del que los sindicatos "no quieren ni oír hablar" y que resulta lesivo para la buena marcha de las empresas.

Desde la patronal afean que incluso "se nieguen a pensar que existe". Asimismo, cuestionan la presunta falta de predisposición de los representantes de los trabajadores a dialogar sobre esta materia. "Las líneas rojas las ponen ellos".

El representante de Fedeto se retrotrae a las declaraciones de Pepe Álvarez, secretario general de UGT en el foro económico de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha que se celebró en febrero. "Lo dijo claramente: esto del absentismo laboral, desde el punto de vista del diálogo social, es cruzar una línea roja", rememora. Fedeto tacha de "cómoda e indolente" esta postura.

"Si todos ponemos líneas rojas, al final no hay diálogo social: vamos a procurar que no las haya por ninguna de las dos partes", expone, mientras invita a los sindicatos a buscar "no solo los acuerdos posibles, sino los razonables en una situación como la que tenemos".

En cualquier caso, los empresarios descartan un escenario inmediato de conflictividad social. "No se entendería que se iniciara una escalada de presión sindical: son conscientes de que España no es un país de grandes empresas y que estas padecen de forma muy directa esta situación".