Vista de varias obras de la exposición. Foto: Museo Lázaro Galdiano
Durante siglos los libros fueron objetos de lujo a los que muy pocas personas podían acceder. Su creación y su conservación eran tareas muy delicadas que no se podían dejar en manos de cualquiera. Por eso, los ejemplares que han llegado hasta hoy tienen todos una historia que contar. ¿Cómo de una idea se llega a un producto bibliográfico? ¿Y después de creado, cómo llega a su destino último, es decir, hasta el día de hoy?Estas son las preguntas que pretende responder el Museo Lázaro Galdiano mediante la exposición La fortuna de los libros, que saca a la luz un conjunto selecto de joyas bibliográficas de la Colección Lázaro para ilustrar la suerte que manuscritos e impresos han seguido a lo largo de los siglos, desde que el autor, promotor o editor tuvo la idea, hasta su divulgación, recepción o destino final. 28 ejemplos seleccionados de las más de 20.000 obras que dejó en su legado el editor y coleccionista José Lázaro, y que según Juan Antonio Yeves, comisario de la exposición y director de la Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano, funcionan como "un abanico de posibilidades de lo que ha ocurrido con los libros a lo largo de su historia".
Catorce copias manuscritas y otras tantas impresas componen la exposición que refleja casi todas las vicisitudes por las que ha podido pasar una obra. "Algunos libros han sido muy afortunados, y sin embargo otros no tanto", asegura el comisario. Se exponen libros en perfecto estado de conservación y otros mutilados o incompletos, a veces con huellas elocuentes de su pasado y en otras hasta reencuadernados de tal modo que queda oculta su trayectoria anterior. Unos muestran la imaginación y la libertad de creación del autor, y otros recuerdan intervenciones posteriores de censores o de quienes han querido controlar su difusión e incluso destruirlos.
Un material tan dispar y con características tan personales es complicado de agrupar, pero la exposición se plantea como un itinerario que se divide en dos perspectivas: una, desde que los libros se idearon y hasta que se materializaron, y la otra, desde que fueron creados hasta que han llegado a manos de los lectores y receptores últimos.
Continúa esta parte con tres auténticas joyas bibliográficas cuyos autores fueron quienes idearon la obra y se ocuparon del proceso de edición personalmente: el Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones de Francisco Pacheco (entre 1599 y 1644), (arriba) una de las obras más importantes del Siglo de Oro español; los Caprichos de Francisco de Goya (1799), en forma de libro de dibujos; y la segunda parte del Quijote (1615) de Miguel de Cervantes.
Se cierra este primer capítulo con dos obras "con fortuna por haber caído en manos de dos grandes impresores y tipógrafos (los modernios editores) del siglo XVIII", afirma Yeves: el Salustio (1772) editado por Joaquín Ibarra y los Epithalamia (1775) de Bodoni, impreso en el que el arte del tipógrafo Giambattista se equipara a la del creador litrario.
La segunda parte se reserva para aquellos libros en los que lo más notable es su andadura en manos de lectores y bibliófilos y hace referencia no solo a la recepción de la obra, sino también a las intervenciones posteriores e incluso a su destino final. Entre estas nuevas catorce obras sobresale el Libro de horas de William Hastings (ca. 1470), un manuscrito flamenco "de excepcional mérito artístico", que desde el siglo XV pasó por manos de multitud de bibliófilos y coleccionistas como la reina María Tudor de Inglaterra.
La 'cartilla' de fray Matías de Irala (1730-1739) se halla como representación de lo sucedido con las obras destinadas a la ensñanza, que sulene verse mutiladas o alteradas. Cierran la exposición el Sacramental (Incunable sin catalogar) de Sánchez Vercial y La oración de San León (ca. 1520), dos ejemplares de los tildados por el comisario de "afortunados", porque son los únicos supervivientes de ediciones enteras que fueron condenadas por la Inquisición.
Detalle del libro Método sucinto y compendioso de cinco simetrías de Matías Irala (1730-1739)
Catálogo de la exposición
Parte inseparable del proyecto es el catálogo en el que expertos en las diferentes materias del sector analizan la singular historia o recorrido de cada uno de los libros "lo que era uno de nuestros objetivos fundamentales", en palabras de Yeves. Del ámbito académico colaboran profesores universitarios como Francisco M. Gimeno Blay, Elisa Ruiz García, Carmen Parrilla García, Bonaventura Bassegoda, Jesusa Vega, Ana Martínez Pereira, Víctor Infantes de Miguel, Jesús Rubio Jiménez, Isabel Burdiel Bueno, Carmen Heredia Moreno, Pedro M. Cátedra, Eberhard König, Julián Solana Pujalte, Antonio Castillo Gómez, Ángel Gómez Moreno, Diego Navarro Bonilla, Fermín de los Reyes Gómez y Mercedes Fernández Valladares.Otros profesionales están vinculados a centros de investigación, bibliotecas o instituciones académicas, como Luis Alberto de Cuenca, Antonio Ernesto Denunzio, Javier del Barco, María Luisa López-Vidriero Abelló, Javier Docampo y Antonio Bonet Correa. Completan la relación Javier Azpeitia, Armen Tokatlian y Julián Martín Abad, reconocidos especialistas en las obras de las que se ocupan.
