Joven camarera trabajando.

Joven camarera trabajando. iStock

Economía EMPLEO

La mayor bajada del desempleo masculino eleva ocho puntos el peso del paro femenino en Castilla-La Mancha desde 2016

En los últimos diez años, casi 55.000 hombres y algo más de 51.000 mujeres han encontrado trabajo, aunque ellos partían de una posición ventajosa.

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La evolución positiva que ha caracterizado al mercado laboral en la última década en Castilla-La Mancha no ha cerrado la persistente brecha entre mujeres y hombres. El desempleo se ha reducido en ambos grupos, aunque ha repercutido con mayor intensidad en ellos, un colectivo que disfrutaba de una situación mejor.

Hace diez años, el número de demandantes de empleo ascendía hasta las 226.843 personas. De ellas, 96.221 eran hombres y 130.222 mujeres. En el último registro conocido, correspondiente al pasado febrero, el número de parados menguó hasta los 120.593 desempleados, con 41.729 hombres y 78.824 mujeres.

Entre ambos periodos, el número de parados se ha recortado en 54.852 hombres y 51.398 mujeres. La mejora, por tanto, ha sido más voluminosa en el grupo de menor tamaño, una cohorte que ha descontado una cantidad mayor (hasta 3.454 personas menos).

La realidad comparada de ambos sexos evidencia una desigualdad aún por diluir. En los albores de 2016, el 57,4 % de los parados de Castilla-La Mancha eran mujeres; un decenio más tarde, ellas suponen el 65,4 %, ocho puntos porcentuales más. El reto del pleno empleo se antoja como un escenario lejano para las trabajadoras.

La posición laboral de las mujeres solo resulta más ventajosa que la de sus semejantes entre los parados menores de 25 años, un grupo en el que ellos eran y son más. En 2016, había 12.257 hombres y 11.458 mujeres sin trabajo en esta etapa inicial de la carrera laboral. Actualmente, hay 5.017 hombres y 4.866 mujeres jóvenes en esta situación.

Por tanto, las dificultades para la mujer crecen conforme cumple años y se aproxima a hitos generacionales como la maternidad o el cuidado de mayores, eventos que tiende a asumir y que implican un corte de su carrera.

Entre los 25 años y el final de su trayectoria profesional, un momento que se suele situar en torno a los 65 años —momento habitual del retiro por jubilación—, el número de desempleadas se eleva hasta las 73.958 personas, frente a los 36.752 hombres en la misma situación. El porcentaje de mujeres demandantes en esta franja central de la vida laboral llega hasta el 66,8 % del total; esto es, ellas suponen dos de cada tres parados.

Peor sin experiencia y edad avanzada

La incorporación de la mujer al ámbito profesional se antoja aún más difícil cuando no existe experiencia previa. En el último informe mensual, el Ministerio de Trabajo ha contabilizado 10.254 personas sin empleo anterior, de las que 7.055 son mujeres (68,8 % del total). En febrero de 2016, la presencia femenina en este indicador escalaba hasta el 69,5 %, con 12.822 mujeres sin empleo anterior frente a 5.633 hombres en esta situación.

No obstante, la brecha se torna mayor cuando quienes demandan un empleo, pero no lo han tenido antes, superan los 44 años. Un total de 3.001 personas con esta edad aspiran a encontrar un desempeño, de las que 2.555, un 85,1 %, se corresponden con el sexo femenino. Si se compara este dato con el que arrojaban los registros de 2016, se observa un tímido avance en favor de ellas: de los 5.696 vecinos sin contacto alguno con el empleo, el 88,6 % (un total de 5.049 personas) eran mujeres.