Laura Ferrero

La escritora barcelonesa publica Piscinas vacías (Alfaguara), un libro de relatos en los que refleja las dificultades que surgen en la actualidad en las relaciones familiares y sentimentales.

Cada vez es más frecuente que la literatura de calidad encuentre el modo de llegar a los lectores a través de la gran cantidad de canales de difusión que ofrece el mundo actual. Y no es extraño que los buenos textos que encuentran acogida en el mundo virtual den después el salto al papel. Este es el caso del primer conjunto de relatos de la editora y crítica Laura Ferrero (Barcelona, 1984), que tras buscar acomodo editorial para sus textos a la manera tradicional y recibir varias negativas, decidió autoeditarse en la plataforma megustaescribirlibros. "Tras una semana de ventas, el libro se colocó en el top 30 de Amazon, lo que sirvió de aviso a las editoriales y provocó que Alfaguara me llamara". Y es en la editorial fundada por Camilo José Cela donde Ferrero publica Piscinas vacías, un conjunto de cuentos breves integrado por una constelación de historias sentimentales y cotidianas, narradas con un tono melancólico, cómplice e intimista que no reduce la crudeza de los conflictos sentimentales y familiares, en las que la escritora explora todos los recovecos del universo afectivo.



Pregunta.- Sus relatos hablan de amor y desamor, son historias cotidianas con las que cualquiera puede identificarse, ¿esa es la clave del éxito del libro?

Respuesta.- Hay mucha gente que me dice que se ha visto reflejada en estos relatos. Incluso me cuentan las historias de lo que les pasó, de cómo lo vivieron. A mí esto me encanta, porque al final lo importante es escribir historias que le digan algo a la gente o que puedan ayudarle en determinado momento.



P.- ¿Hay alguna historia autobiográfica o alguna vivencia personal que haya servido de inspiración?

R.- No son relatos autobiográficos, no hay un relato entero que sea de mi vida, pero sí que ciertas cosas que me han pasado están en estas historias confundidas con otras mil cosas que les han pasado a los demás. En realidad en casi todas las historias hay detalles pequeñitos que me han pasado a mí. Muchas veces esas pequeñas píldoras de realidad, por ejemplo, que te deje tu pareja, te pueden servir para sacar una historia con la que también tú acabes entendiendo mejor las cosas. Podemos aprender muchísimo de lo que nos pasa todos los días.



P.- ¿Y tiene alguna historia preferida?

R.- Hay dos que me gustan mucho, una es "Sofía", que escribí hace muchos años, y la otra es "Puentes", que es reciente. En las dos se habla un poco de las cosas que no llegan a ser, porque venimos de una sociedad en las que se nos dice que tiremos hacia delante, que hay que mirar el futuro, pero a veces hay cosas que se nos atascan y no le damos nunca ninguna entidad a estas cosas. "Sofía" es una carta a una niña que no llegó a nacer y "Puentes" es una carta de amor a una persona que está lejos. Son intentos de modificar la realidad, de darle otro final a lo que no pudo ser.



P.- ¿Qué es lo que unifica todos los relatos, qué le interesa contar principalmente?

R.- Me interesa mucho el lugar que ocupa la pérdida y la tristeza en la vida. Nos dicen tantas veces que tenemos que ser felices que se convierte en una obligación. Tienes un mal día y casi lo tienes que ocultar para que no te miren mal. Creo que la tristeza y la pérdida hay que integrarlas en la vida. Ese es el punto que comparten los relatos, cuentan historias que no han salido bien pero que no debemos olvidar, sino asimilar.



P.- Cita a poetas como Anne Carson y Szymborska, ¿cuáles son sus influencias, qué le gusta leer?

R.- La verdad es que leo de todo, aunque sea algo tópico. Poetas leo mucho a Szymborska o a Karmelo Iribarren, y hay un poeta ibicenco que me encanta, Ben Clark. Además, me gustan mucho los relatos breves de escritores como Raymond Carver o Lorrie Moore. Te lees 500 páginas de una novela de Jonathan Franzen y te dice mucho, pero consume mucho tiempo. Sin embargo estas pequeñas píldoras narrativas de conocimiento o emotividad me transmiten muchas cosas de forma inmediata.



P.- ¿Por qué elige el cuento, el relato corto como forma de expresión, qué le aporta?

R.- Me interesa mucho el poder de síntesis, ese contar algo en pocas páginas me parece maravilloso. Hay una escritora norteamericana que se llama Lydia Davis que esto lo hace espectacular, igual tiene relatos de tres párrafos. Pero con eso a mí me dice suficiente. Alguno de mis relatos podría haber sido una novela, pero creo que una historia tiene más fuerza cuando es contada en pocas páginas, en forma de relato breve.



P.- Se ha hablado mucho de la evolución del cuento, de la capacidad que ofrece para experimentar, ¿qué piensa del género hoy?

R.- Estoy muy feliz de que esos márgenes tan rígidos que muchas veces marcan los géneros se flexibilicen un poco. Porque al final hay tantas maneras de hacer literatura: diarios, microcuentos, aforismos... Antes si no escribías una novela era muy difícil que llegaras a ser publicado. Por lo menos eso está cambiando, aunque todavía es difícil. Los editores, especialmente los extranjeros, siempre te preguntan "¿para cuándo la novela?".



P.- Hablando de editores, usted es también editora y crítica literaria, y desde ahora autora, ¿cómo se ve el mundo de la escritura desde todos los ángulos?

R.- Es distinto. Siempre había estado en la otra parte, en la de la editora que da los consejos, y cuando estás escribiendo tú se te mezcla un poco todo. Tú misma te vas diciendo "esto ya sabes que te van a decir que no lo quieren". Porque es cierto que las presiones editoriales son las que son, y un libro también tiene que venderse, no ser solo lírica. Estoy muy cómoda como editora, siempre preferí estar en una segunda fila, pero llegó un día en el que me decidí a dar el paso.



P.- Ahora que ha dado ese paso, ¿qué será lo próximo, tiene algo ya en mente?

R.- Pues precisamente estoy terminando una novela que comencé hace un año y medio. Últimamente me he podido de dicar más a ella y espero terminarla en unos dos meses. Trata sobre relaciones familiares relatando la historia de una familia de Ibiza, un poco mi universo habitual.