Aquí puedes leer y descargar los tres primeros relatos del libro.

Su primer contacto con el sexo lo tuvo en el monasterio benedictino en donde se educó. Con diez años, presenciaba las orgías organizadas por el sacerdote que lo tutelaba. Creció, se fue a la guerra, a los veintitrés se casó y cuatro meses después de su boda, una boda de conveniencia, claro, fue detenido y encerrado en prisión por primera vez. Perversión, blasfemias, profanación peligrosa. Donatien Alphonse François de Sade (para la posteridad, el Marqués de Sade) fue primero perseguido por sus actos (varias prostitutas lo acusaron de haberlas sodomizado y fustigado) y, después, por sus escritos. Textos todos de prosa limpia y reposada, divertidamente ácidos, que guardaban en sí los secretos de la carne. Fue condenado a prisión -e incluso escapó a una condena de muerte- por obras como Justina o los infortunios de la virtud, Juliette o las prosperidades del vicio, Los ciento veinte días de Sodoma o La Filosofía del tocador, a los que se suman, también, estos Cuentos eróticos que ahora recupera Hermida editores.



Los veintidós relatos del volumen, algunos de apenas un par de páginas, fueron escritos a lo largo de los prolongados periodos que el Marqués de Sade pasó en cautiverio, primero en cárceles y luego, por último, en el hospital psiquiátrico de Charenton, en donde murió en 1814. En todos ellos late un rechazo a la estricta moral burguesa, que asfixiaba la libertad de los individuos para gozar libremente de su sexualidad.



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