María Gómez Lara

Premio Creación Joven Loewe 2015. Visor, Madrid, 2015. 84 páginas, 10 €.

Algo sustancial se ha roto, se ha perdido -hay que entender que un amor-, se habla también de "herida", y la voz que habla en los poemas de este Contratono lo rememora y da cuenta de un estado de desvalimiento, "para qué ver si nada que alumbrar", "si no hay dónde caer", pero el personaje no se rinde, "intento ahora remoldearme", "reinventarme" dirá en otro poema, la vida sigue, se sobrevive a esa adversidad y los poemas son el relato de todo ello. Un relato que no se da como tal, sino fragmentariamente, poéticamente.



Esa supervivencia ha de pasar por un prueba extrema, un tránsito por lo que llega a nombrarse como muerte, "morir para salvarme/ morir y estar aquí" dice -y ahí la contradicción trabaja con toda su fuerza, como en "esta vez huir/ sería quedarse"-, se trata entonces de renacer de una vida agotada y la cura se hará a través de la escritura: "importante fue sanarme con palabras", lo que otorga a la poesía un estatus que no es ya el de la belleza, sino el de la salvación.



No son pocos los poemas que parten de palabras de otros poetas y no ya sólo como lemas, sino que se dialoga con ellas, se las integra en el poema, de manera que Contratono es libro que se sabe continuidad de la tradición, al tiempo que prolongarla, aumentarla, no en vano "auctor" es en latín quien aumenta. La colombiana María Gómez Lara (Bogotá, 1989) da muestra en este libro de saber poético, su palabra es, antes que informativa, sugerente y en ese no decir en sus detalles lo que se está diciendo se fundamenta, creo, la potencia de su escritura. Un muy buen libro.