Agustín Fernández Mallo



La isla de San Simón, ubicada en la Ría de Vigo y gestionada por la Fundación Isla del Pensamiento, es un peñasco no más grande que dos campos de fútbol. Hay jardines, hotel y salas de conferencias, pero en el pasado fue un lugar muy distinto: refugio de piratas, leprosería, campo de concentración en la Guerra Civil, orfanato y escenario de múltiples naufragios. Hotel, salas de conferencias y pabellones dedicados a archivo son aquellos mismos espacios, hoy remodelados. No puedes pisar la isla sin invitación expresa; una verdadera isla.



Entre los pasados 26 y 28 de abril Nethinking nos reunió allí a 15 personas. ¿Qué es Nethinking? Una propuesta para pensar las redes y el digitalismo a nivel sociológico y creativo. Desembarcamos, la lancha se fue y, como en Diez negritos, toda la isla para nosotros. Sesiones continuas emitidas en directo por streaming a todo el planeta. Dos pantallas nos iban dando en tiempo real el feedback que nuestras discusiones suscitaban en tuiteros de Francia, Australia o Colombia; una especie de Gran Hermano intelectualizado -formato de programa que cualquier cadena con sentido de futuro no debería descartar-. En resumen: quince personas pensando acerca de comunicaciones y no obstante aisladas. Fue esa contradicción lo que me resultó estimulante, algo que está en la esencia del postdigitalismo: la natural convivencia de lo analógico -constricciones físicas de la isla, su gravitante pasado-, con la aparente levedad de la transmisión digital de datos a distancia. Tal simbiosis de lo analógico y lo digital en un mismo objeto es lo que, intuyo, constituirá en el futuro la supervivencia de esa cosa a la que hoy llamamos libro.