Paréntesis, 2010. 220 páginas, 13 euros.



Con Vacaciones de invierno inició José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963) el proyecto narrativo de una trilogía sobre la educación sentimental de quienes fueron niños los últimos años de la dictadura franquista en España. Siendo él uno de ellos, aquel volumen y este segundo, titulado Vida nueva, son conducidos por un yo que narra sus vivencias buscando la composición de un relato que, dentro de la ficción, se presenta como una autobiografía tejida entre anécdotas y referencias socio-políticas impregnadas en la memoria y recreadas con la voluntad de un estilo pulcro y depurado. De esta manera, y siguiendo el magisterio de los clásicos del género, el relato se asienta en un doble punto de vista: en este caso, el adolescente que fue, protagonista, junto a su grupo de amigos, de la intensidad de unos días donde ellos, sin saberlo, estrenaban un tiempo que vaticinaba cambios convulsivos, a juzgar por la música, los libros, el cine, los nuevos modos y usos que proyectaba la televisión...; y el adulto que recuerda, interpreta y suma apostillas reflexivas a aquellas vivencias.



El yo que narra (hijo de un escayolista empeñado en enseñarle, además de su oficio, la repetida advertencia de que los tiempos están cambiando, compone un cuadro costumbrista volcado en la ambientación más que en otros elementos de la composición narrativa, lo que hace flaquear algo su fuerza expresiva. Pero la narración sí ilustra con rigor el recuerdo de las navidades del 78 en una localidad del sur de España, casi once días que se constituyen en el mecanismo generador de la estructura lineal del relato. Durante ese período, vivido por los mayores con la expectación y la incertidumbre de lo que vendrá tras aprobar la Constitución democrática, y por los jóvenes con la intensa levedad de quienes se hacen eco de asuntos que ya no les son del todo ajenos (huelgas, atentados, explosiones de inconformismo), sólo la noche de fin de año la peripecia de divertirse alcanza, para ellos, dimensiones épicas. Para el narrador "continuará", pero este volumen lo cierra con la explícita declaración de qué fue de la vida de los otros.