Baloncesto

Vídeo | El momento para la historia: Llull se lleva la red de la canasta

Sergio Llull no podía faltar a la cita con la tradición. Tras proclamarse campeón de Europa, el balear acudió a una de las canastas para cortar la red y tomarla como particular trofeo. El Madrid consigue de esta forma La Décima Euroliga derrotando en la final al siempre correoso Fenerbahçe de Zeljko Obradovic.

20 mayo, 2018 23:56

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El Real Madrid se ha proclamado campeón de Europa en baloncesto por décima vez en su historia. Los blancos han hecho historia de la mano de Pablo Laso, una vez más. Con un comienzo de la temporada algo dubitativo y nervioso respecto a las lesiones, el grupo ha sabido reponerse a la adversidad. Contra viento y marea logró clasificarse para el Playoff de la Euroliga con el factor cancha en contra. Por su fuera poco, el Panathinaikos asestó uno de los sustos de la temporada a los blancos en el primer envite de la serie. 

La cuesta se ponía muy cuesta arriba. Sergio Llull aún no estaba listo del todo. Tocaba esperar un partido más al de Mahón. El Madrid se desquitó en el segundo partido tirando más de garra y de corazón. Ya con la eliminatoria en Madrid, la vuelta del base balear copó toda la actualidad. Su brillante actuación sirvió que duda cabe para dar un paso de gigante hacia la Final Four. Contra el CSKA el jugador parecía llevar jugando toda la temporada. Ni rastro de la lesión de rodilla que le saltó las lágrimas el pasado agosto. 

FINAL FOUR

Su protagonismo en el última ronda de la Euroliga era de esperar. El '23' es un puntal clave de este grupo y sus compañeros lo saben. La  energía y vitalidad que transmite Llull en el campo la notan los demás y ello hace mucho mas fácil lo difícil. 

En la final otra vez Zeljko. El siempre temido Fenerbahçe de Obradovic se cruzaba en el camino. Esta vez la última puerta antes de deslumbrar la gloria. Siendo fieles a sí mismos, los blancos se opusieron a los turcos a quienes dejaron a remolque prácticamente durante la mayor parte del encuentro. Al término, Sergio Llull cumplió con la tradición del campeón: llevarse la red de la canasta a casa.