Image: Dylan versus Nobel

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Opinión

Dylan versus Nobel

9 diciembre, 2016 01:00

Desde el Tom Paine Award que le concedieron en 1963, y del que tuvieron que bajarle del estrado por su incendiario discurso, la relación de Bob Dylan con los agasajos institucionales es esquiva. Se colgó la medalla de la Orden de las Artes y las Letras francesas, y también acudió a la Universidad de St Andrews para ser investido con honores (pero no abrió la boca), si bien no recogió el Oscar (lo agradeció por videoconferencia), ni tampoco hizo aparición con el Pulitzer de Honor, ni el Princesa de Asturias, ni el reconocimiento de la Academia de las Artes y las Letras de EEUU, ni la Medalla de Honor... ¿Puede sorprender que no acuda mañana a Estocolmo a por el Nobel? Eso sí, en 2000 recogió el Premio de Música Polar. Casi sonrió.

Qué divertidas son las listas, ¿verdad? La prensa cultural ya corre con las de 2016. La semana pasada salieron las del New York Times, tan esperadas. Estas revelan que los "puentes culturales", pese a las apariencias, son pocos. De entre los diez mejores libros de 2016, sólo dos se han traducido en España: En el café de los existencialistas, de Sarah Bakewell (Ariel), y La sangre helada, de Ian McGuire (Roca) Y si hacemos el camino inverso, ya es para llorar. De entre los "100 libros destacables de 2016", incluidas poesía, narrativa y ficción, sólo hay, agárrense, un libro escrito originalmente en español: Las reputaciones, de Juan Gabriel Vásquez. No por nada Vásquez es, por estilo y ambición, el más norteamericano de los narradores hispanos.

El año viene le traerá a Enrique Vila-Matas un gran contratiempo. No teman, ni soy adivino ni es una amenaza, sino el título de su próxima novela, Mac y su contratiempo (Seix Barral), que saldrá a mediados de febrero de 2017 como anticipo ante las también inminentes novedades de bestselleros como Stephen King (El bazar de los malos sueños), Jojo Moyes (La chica que dejaste atrás), Stephanie Meyer (La química) y Paula Hawkins (Into the water). Luego no digan que no les aviso.

Pues muchas ganas de reconciliarme con Scorsese ante la expectación que ha suscitado Silencio, su nueva película. Contará con Liam Nesson en un jesuita que ha perdido la fe y al que buscarán dos jóvenes misioneros hasta las entrañas del Japón del siglo XVII. Se dice que podría hacer un pase especial en el Vaticano.