Especial: Lo mejor del año

La poesía exaltada de otros años dio paso en 2016 al intimismo, tiznado, según los casos, de sueño y misterio (Jordi Doce), esperanza (Antonio Cabrera o Vicente Gallego), afán reivindicativo (Rossetti) o cierta desolación (Toni Marí).

1. No estábamos allí

Jordi Doce. Pre-Textos



El libro se define por su condición unitaria, por el perfecto ensamblaje de sus partes, que da al conjunto una solidez desusada. Su naturaleza narrativa vendría a reforzar esa unidad fundamentada en su tono y en el clima donde se desenvuelven los poemas. Una atmósfera inquietante, entre alucinatoria y onírica, y misteriosa, como le cabe a la poesía genuina. A esto habría que sumar el personal genio imaginativo que da al lenguaje de Doce una fuerza añadida digna de encomio.



2. Corteza de abedul

Antonio Cabrera. Tusquets



Cabrera es un poeta de formación filosófica, meditativo, que ha tenido en la naturaleza su principal fuente de inspiración. Su tono manifiesta una voluntad de esencialidad. Lleva lo descriptivo a lo simbólico y traza, cercano a la realidad, un discurso propio de alguien que piensa, sí, pero, sobre todo, siente. Poesía solar y mediterránea donde se dice sin alardes, con genuina naturalidad: "¿Cómo pasan al poema las cosas que suceden?". "Nunca luce excesivo sino intenso", podría decirse de su poética.



3. Deudas contraídas

Ana Rossetti. La Bella Varsovia



Tras ocho años de silencio, Ana Rossetti (1950) abandona la poesía erótico-valiente que la hizo célebre para volcarse en lo político, comprometido y social. Sus versos en prosa, heridos y furiosos, duros pero necesarios, denuncian el abandono de la mujer saharahui, el feminicio de Ciudad Juárez, y tantos otras tropelías que tienen a la mujer como víctima, y cómplice silenciosa.



4. Ser el canto

Vicente Gallego. Visor



La poesía de Vicente Gallego (1963), excelente espléndida toda ella, ha mostrado siempre la plenitud de comunión con el mundo, con lo existente, y este libro da un paso más en esa mirada al afuera que es también, como apuntaba Tua Blesa al reseñarlo ,"la mirada a lo más íntimo y profundo, y es que, en la visión del mundo de Gallego, lo que está afuera se hace interior".



5. Han venido unos amigos

Antoni Marì. Renacimiento



En 15 extensos cantos alguien evoca su solitaria y austera convalecencia en una casa familiar perdida en la naturaleza. Un diario donde el tono es conversacional y meditativo. Diálogo con los visitantes y consigo mismo. Fluye entre la descripción de lo cotidiano y las reflexiones sobre la vida. La poesía como consuelo y única forma posible de comprender y expresar el mundo.