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Socióloga de profesión, la iraní Parinoush Saniee (Teherán, 1949) es una especialista en el análisis de perfiles humanos y en el uso de la estadística para comprender los comportamientos sociales. Ejerciendo esta función, dedicó varias décadas a la preparación de informes que diagnosticaban el estado en el que se encontraba la sociedad de su país tras la revolución de 1979.

Un esfuerzo loable, pero con pocos resultados. Pasaron los años y los informes de Saniee debieron naufragar en algún cajón de quién sabe qué oficina de qué ministerio. Y mientras tanto, las calles de Teherán siguieron con el mismo ambiente enrarecido. Las mismas frustraciones, la misma falta de libertad.

Fue entonces cuando encontró en la creación literaria el medio para que se dejaran de ignorar los datos incontestables a los que nadie prestaba la atención que requerían. Una decisión que levantó ampollas: El libro de mi destino, su ópera prima, en la que vuelca toda la experiencia que acumuló durante su tiempo como investigadora, ha sido varias veces prohibido en Irán. No ha sido esto óbice para que se haya vuelto un éxito editorial en el resto del mundo: hasta el momento, ha sido traducida en 26 idiomas.

Masumeh, la protagonista de El libro de mi destino, es una adolescente hambrienta de conocimiento que no se conforma con el futuro que la tradición musulmana tiene para ella. Su familia, oriunda de la provincia de Qom, se traslada a la cosmopolita Teherán de los sahs en los años crepusculares de la Dinastía Pahlavi.

Asistimos entonces a las tensiones que existen entre la joven, de naturaleza rebelde, y la familia, de moral ultraconservadora, a la vez que vemos cómo afecta el cambio de régimen a un perfil como el suyo.

Coincidiendo con las revueltas que en las últimas semanas están amenazando con demoler la desgastadísima estructura del sistema de los ayatolás, Alianza trae de vuelta a las librerías una nueva edición de El libro de mi destino. Junto a ella, también recupera una segunda novela de Saniee, Una voz escondida, en la que cuenta la historia de un niño iraní que se niega a hablar, sencillamente, "porque no ha llegado el momento".

Saniee, que desde 2017 reside en EE.UU., habla con El Cultural sobre cómo dialogan estas obras con la situación actual de su país. Comparte, además, su opinión sobre las últimas protestas y la posibilidad de un cambio real.

P. En El libro de mi destino asistimos a los últimos años del Irán de los sahs, en el que convivían visiones más liberales, típicas de la capital, frente a la mentalidad más conservadora de Masumeh y los suyos. En las últimas protestas se están escuchando consignas en apoyo a la monarquía Pahlavi. ¿Piensa que hay nostalgia por esos tiempos? ¿A qué cree que se debe este apoyo hacia un régimen que también era corrupto?

R. Una de las épocas más constructivas y prósperas de nuestra historia fue el periodo Pahlavi. Aparte de las libertades políticas, en otros ámbitos éramos el país más destacado de la región y quizá muy por delante de los demás. Tanto es así que olvidamos nuestras propias circunstancias geográficas e históricas y nos comparamos con las naciones más avanzadas del mundo en todos los aspectos. Los intelectuales consideraban que lo que teníamos era su derecho y solo reclamaban lo único que estaba restringido.

»En esta búsqueda, se consideraban tan en lo cierto que se unieron a los primeros gritos de la comunidad religiosa. Creyendo que, apoyándonos en el poder de las masas, derrocaríamos al régimen, cada grupo imaginó y construyó en su mente el gobierno de su elección, en proporción a sus fundamentos ideológicos. Sin darnos cuenta, estábamos entrando en una espiral descendente hacia uno de los períodos más oscuros de nuestra historia.

»No solo no logramos la libertad política, sino que también perdimos todas las libertades y oportunidades que teníamos bajo el régimen de Pahlavi. Si ahora la gente reclama a los Pahlavi, no es solo por nostalgia, sino por volver al punto de partida.

P. ¿Lo ve como algo positivo?

R. ¡Sí! En mi opinión, cualquier protesta es positiva. Como he dicho, primero debemos recuperar lo que teníamos y luego avanzar para transformarlo en factores mejores y más idóneos. Y este es precisamente el camino que nos sugiere el príncipe heredero Reza Pahlavi.

P. Parece que una mentalidad integrista, como la que representan los hermanos de Masumeh en la novela, ha sido la que ha dominado el país desde 1979. ¿Piensa que la ideología sobre la que se apoya el régimen de los ayatolás tiene un apoyo extendido en Irán por ciertos sectores de la población?

R. En mi opinión, el bazar y la religión se unieron para robar la revolución y apropiarse de ella en beneficio propio. La mayoría de la gente se oponía a estos grupos, pero no había oportunidad de protestar porque había comenzado la guerra de ocho años [contra Irak, de 1980 a 1988] y el país estaba en peligro total.

"En Irán, primero debemos recuperar lo que teníamos y luego avanzar para transformarlo en factores mejores y más idóneos"

»El nuevo régimen también aprovechó al máximo esta oportunidad y consolidó su control del poder. Subyugó al pueblo mediante amenazas, encarcelamientos y ejecuciones (no hay que olvidar las ejecuciones de 1987). Pero a lo largo de estos 47 años, el pueblo ha aprovechado todas las oportunidades para protestar y hacer oír su voz, y sigue haciéndolo.

P. ¿Cree que una Irán como la de antes de 1979 es posible?

R. Fíjese en Irán hoy en día: son mucho más avanzados y conscientes que las generaciones anteriores.

P. ¿Qué análisis hace de la juventud iraní actual, sobre todo en lo referido a las mujeres? ¿Considera que tienen ese hambre por algo nuevo, por la libertad, por poder aprender y ser más autónomas, que vemos en Masumeh al principio de El libro de mi destino?

R. Los jóvenes iraníes de hoy son precisamente la generación que ha pasado años bajo la propaganda y el adoctrinamiento del régimen. Desde el primer día de colegio, se les sometió a miles de métodos de incentivo y castigo con el fin de moldearlos como fuerzas religiosas al servicio de los objetivos del régimen.

»Sin embargo, para sorpresa de todos, a pesar de su juventud y vulnerabilidad, lograron plantar cara al poder gobernante y convertirse en lo que vemos hoy: héroes de increíble valentía que nos han dejado a todos boquiabiertos. Pero nuestras mujeres, que a lo largo de estos 47 años nunca han cesado en su lucha bajo ninguna circunstancia, han actuado en última instancia con sabiduría y un conocimiento preciso de las condiciones y los recursos para tomar las riendas de su propio destino.

"El pueblo de Irán lleva años gritando, pero el mundo solo recientemente ha decidido escuchar sus voces"

»Durante años, han estado planificando cada movimiento dentro de sus comunidades. Sopesan los costes de cada acción frente a sus beneficios; saben exactamente lo que quieren. Hace años, durante la campaña "Un millón de firmas", identificaron las leyes y disposiciones contrarias a las mujeres, las reprodujeron y las pusieron a disposición de todo el mundo. Exigieron su sustitución y siguen luchando para conseguirlo. El mundo fue testigo de lo que hicieron para garantizar el derecho a vestirse como les plazca. Incluso ahora, ir sin velo es ilegal, pero las calles están llenas de mujeres sin velo.

P. En Una voz escondida nos encontramos con un pequeño que considera que "no ha llegado el momento de hablar". ¿Es vinculable esta circunstancia con la situación social iraní? ¿Está, por fin, el pueblo iraní rompiendo su silencio y alzando la voz con las últimas protestas?

R. En las sociedades patriarcales, una de las primeras reglas es no oponerse a nada de lo que quiera el padre. En la mayoría de los casos, quienes carecen del poder para resistirse y no pueden expresar su desacuerdo no ven otra opción que permanecer en silencio. Pero el silencio tiene sus límites y pronto se convierte en un grito, y cuanto mayor es la presión, más fuerte es el grito. El pueblo de Irán lleva años gritando, pero el mundo solo recientemente ha decidido escuchar sus voces.

P. Aunque en esta ocasión, y al contrario que lo que vimos en 2022, las protestas tienen su origen en la inestabilidad económica, estamos viendo de nuevo cómo las mujeres iraníes están siendo el rostro visible en estas revueltas. ¿Por qué cree que las mujeres iraníes son tan proclives a protagonizar este tipo de episodios (por ejemplo, fumando, cantando o bailando en público en señal de protesta)?

R. He realizado muchos estudios sobre las mujeres iraníes, la cultura antigua que domina esta tierra y el papel de las mujeres. Creo profundamente en la definición que el señor Beyzaie [director de cine iraní] hace sobre las mujeres cuando dice: "Las mujeres iraníes son las heroínas de las épocas de derrota".

»Cuando los hombres se quedan sin fuerzas y ya no pueden hacer nada eficaz, son las mujeres quienes generan el impulso para avanzar y continuar la lucha.

P. Los datos hablan ya, a fecha de 19 de enero, de cerca de 4.000 fallecidos. ¿Cree que estas protestas son diferentes a las que hemos visto en su país anteriormente?

R. Sí. Estas protestas han sido diferentes en el sentido de que, a diferencia de las anteriores, contaban con un liderazgo y una coordinación. Por ello, la gente sabía cuándo y cómo debía comenzar a protestar y cómo continuar.

P. ¿Qué futuro le augura a su país? Como socióloga, ¿cree que la sociedad iraní ha llegado a un punto de no retorno en el que el cambio es inevitable?

Durante 47 años, la población ha intentado dar todo tipo de oportunidades al régimen para que cambiara y actuara en beneficio del pueblo y del país. Pero eso nunca ocurrió. Ahora, como usted dice, hemos llegado a un punto de no retorno, y el cambio es inevitable, aunque no se puede precisar con exactitud ni el momento ni la forma en que se producirá.

»Solo deseo que ocurra lo antes posible, porque cada día de retraso puede costar la vida a cientos de personas. Y en cuanto a la forma en que se produzca, espero que, con calma, todos los grupos étnicos puedan reunirse y someter sus demandas a votación, basándose en el camino que el príncipe Reza Pahlavi ha delineado y definido en sus programas.