Rey Felipe VI junto a la reina Letizia firmando fotografías del público.
María Jesús detiene su rutina y recorre más de 100 kilómetros para ver a los Reyes en Toledo: "Ha sido genial"
La vecina de la región ya había coincidido con Sus Majestades en anteriores ocasiones, tanto en Almagro como en otras ciudades como Granada.
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La visita de los Reyes a Toledo para entregar las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes ha dejado imágenes de entusiasmo y emoción entre quienes se acercaron a saludarlos al mítico Teatro de Rojas. Entre ellos, María Jesús Del Campo, una vecina de Almagro (Ciudad Real) que no ha dudado en detener su rutina diaria y recorrer más de un centenar de kilómetros para ver de cerca a Don Felipe VI y Doña Letizia de Borbón.
El desplazamiento, de una hora y media aproximada de viaje, formaba parte de un plan cuidadosamente preparado. Según ha explicado, no era una visita improvisada, sino una decisión tomada con antelación tras conocer que los Reyes acudirían a la ciudad. "Hemos venido exclusivamente para verlos", ha resumido con claridad, mostrando la ilusión que le generaba la jornada.
A su llegada a Toledo, la situación era todavía tranquila. Eran poco antes de las nueve menos cuarto cuando María Jesús y su marido han comenzado la espera en la zona habilitada para el público. En ese momento, la afluencia de gente era escasa, lo que les permitió colocarse con comodidad y sin agobios.
Con el paso de las horas, el ambiente fue cambiando ligeramente. El sol comenzó a hacerse notar y la temperatura subió en algunos momentos, aunque la organización del evento y la presencia de los toldos instalados para la festividad del Corpus permitieron que la espera fuera más llevadera de lo esperado. "Hasta hace quince minutos hemos estado muy bien", comentaba, valorando positivamente las condiciones.
Experiencia repetida
La llegada de los Reyes ha generado expectación entre los asistentes, que aguardaban su paso para poder saludarlos brevemente. El recorrido ha incluido un saludo rápido a los ciudadanos concentrados en el punto habilitado, un gesto que María Jesús ha calificado como "genial", destacando la cercanía del momento a pesar de la brevedad del encuentro.
No era la primera vez que María Jesús tenía la oportunidad de ver a los monarcas. Ella misma reconoce que ya había coincidido con ellos en otras ocasiones, tanto en Almagro como en Granada, lo que demuestra su interés constante por seguir este tipo de actos institucionales cuando tiene la oportunidad.
Ese seguimiento previo también influyó en su decisión de desplazarse hasta Toledo. Según explica, había estado atenta a las informaciones y "pistas" sobre la visita real, lo que le permitió anticipar el recorrido y situarse en un lugar adecuado para poder verlos de cerca.
El ambiente entre el público era de respeto y expectación. Familias, curiosos y seguidores de la agenda institucional de la Corona compartían espacio mientras esperaban la llegada del cortejo. En ese contexto, la experiencia de María Jesús se convirtió en una más entre decenas de personas que habían decidido acudir a ver el paso de los Reyes.
Tras el saludo, breve pero cercano, la vecina de Almagro daba por cumplido su objetivo. El viaje de ida y vuelta, la espera desde primera hora y la organización previa se tradujeron en unos segundos de contacto visual que, para ella, justificaron toda la jornada. Una historia sencilla que refleja cómo un acto institucional puede movilizar a ciudadanos dispuestos a recorrer kilómetros solo por ver de cerca a los Reyes en su visita a Toledo.