Reunión de Pedro Sánchez con Mariano Rajoy en Moncloa el pasado 15 de mayo de 2018. Foto: BPB

Debate. Barcelona, 2018. 272 páginas. 17,90 €. Ebook: 9,99 €

El ámbito político es terreno propicio para las paradojas. Hoy en día hay tres particularmente destacadas. La primera es que las modernas tecnologías y la revolución informática nos permiten a los ciudadanos estar al día de todo lo que sucede a nuestro alrededor y en cualquier rincón del globo. Esta mayor y mejor información debía redundar en principio en una mejora de la gestión y participación democrática. Lejos de ello, se percibe en todas partes un malestar generalizado y un creciente escepticismo, que se traduce en última instancia en un descrédito del sistema democrático.



La segunda paradoja es que la desaparición de la tensión bipolar ha alumbrado un mundo mucho más complejo y con nuevos actores en el escenario internacional. En la actualidad los problemas no pueden abordarse con el esquematismo de hace medio siglo: las etiquetas de izquierda y derecha han perdido su operatividad, los partidos tradicionales están en crisis, la globalización difumina fronteras, etc. Curiosamente, en este espacio más complicado triunfan las (supuestas) soluciones cada vez más elementales: nuevos aranceles, muros contra la globalización, repliegues nacionalistas...



La tercera es una derivada de las anteriores, aunque debe destacarse de modo autónomo por sus nefastas consecuencias. El malestar y la complejidad han propiciado un rebrote de los viejos fantasmas del siglo XX, que nunca desaparecieron del todo pero ahora parecen cobrar nueva vida: el radicalismo de uno y otro signo, las extremas derechas e izquierdas con toda su siniestra parafernalia, los líderes demagógicos, la xenofobia, el nacionalismo agresivo y las guerras de baja intensidad con terribles costes humanos entre víctimas, desplazados y refugiados.



Pablo Simón aborda las cuestiones esenciales del mundo político que vivimos de forma clara, directa e impecable

En este mundo convulso e inseguro, el ciudadano de los países democráticos busca pautas de interpretación en las nuevas redes, pero estas le ofrecen mucho ruido y pocas certezas. La simplificación ha tomado carta de naturaleza (hoy el pensamiento político debe entrar en un tuit). El sectarismo, la ira y el insulto son las otras tres patas sobre las que se asienta el debate. En estas condiciones, buscar un cierto sosiego intelectual puede constituir una sabia terapia, aunque su necesidad palmaria no esté exenta de objetivos utópicos.



¿No es acaso utópico iluminar el camino con la ayuda de la filosofía política clásica? Es probable pero el esfuerzo merece la pena. Esa es la labor que acomete un joven politólogo, Pablo Simón (Arnedo, 1985), en esta obra precisa, sistemática y ponderada. Acogiéndose ya desde el propio título a la obra clásica de Maquiavelo, Simón retoma la vocación del florentino: "descubrir las reglas del funcionamiento del mundo y exponerlas de un modo desapasionado".



No se trata empero del típico manual universitario de considerable grosor y afán exhaustivo. Todo lo contrario. Pablo Simón aborda muchas cuestiones -las esenciales del mundo político que vivimos- de un modo claro y directo, en menos de trescientas páginas, reduciendo las citas y el aparato crítico a la mínima expresión, con el fin de llegar a un público lo más amplio posible. El especialista quizá eche en falta un siempre útil índice onomástico y, al menos, una sucinta relación bibliográfica final pero, aun así, habrá de admitir que el contenido concreto del volumen es impecable.



Ese contenido no es otro que el que desgranábamos al comienzo de este comentario: la configuración del Estado en el mundo actual, la gran recesión como disolvente de los partidos clásicos, los perdedores de la globalización, los movimientos sociales, el papel de la economía en las respuestas políticas, los cambios acelerados en la sociedad y la opinión pública, la crisis del Estado del bienestar, el presidencialismo y las soluciones federales, entre otros muchos temas. Sobre todas estas cuestiones lo que ofrece Pablo Simón no es tanto un enfoque personal u original como un estado de la cuestión que nos permita entender esos fenómenos complejos en toda su magnitud. Ahora más que nunca, concluye el autor, es la hora de un príncipe moderno que nos devuelva la antigua "virtud" en el manejo de los asuntos públicos.