Un coche de una autoescuela.

Un coche de una autoescuela.

Educación y Universidad

Las autoescuelas de Castilla-La Mancha, en jaque por el "efecto cohete" de los carburantes tras estallar el conflicto de Irán

Con el precio del gasoil por encima de la gasolina, las autoescuelas de Alberto y Luis afrontan una escalada de costes que pone fecha de caducidad a las tarifas actuales.

Más información: Crece el miedo a una guerra larga: las reservas liberadas sólo cubren 20 días del suministro de petróleo que llega por Ormuz

Publicada

El estallido del conflicto en Irán ha disparado el petróleo por encima de los 100 dólares, pero el verdadero problema se vive en los surtidores españoles bajo el fenómeno conocido como "efecto cohete". Esta asimetría del mercado energético ha provocado que el gasoil se encarezca 28 céntimos por litro en tiempo récord, situando a las autoescuelas de Castilla-La Mancha en una encrucijada.

Este concepto describe la asimetría del mercado energético: mientras que los precios de la gasolina y el gasoil tardan semanas en bajar cuando el crudo se abarata (efecto pluma), suben de forma fulminante y automática en cuanto hay tensión internacional.

En Castilla-La Mancha, esta subida es un golpe estructural. La región presenta una disposición geográfica que hace que el vehículo sea, más que un transporte, una herramienta de supervivencia.

Esta subida ha tenido un impacto real que se mide en los depósitos de las autoescuelas castellanomanchegas. Con el gasoil rozando los dos euros, estos centros ven cómo su principal coste de producción se descontrola mientras los gastos suben hasta un 20 % al mes en este sector.

Las autoescuelas dentro del DNI laboral

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya admite un impacto directo "en el bolsillo" de los españoles, pero en el sector de la formación vial, este impacto "es muy visible".

Alberto Zurdo, con 28 años de experiencia en su autoescuela ubicada en Gálvez (Toledo), su caso es el fiel reflejo de la autoescuela "de pueblo" que ejerce casi como un servicio público. Él gestiona su negocio prácticamente solo, una estructura mínima que, aunque le permite reducir ciertos costes fijos, le obliga a una exposición total al precio del combustible.

Zurdo describe una situación de asfixia sin precedentes. No es solo que el combustible suba; es que el cliente ya no tiene margen de maniobra ya que el carné es el "verdadero DNI laboral actualmente".

"Huyen al pueblo por el precio de la vivienda, pero pueden que quedan atrapados por el precio de los combustible"

Ante los precios inalcanzables de la vivienda en las ciudades, el modelo actual obliga a las familias a vivir en zonas rurales para poder subsistir, pero manteniendo sus empleos en los núcleos urbanos.

Esta "obligación" de residir en el pueblo y trabajar en la ciudad convierte al carné de conducir en un cordón umbilical indispensable, así lo define Zurdo.

Sin una red de transporte público que cubra esta vasta extensión, el "efecto cohete" no solo encarece el viaje, sino que pone en jaque la posibilidad misma de ir a trabajar.

"Todo apunta a que viene una gran crisis o trae síntomas similares a la que vivimos en 2008, reflexiona Zurdo. "La gran diferencia es que en aquel momento la gente tenía dinero porque venían de ganar mucho, pero ahora en la autoescuela se nota que la gente vive al día".

Realidad de gran tamaño

A kilómetros de la autoescuela de Zurdo, en Villarrobledo (Albacete), Luis Jiménez, director de la Autoescuela Jiménez, vive una realidad todavía más compleja debido al tamaño de su flota.

Con doce vehículos habitualmente en la calle —cinco turismos, camiones, un autobús y varias motos—, el incremento del gasoil ha dejado de ser una preocupación para convertirse en una emergencia contable.

"La subida del gasoil nos afecta mucho porque es uno de los principales costes. Tenemos vehículos pesados, que es donde más se nota el consumo, y cada céntimo que varía el precio lo notamos mucho porque gastamos mucho gasoil al cabo del mes", explica Luis.

Una persona echando gasolinera de un surtidor.

Una persona echando gasolinera de un surtidor. David Zorrakino Europa Press

Para él, el impacto ha sido inmediato y brutal: "Nosotros repostamos todos los días. Ahora te cuesta llenar el depósito prácticamente un 20% más. Eso se nota desde el minuto uno".

Luis coincide con Alberto en una anomalía que está rompiendo el mercado: el gasoil es ahora más caro que la gasolina. "Tanto los turismos como camiones y autobuses de nuestra escuela consumen gasoil. Está ahora más caro que la gasolina, cosa que no se había dado nunca. Estamos muy preocupados".

A pesar de la presión, el sector intenta actuar como amortiguador social. "Nosotros aguantamos un tiempo sin modificar los precios, intentas ver si baja, pero antes o después lo tendremos que repercutir al cliente. Si esto dura un mes más, el precio del carné tendrá que subir".

Plan de ayudas

Mientras los empresarios manchegos cuentan cada céntimo en el surtidor, el Gobierno central prepara el terreno para activar un plan de ayudas. El ministro de Economía ha avisado desde Bruselas de que el conflicto en Irán ya tiene efectos "tangibles" que podrían hundir el crecimiento europeo.

"A partir de aquí, lo que va a hacer el Gobierno es proteger a los ciudadanos, como ya hicimos en la guerra de Ucrania", asegura el titular de Economía.

La escalada no se limita al gasoil: el petróleo ha subido un 40 % superando los 100 dólares por barril, y el gas se ha encarecido un 90 %. Esto afecta a materias primas como plásticos y fertilizantes, elevando no solo el coste de rodar, sino también el de mantener un coche.

Sin embargo, para profesionales como Alberto Zurdo, el optimismo institucional se topa con el recuerdo de crisis pasadas. Durante la pandemia, se activaron rebajas de hasta 22 céntimos para transportistas, pero las autoescuelas se quedaron fuera. "A nosotros no nos hicieron nada de descuento", critica Alberto.

La asfixia no viene solo del combustible. Alberto destaca que el precio de los propios vehículos se ha duplicado en apenas cinco años. Un coche que antes costaba 15.000 euros hoy roza los 25.000. Luis Jiménez, por su parte, recalca que el combustible es "uno de los mayores costes", pero no el único.

Repercusión de la situación

El personal, la amortización de los vehículos y el mantenimiento de las instalaciones completan una ecuación donde el margen de beneficio se estrecha cada día que el conflicto en Irán se prolonga.

"Incertidumbre tenemos mucha", confiesa Luis. "Estamos muy pendientes de las noticias. Si se mantiene la situación, al cabo de un mes empezaremos a repercutirlo.

"No es una subida por beneficio, es un ascenso por asfixia"

Somos empresas y tenemos que tener muy en cuenta los costes". Entre los alumnos, el miedo también empieza a calar. Luis nota que ya hay personas que preguntan si el curso será más caro: "Les decimos que a día de hoy no, pero que si la cosa sigue así, tendrán que subir los precios".

Castilla-La Mancha se enfrenta a un escenario donde la movilidad podría convertirse en un privilegio de clase. Si el "efecto cohete" termina por incendiar las tarifas de las autoescuelas, el golpe no será solo para el empresario, sino para el futuro laboral de una juventud rural que depende del asfalto para progresar.

Profesor de autoescuela.

Profesor de autoescuela.

El humo que se eleva tras los ataques a las refinerías en el Golfo Pérsico tiene un reflejo directo en municipios castellanomanchegos como Gálvez o Villarrobledo.

Mientras las bolsas contienen la respiración y el Gobierno adapta el paquete de medidas de Ucrania al nuevo escenario iraní, Alberto y Luis siguen encendiendo el motor cada mañana.

Como bien concluye Alberto: "Todo se mueve con el transporte. El pan va a subir porque la harina hay que transportarla. Todo nos va a subir". El sector resiste, pero el marcador del surtidor sigue corriendo más rápido que cualquier plan de rescate institucional.